¿La posesión de teléfonos inteligentes por parte de los niños aumenta el riesgo de trastornos alimentarios? Impactantes hallazgos de una investigación reciente

¿La posesión de teléfonos inteligentes por parte de los niños aumenta el riesgo de trastornos alimentarios? Impactantes hallazgos de una investigación reciente

La posesión de smartphones a los 12 años y su relación con "problemas alimenticios": Reflexiones sobre las reglas familiares a partir de un estudio de aproximadamente 9,000 personas

"Para poder contactar al regresar de la academia", "Porque ya va a entrar a la secundaria", "Porque sus amigos ya lo tienen".

Cuando se entrega un smartphone por primera vez a un niño, cada familia tiene sus propias razones. Aunque ofrece comodidad y tranquilidad, lo que el niño ve y siente al otro lado de la pantalla no siempre es visible para los padres.

Un nuevo estudio ofrece una perspectiva diferente sobre esta decisión. Los niños que poseían un smartphone a los 12 años tenían más probabilidades de reportar síntomas relacionados con trastornos alimenticios a los 14 años en comparación con aquellos que no lo tenían.

Sin embargo, interpretar este resultado como "tener un smartphone causa trastornos alimenticios" no es preciso. Es necesario distinguir entre la relación revelada por el estudio y lo que aún no se sabe.


¿De qué trata el estudio?

El estudio, publicado en la revista médica "JAMA Network Open", utilizó datos del "Estudio ABCD" de EE. UU., que rastrea el desarrollo cerebral y la salud de los niños. Se analizaron 8,957 participantes, de los cuales aproximadamente el 70% poseía un smartphone a los 12 años.

Los investigadores se centraron en cuatro síntomas relacionados con la alimentación y la percepción del peso:

  • Síntomas de atracones
  • Conductas compensatorias inapropiadas para evitar el aumento de peso
  • Ansiedad por el aumento de peso
  • Asociar el propio valor con el peso

Estos síntomas se examinaron a los 12 y 14 años, analizando su relación con la posesión de un smartphone.

Es importante destacar que el estudio se centró en "síntomas", no en el porcentaje de personas diagnosticadas con trastornos alimenticios en instituciones médicas. Se trata de un estudio que aborda preocupaciones sobre la alimentación y el peso, no de diagnósticos de enfermedades.


¿Cómo interpretar "24.2% y 15.5%"?

A los 14 años, el porcentaje de quienes reportaron al menos uno de los síntomas investigados fue del 24.2% en el grupo que poseía un smartphone a los 12 años, y del 15.5% en el grupo que no lo poseía.

La diferencia es de 8.7 puntos. Al convertir los porcentajes a una base de 100 personas, equivale a una diferencia de aproximadamente 24 personas frente a 16 personas.

Además, los investigadores consideraron factores como el género, los ingresos del hogar, el nivel educativo de los padres, el peso, el desarrollo puberal, los síntomas de depresión y TDAH, la supervisión parental y la posesión de otros dispositivos digitales. También se ajustaron los síntomas relacionados con trastornos alimenticios ya presentes a los 12 años.

Aun así, la posesión de un smartphone a los 12 años se asoció con un riesgo 49% mayor de reportar algún síntoma a los 14 años.

Este "49% mayor" no significa que la probabilidad de aparición sea del 49%, ni que aumente en 49 puntos. Es una diferencia relativa entre grupos, considerando estadísticamente diversas condiciones.

En cuanto a síntomas individuales, los atracones fueron un 67% más altos, y las conductas compensatorias inapropiadas para evitar el aumento de peso fueron un 50% más altas. En cuanto a asociar el peso con el valor personal, se observó una relación de aproximadamente el doble.


El problema de "el peso como valor personal"

Entre los resultados, lo que se debe considerar en la vida diaria es la conexión entre el peso y la autoevaluación.

Por ejemplo, "No tengo valor porque he ganado peso" o "Si no me acerco al ideal de apariencia, no seré aceptado por los demás". Estos son ejemplos para explicar el significado y no son citas de los participantes del estudio.

Hay una diferencia entre preocuparse por la figura y juzgar el propio valor por el peso. El sufrimiento del segundo caso no es fácil de ver desde afuera.

Incluso si los padres controlan el tiempo de uso del smartphone, no pueden saber cómo se siente el niño con su cuerpo después de mirar la pantalla solo con los números de tiempo.

Este estudio sugiere que al considerar el entorno digital de los niños, también es necesario tener en cuenta la alimentación, la figura y la autoevaluación.


No se ha demostrado que el smartphone sea la causa

Este estudio no es un experimento en el que se distribuyeron smartphones al azar a los niños para comparar sus efectos. Es un estudio observacional que siguió a grupos que poseían y no poseían el dispositivo en la vida real.

Aunque se ajustaron estadísticamente factores como el entorno familiar, no se pueden eliminar completamente factores no medidos. Por lo tanto, se debe distinguir entre la relación observada y la confirmación de una causa.

Además, la condición de "poseerlo a los 12 años" no significa que todos lo recibieron por primera vez en su cumpleaños número 12. Este estudio no establece una línea clara sobre qué edad es segura o hasta qué edad se debe esperar.

Otro punto importante es que la posesión del dispositivo no es lo mismo que el contenido que se consume.

El contenido que experimenta un niño que usa el dispositivo principalmente para comunicarse con la familia es diferente al de uno que pasa mucho tiempo viendo publicaciones sobre apariencia. No se puede concluir que una aplicación o uso específico sea la causa solo con los resultados obtenidos sobre la posesión.


En las redes sociales se cruzan "preocupación" y "no simplificar"

En Reddit, en el foro "r/science", se compartieron opiniones desde múltiples perspectivas sobre el uso de smartphones por parte de los niños. A continuación se resumen las publicaciones verificadas, que no representan la opinión pública general de las redes sociales ni la de los padres en Japón.

 

Una opinión fue cautelosa sobre la interpretación del estudio. Se señaló que los resultados que muestran una relación no deben considerarse como prueba de causalidad.

Otra publicación cuestionó si el problema debería centrarse en el dispositivo en sí o en el acceso a redes sociales, entre otros. También se mencionaron familias que permiten el uso del dispositivo como medio de comunicación, pero limitan las funciones que se pueden utilizar.

Por otro lado, algunos padres expresaron dudas. Aunque preocupados por los riesgos, temen que sus hijos queden excluidos de las relaciones con amigos si no tienen un smartphone.

También se compartieron experiencias de familias que colaboraron para proporcionar medios alternativos de comunicación entre los niños. Sin embargo, las experiencias personales no son lo mismo que estudios que verifican la efectividad de un método.

De estas discusiones surge la realidad de que no es fácil resolver el problema solo decidiendo "comprar o no comprar". Es necesario considerar conjuntamente la comunicación segura, las conexiones con amigos, el contenido utilizado y las reglas familiares.


En las familias japonesas, es importante hablar sobre "para qué se necesita"

En Japón, también hay familias que desean proporcionar un dispositivo a sus hijos para la comunicación escolar o de actividades extracurriculares. La necesidad de esto y el permitir el acceso libre a diversos contenidos deben considerarse por separado.

Si se utiliza este estudio para las discusiones familiares, el punto de partida debe ser, además de "a qué edad se debe permitir", concretar "para qué es necesario".

¿Es la comunicación el principal objetivo? ¿Se quiere usar para fotos o investigaciones? ¿Se desea utilizar redes sociales? Al organizar las funciones necesarias, también se pueden identificar las diferencias de percepción entre padres e hijos.

Sobre esa base, se puede discutir el tiempo y lugar de uso, así como las aplicaciones adicionales. A continuación se presentan ejemplos para la consideración familiar, no métodos cuya efectividad ha sido verificada en estudios.

  • Establecer momentos en los que toda la familia deja los dispositivos, como durante las comidas.
  • Cuando se utiliza una nueva aplicación, verificar juntos el propósito y el alcance de la publicación.
  • Crear oportunidades para hablar sobre publicaciones que deprimen después de verlas.
  • Compartir la actitud de escuchar primero las circunstancias cuando se confiesa un problema.

No solo preguntar "¿Cuánto tiempo lo viste?", sino también "¿Hay algo que te haga sentir mal al verlo?". Esta pregunta puede ser una puerta de entrada para notar preocupaciones que no son visibles solo con la gestión del tiempo de uso.


No reducir los problemas de alimentación y peso solo al smartphone

Cuando la alimentación de un niño cambia drásticamente o sufre intensamente por su peso o figura, culpar únicamente al smartphone puede hacer que se pasen por alto otras circunstancias.

El portal de información sobre trastornos alimenticios del Centro Nacional de Salud Mental y Neurología presenta cambios que son fácilmente perceptibles por el entorno, como la reducción extrema de la cantidad de comida o evitar ciertos alimentos.

Si persisten estados preocupantes, es importante no culpar al niño ni juzgar la gravedad solo por la apariencia, sino conectar con instituciones médicas o líneas de ayuda. Si no se sabe a dónde acudir en la región, se puede consultar con centros de salud mental.

Al consultar, es útil comunicar desde cuándo ha habido cambios en la alimentación o el estado de ánimo, y qué problemas hay en la vida diaria. El uso del smartphone también puede compartirse como parte del contexto de vida.


Lo que se cuestiona es la forma de involucrarse después de entregar el dispositivo

No se puede aplicar directamente el resultado del estudio estadounidense al futuro de cada niño en Japón. Las familias que ya han proporcionado un smartphone no necesitan culparse por su decisión solo basándose en estas cifras.

Sin embargo, la relación mostrada con la ansiedad sobre la alimentación y el peso es un material que amplía la perspectiva al considerar el uso de smartphones por parte de los niños.

Además de la tranquilidad de poder comunicarse, ¿qué tipo de comparaciones o evaluaciones hay al otro lado de la pantalla? ¿Cómo lo asimila el niño y a quién puede acudir cuando tiene problemas?

El día que se entrega un smartphone es una decisión única. Sin embargo, el uso y los sentimientos posteriores se pueden discutir tantas veces como sea necesario, adaptándose al crecimiento.


Fuentes y referencias

  1. Artículo de RTTNews/dpa-AFX publicado en FinanzNachrichten
    Informe sobre los resultados del estudio sobre la posesión de smartphones y los síntomas relacionados con trastornos alimenticios dos años después.
    https://www.finanznachrichten.de/nachrichten-2026-10/69802628-could-smartphone-ownership-among-children-increase-risk-of-eating-disorder-symptoms-020.htm

  2. Artículo "Smartphone Ownership and Eating Disorder Symptoms in Early Adolescence" publicado en JAMA Network Open
    Fuente primaria que confirma el número de participantes, método de investigación, definición de síntomas y relación con la posesión de smartphones. Publicado el 25 de septiembre de 2026. Se confirma que es un estudio observacional que se centra en síntomas, no en diagnósticos.PMC
    https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2854492

  3. Hilo público en Reddit "r/science" sobre el estudio
    Fuente de referencia de las reacciones en redes sociales. Se resumen publicaciones sobre la cautela respecto a la causalidad, la distinción entre dispositivos y contenido, las dudas de los padres y la cooperación entre familias. Las experiencias y opiniones de los usuarios no son hechos verificados independientemente.reddit.com
    https://www.reddit.com/r/science/comments/1wvqtqy/owning_a_smartphone_at_age_12_was_associated_with/

  4. Centro Nacional de Salud Mental y Neurología "Portal de Información sobre Trastornos Alimenticios: Consultas Frecuentes"
    Referencia sobre cambios en la alimentación y señales perceptibles por el entorno, así como explicaciones sobre consultas y atención médica.Portal de Información sobre Trastornos Alimenticios (para el público en general)
    https://edcenter.ncnp.go.jp/edportal_general/q_a.html

  5. Portal de Información sobre Trastornos Alimenticios "Ventanillas de Consulta y Coordinación Médica"
    Guía para encontrar líneas de ayuda y centros médicos en Japón.Portal de Información sobre Trastornos Alimenticios (para el público en general)
    https://edcenter.ncnp.go.jp/edportal_general/consultation.html