"No se puede salvar con 'teoría de la perseverancia': ¿Es suficiente decir que la 'Generación Z es débil'? - El punto ciego en el lugar de trabajo que revela el 48% de estrés"

"No se puede salvar con 'teoría de la perseverancia': ¿Es suficiente decir que la 'Generación Z es débil'? - El punto ciego en el lugar de trabajo que revela el 48% de estrés"

"Cuanto más jóvenes, más débiles ante el estrés". Esta expresión ha sido repetida a lo largo de generaciones. Pero, ¿y si esa "debilidad" no fuera un problema de carácter, sino un error en el diseño del trabajo y la sociedad?


Un reciente estudio publicado en Alemania plantea esta cuestión. Según una encuesta realizada por YouGov para la aseguradora Swiss Life, el 48% de la Generación Z (nacidos aproximadamente entre 1997 y 2007) siente un nivel de estrés "algo alto" o "muy alto" en el trabajo, la universidad o la formación profesional. En contraste, solo el 20% de los baby boomers experimenta el mismo nivel de estrés. Además, el estrés no se limita a un estado de ánimo subjetivo, sino que se manifiesta en síntomas físicos. En los últimos tres meses, el 82% ha experimentado al menos un síntoma relacionado con el estrés, siendo los más comunes dolores de cabeza, alteraciones del sueño e inquietud interna.


"Más conveniencia, más dificultad": la paradoja

La tecnología ha hecho el trabajo más eficiente y el teletrabajo se ha expandido. Entonces, ¿por qué no disminuye el estrés? El contexto de la encuesta sugiere que la "libertad" también aumenta la "responsabilidad personal". Cuanto mayor es la flexibilidad en tiempo y lugar, más debe el individuo gestionar los límites entre trabajo y vida personal. Como resultado, la sensación de estar siempre conectado y la interminable optimización de "siempre se puede mejorar" amplifican el estrés.


Además, se suman factores ambientales propios de las generaciones jóvenes. Al inicio de la carrera, la autonomía es limitada, mientras que las evaluaciones y expectativas son altas. Múltiples desafíos como estudios, búsqueda de empleo, vivienda y costos de vida se presentan simultáneamente, y el costo del fracaso se percibe como mayor. Con más experiencia, se acumulan "formas de afrontamiento", pero cuanto más cerca se está de la entrada, menos se tienen. La disminución del estrés con la edad no se debe simplemente a que "uno se vuelve insensible al envejecer", sino a que aumentan las habilidades de afrontamiento y la estabilidad ambiental.


Las medidas empresariales: "existen, pero son insuficientes"

La encuesta también refleja que las medidas de las empresas no son suficientes. Un número considerable de personas afirma que no hay iniciativas para reducir el estrés. Además, incluso cuando existen, se centran principalmente en horarios de trabajo flexibles y teletrabajo, mientras que el acceso a "apoyo especializado" como programas de salud mental y consultas psicológicas no es alto.


Aquí, el punto no es que la flexibilidad laboral sea mala, sino que es fácil simplificar que "trabajar de manera flexible = ser saludable". La flexibilidad ofrece "libertad de elección", pero también puede aumentar la "carga de elegir". Si la gestión por parte de jefes y equipos sigue siendo tradicional, los contactos continuarán hasta altas horas de la noche, incluso en casa. Si los límites se disuelven en nombre de la libertad, el estrés no disminuirá.


Reacciones en redes sociales: el debate se mueve de la "debilidad" al "diseño", aunque la división es profunda

Este tema es propenso a generar debate en las redes sociales. Al seguir publicaciones relacionadas (al menos en el ámbito de búsqueda pública), no hay un único "post viral decisivo" que domine, sino varios patrones de reacción típicos que fluyen en paralelo.


1) Grupo "Es una debilidad": atribuyen el problema a la resistencia

  • "Antes era más duro", "El trabajo siempre ha sido difícil".

  • Relacionan el estrés con "determinación", "coraje" y "resiliencia", explicándolo como una diferencia de carácter entre generaciones.
    Esta postura es fácil de entender, pero tiende a tratar los "daños reales" que muestran los datos, incluidos los síntomas (dolores de cabeza y trastornos del sueño), como un problema moral.

2) Grupo "La estructura está rota": cuestionan el entorno, no al individuo

  • "Los salarios, la vivienda, la incertidumbre futura y los sistemas de evaluación tienen un efecto combinado".

  • "El teletrabajo y la flexibilidad no son panaceas; su efectividad depende de cómo se implementen".
    Esta respuesta reconsidera el estrés no como una "debilidad personal", sino como un "diseño organizativo y condiciones sociales", avanzando el debate.

3) Grupo "Interpretación de los datos": se preocupan por la definición y comparabilidad de la encuesta

  • "¿La autoevaluación del 'estrés' se expresa de manera diferente según la generación?"

  • "¿Cuándo se realizó la encuesta, cómo se formularon las preguntas, cuál fue la muestra?"
    En las redes sociales, la crítica a los datos tiende a ser excesiva, pero aquí es un control saludable. Lo importante no es "negar los números y terminar", sino traducirlos en una forma que pueda usarse para mejorar.

4) Grupo "Voces del terreno": chocan las experiencias de los involucrados y los gerentes

  • Jóvenes: "Se nos exige resultados pero no tenemos autonomía, sentimos que siempre estamos siendo evaluados".

  • Gerentes: "Nosotros tampoco tenemos margen, y aunque queremos apoyar, no hay sistemas ni tiempo para hacerlo".
    Este conflicto muestra que no se trata de que alguien sea culpable, sino de una estructura que "elimina el espacio" y presiona a todos.


Las discusiones en redes sociales tienden a ser acaloradas, pero esto también es evidencia de que la explicación de "el estrés es una cuestión de carácter" está llegando a su límite. El cambio del debate de la "resistencia" al "diseño" es un cambio positivo.


Entonces, ¿qué hacer?—Las "tres actualizaciones" que los lugares de trabajo deben abordar

Los datos muestran que los jóvenes están al límite y que las medidas aún no son suficientes. De aquí en adelante, no se trata de "cómo tratar a la Generación Z", sino de actualizar "cómo manejar el trabajo moderno".


Actualización 1: No dejar los límites "a cargo del individuo"

Si hay teletrabajo y flexibilidad, se deben clarificar las expectativas de comunicación (hasta qué hora se espera respuesta) y el diseño de reuniones (cortas, con objetivos claros, con actas). Si se ofrece libertad, también se deben ofrecer reglas para protegerla.


Actualización 2: Convertir el apoyo mental de "beneficio social" a "infraestructura laboral"

Si las consultas psicológicas y los programas mentales se consideran "solo para quienes tienen problemas", su uso será limitado. Dado que el estrés es un subproducto del trabajo, se necesita un enfoque que establezca la prevención y la intervención temprana como parte de la infraestructura laboral.


Actualización 3: Aumentar la transparencia en la evaluación y reducir el costo del aprendizaje

La incertidumbre al inicio de la carrera se amplifica si no se sabe "qué y cuánto se necesita hacer para aprobar". Hacer visibles las expectativas, los criterios de evaluación y los pasos de crecimiento, y aumentar la frecuencia de retroalimentación, puede reducir significativamente el estrés.


Para no terminar en "debates generacionales"

El hecho de que la Generación Z experimente altos niveles de estrés es un tema provocador. Por eso en las redes sociales se discute sobre "debilidad", "los tiempos son malos" o "los datos son dudosos". Pero lo esencial no es culpar a alguien, sino cómo abordar la realidad de que el estrés se manifiesta como "problemas de salud" y cómo rediseñar la forma de trabajar.


Es natural que haya diferencias de experiencia. Por eso, no dejar una estructura que sea más frágil cuanto menos experiencia se tenga es una inversión racional tanto para las organizaciones como para la sociedad. El estrés de los jóvenes no es solo un problema de ellos; es un pronóstico del futuro del lugar de trabajo y una puerta de entrada a la mejora.



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