Los científicos advierten sobre la "relajación de las regulaciones de pesticidas" en la UE: el riesgo de pesticidas "sin reevaluación" que también podría llegar a las mesas japonesas.

Los científicos advierten sobre la "relajación de las regulaciones de pesticidas" en la UE: el riesgo de pesticidas "sin reevaluación" que también podría llegar a las mesas japonesas.

Científicos advierten sobre la reforma de pesticidas de la UE: ¿Puede la "simplificación" proteger la seguridad alimentaria? Reflexiones desde Japón

En la Unión Europea, los investigadores están lanzando fuertes advertencias sobre la revisión de la regulación de pesticidas. El origen de esto es el "Paquete de Simplificación de Seguridad Alimentaria y de Piensos" propuesto por la Comisión Europea, que busca simplificar las normas en el ámbito de la seguridad alimentaria y de piensos para aliviar los procedimientos administrativos y la carga de los operadores. A primera vista, parece una reforma racional que reduciría la carga para los productores agrícolas y las autoridades reguladoras, y haría el sistema más eficiente.

Sin embargo, un grupo de científicos de 27 instituciones de investigación europeas, liderado por Dimitri Wintermantel de la Universidad de Friburgo en Alemania y Julia Osterman de la Universidad de Gotemburgo en Suecia, ha señalado que esta propuesta de reforma podría debilitar una importante red de seguridad en el sistema de aprobación de pesticidas. Su perspectiva también ha sido publicada en la sección de Policy Forum de la revista científica "Science".

El problema central radica en la frecuencia con la que se revisan los "ingredientes activos" de los pesticidas. Aunque los pesticidas se venden como productos, su eficacia, toxicidad y seguridad dependen de los ingredientes activos. Hasta ahora, en la UE, se ha llevado a cabo una revaluación periódica de los ingredientes activos, verificando los riesgos para la salud y el medio ambiente a la luz de los últimos conocimientos científicos. Los investigadores critican que la propuesta de reforma debilitaría significativamente esta revaluación periódica, acercando muchos ingredientes activos a una aprobación indefinida.

Por supuesto, la Comisión Europea también tiene su argumento. La revisión de pesticidas y productos de control biológico lleva tiempo, y las tareas de las autoridades de los Estados miembros y de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria están aumentando. En particular, para llevar rápidamente al mercado productos considerados relativamente sostenibles, como los de control biológico, es necesario utilizar los recursos de revisión de manera más focalizada. La Comisión Europea explica que, al reducir los costos administrativos innecesarios, se mantendrán altos estándares de salud humana y animal y protección ambiental.

Sin embargo, las preocupaciones de los científicos no son meramente procedimentales. La evaluación de riesgos de los pesticidas no es algo que se haga una vez y se termine. No es raro que, años después, se descubran toxicidades no identificadas en el momento de la aprobación de un ingrediente, impactos en los ecosistemas, efectos de la combinación de múltiples sustancias químicas, o impactos en polinizadores como las abejas y abejas silvestres. Por eso, la revaluación periódica tiene sentido.

Los investigadores creen que si se elimina la revaluación periódica, incluso si surgen nuevos estudios que indiquen riesgos, el sistema tendrá menos capacidad para revisarlos automáticamente. Además, si no hay un monitoreo sistemático posterior a la aprobación y un mecanismo para entrar automáticamente en una nueva revisión si se detectan riesgos, existe el temor de que la carga de la prueba se desplace de las empresas a las autoridades. En otras palabras, en lugar de que los fabricantes de pesticidas "demuestren nuevamente que son seguros", las autoridades o investigadores externos tendrían que "encontrar y probar que podrían ser peligrosos".

Este punto es fácil de entender para los lectores en Japón. En la seguridad alimentaria y la regulación ambiental, a menudo se habla del "principio de precaución". Esta es la idea de que, incluso si no hay una prueba científica completa, si existe la posibilidad de un daño grave, se deben tomar medidas para mitigar el riesgo de antemano. En campos como los pesticidas, donde la agricultura, el agua, los alimentos, los insectos, los microorganismos del suelo y la salud humana están interconectados, este enfoque es especialmente importante.

Las críticas al plan de la UE no son una negación total de los pesticidas. Los pesticidas se han utilizado para proteger los cultivos de plagas y enfermedades y estabilizar el rendimiento. Para los agricultores, una reducción repentina en los medios de control disponibles podría llevar a la inestabilidad de los ingresos y del suministro de alimentos. A medida que el calentamiento global cambia las áreas y épocas de aparición de plagas y enfermedades, es necesario asegurar opciones de control.

Por eso, la cuestión no es "si usar pesticidas o no". Es "si se siguen usando, cómo se revisarán continuamente los riesgos".

¿Por qué es necesaria la "revaluación"?

El grupo de científicos argumenta que la revaluación periódica realizada bajo el sistema actual de la UE ha cumplido efectivamente su función de garantizar la seguridad. Según un comunicado de la Universidad de Friburgo, desde 2011, varios ingredientes activos no han sido re-aprobados debido a preocupaciones sobre la salud y el medio ambiente. Esto demuestra que el sistema ha funcionado como un filtro que refleja los conocimientos científicos adquiridos posteriormente, y no solo como una mera formalidad.

Los efectos de los pesticidas son difíciles de ver solo con pruebas individuales en laboratorio. En el campo, la temperatura, la humedad, el suelo, el agua, otros pesticidas, fertilizantes, tipos de cultivos, métodos de aplicación y el comportamiento de los insectos se entrelazan de manera compleja. Incluso los ingredientes que se consideraron seguros en los datos de aprobación pueden revelar efectos inesperados cuando se usan a largo plazo y en gran escala.

Un punto de especial atención es el impacto en los polinizadores. Las abejas, abejas silvestres y mariposas son esenciales para la producción de frutas, verduras y semillas. Aunque la agricultura a veces trata a los insectos como enemigos, también depende en gran medida de su trabajo. Esta contradicción es precisamente lo que hace que la política de pesticidas sea difícil.

Los científicos proponen que, después de la aprobación de los pesticidas, se vinculen los datos de uso con el monitoreo ambiental para comprender continuamente el impacto en los polinizadores y otros. Los agricultores ya registran ciertos datos sobre el uso de pesticidas, y si se conectan con los sistemas de monitoreo existentes, podría ser posible identificar más rápidamente los ingredientes o condiciones de uso de alto riesgo. La idea es no relajar la regulación, sino usar los datos para hacerla más eficiente.


En las redes sociales, destaca la oposición a las "aprobaciones eternas"

En las redes sociales, la crítica al plan de la UE se está extendiendo, especialmente entre cuentas de grupos ambientales y movimientos ciudadanos. Lo que destaca es la expresión "aprobaciones para siempre", es decir, la preocupación de que los pesticidas sean aprobados de manera indefinida. En realidad, el plan de la Comisión Europea también deja excepciones y un sistema de revaluación enfocado, pero los opositores ven la eliminación de la revaluación periódica completa como un gran retroceso.

Pesticide Action Network Europe critica la propuesta omnibus como un debilitamiento de la regulación de pesticidas, advirtiendo sobre el posible retroceso en la protección de la salud y el medio ambiente. Friends of the Earth Europe también se opone, afirmando que es una reforma que prioriza los beneficios económicos a corto plazo y la reducción de la carga empresarial a expensas del interés público y la biodiversidad. En la campaña de firmas de WeMove Europe, se utilizan expresiones fuertes como "los pesticidas tóxicos seguirán siendo aprobados sin volver a demostrar su seguridad", apelando a la preocupación ciudadana.

En plataformas como Bluesky e Instagram, también hay publicaciones que critican la propuesta como un "regalo" para las empresas de pesticidas y llamados a "proteger a las abejas y a los agricultores". Aunque las reacciones en las redes sociales no siempre representan la opinión de toda la sociedad, es claro que en Europa este problema no se percibe solo como una cuestión técnica de expertos, sino que está relacionado con la seguridad alimentaria, el lobby empresarial, la biodiversidad y la confianza en los procedimientos regulatorios democráticos.

Por otro lado, en el ámbito agrícola y administrativo hay otras quejas. La revisión es demasiado lenta, los productos alternativos no llegan al mercado, y es difícil responder a las plagas y enfermedades específicas de cada región. Se señala que el retraso en la regulación prolonga la dependencia de los antiguos pesticidas químicos. Por lo tanto, las voces de "oposición a la desregulación" visibles en las redes sociales no capturan todo el panorama del problema. Lo importante es no enfrentar la velocidad y la seguridad, sino diseñar un sistema que los concilie mediante la publicación transparente de datos y evaluaciones científicas independientes.


Razones por las que esto no es un asunto ajeno para Japón

Desde Japón, este debate en la UE puede parecer un cambio de sistema distante. Sin embargo, la mesa japonesa está profundamente conectada con el comercio internacional de productos agrícolas. La regulación de pesticidas afecta no solo a la agricultura nacional, sino también a los estándares de residuos de alimentos importados, las negociaciones de exportación e importación, los estándares de adquisición de empresas alimentarias y la confianza del consumidor.

En Japón, con la implementación de la Ley de Control de Pesticidas revisada en 2018, se ha introducido un sistema para reevaluar periódicamente todos los pesticidas basándose en los últimos conocimientos científicos sobre su seguridad. Los pesticidas registrados después de la revisión se reevaluarán aproximadamente cada 15 años, y los pesticidas existentes también se están reevaluando progresivamente desde el año fiscal 2021 según su prioridad. En la evaluación participan no solo el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca, sino también la Comisión de Seguridad Alimentaria, la Agencia de Asuntos del Consumidor, el Ministerio del Medio Ambiente, entre otros, compartiendo responsabilidades en la evaluación de los impactos en la salud alimentaria, los estándares de residuos, el entorno de vida de plantas y animales, la calidad del agua y el impacto en las abejas.

Desde el punto de vista del sistema japonés, es interesante que en la UE se esté debatiendo el debilitamiento de la reevaluación periódica. Japón, que en el pasado fue criticado por no tener un sistema de reevaluación suficiente después del registro de pesticidas, ha estado recientemente introduciendo un sistema de reevaluación y avanzando hacia la incorporación de los últimos conocimientos. En este contexto, si la UE debilita la revisión periódica bajo el pretexto de la "simplificación", Japón podría aprender una lección en la dirección opuesta.

Por supuesto, el sistema de reevaluación de Japón también tiene desafíos. La evaluación requiere tiempo, personal y conocimientos especializados. Si hay muchos ingredientes a evaluar, es difícil evitar el estancamiento de las revisiones. Desde la perspectiva de los agricultores, también existe la preocupación de que disminuyan las opciones de pesticidas disponibles. En Japón, donde las altas temperaturas y la humedad son comunes, la presión de plagas y malezas es alta, y a menudo es inevitable depender de los pesticidas. Para las áreas montañosas y los pequeños agricultores, el costo de introducir tecnologías alternativas no es pequeño.

Sin embargo, aun así, es difícil optar por dejar de reevaluar. La seguridad de los pesticidas está directamente relacionada con la confianza del consumidor. Si se extiende la impresión de que se siguen utilizando con "evaluaciones antiguas", podría generar desconfianza en los productos agrícolas en general. Para proteger tanto a los agricultores como a los consumidores, la evaluación de riesgos de los pesticidas debe ser continua y transparente.


¿De qué momento son los "conocimientos científicos"?

Un aspecto que no se puede pasar por alto en la propuesta de la UE es el tratamiento de los conocimientos científicos. Los investigadores temen que los "últimos conocimientos científicos" referidos en la aprobación de productos puedan, en el futuro, quedar prácticamente fijados en el momento de la última evaluación del ingrediente activo. Si el período de aprobación de los ingredientes activos se acerca a ser indefinido, esa "última evaluación" podría ser bastante antigua.

Este es un problema de tiempo en la regulación. La ciencia avanza. La toxicología, la ecología y las técnicas de análisis avanzan. Lo que antes no se podía detectar en pequeñas cantidades ahora puede detectarse, y los efectos que no se veían a nivel individual ahora pueden observarse a nivel de comunidades o ecosistemas. La ciencia de datos, el ADN ambiental y las tecnologías de monitoreo remoto también están avanzando. Si el sistema regulatorio no puede incorporar estos avances, las decisiones de seguridad quedarán rezagadas en el tiempo.

El mismo problema podría surgir en Japón. Incluso si existe un sistema de reevaluación, si la velocidad de evaluación es demasiado lenta, los datos no se publican o los investigadores independientes no pueden verificarlo, la confianza en el sistema no aumentará. Lo importante no es solo la existencia de la reevaluación, sino cuán transparentes son los datos de las pruebas que sustentan la evaluación, las condiciones de uso, el monitoreo ambiental y los residuos, y cómo se pueden verificar por la sociedad.


¿Realmente están en conflicto la competitividad agrícola y la protección ambiental?

La propuesta de reforma de la UE aboga por la reducción de la carga regulatoria y el fortalecimiento de la competitividad. Este no es solo un desafío europeo. La agricultura japonesa también enfrenta la escasez de mano de obra, el aumento de los precios de los insumos, el cambio climático y la competencia de importaciones. Reducir la carga en el campo es importante.

Sin embargo, hay dos caminos para simplificar la regulación. Uno es reducir la revisión y el monitoreo en sí. El otro es reducir el desperdicio manteniendo la seguridad mediante el intercambio de datos, la digitalización, la división de roles y la estandarización de los criterios de evaluación. Lo que el grupo de científicos está pidiendo se acerca más a este último. Proponen revisar el sistema que permite a los solicitantes elegir el país evaluador, asignar evaluaciones en función de la especialización de la UE, publicar investigaciones regulatorias y vincular los datos de uso de pesticidas con el monitoreo ambiental.

En Japón, a medida que avanza la agricultura inteligente y de precisión, hay margen para reducir el uso de pesticidas mientras se mejora la efectividad. La importancia de la gestión integrada de plagas, que combina la predicción de la aparición de plagas y enfermedades, la aplicación localizada mediante drones y robots, el uso de enemigos naturales, pesticidas biológicos, variedades resistentes y la gestión del suelo, está aumentando. En lugar de un debate binario sobre "usar o no usar pesticidas", se debe alinear el sistema y la tecnología hacia "usarlos mínimamente, en el momento y lugar necesarios".


Lo que los consumidores necesitan no es ansiedad, sino transparencia

El debate sobre los pesticidas a menudo puede volverse emocional. Los consumidores se sienten ansiosos al escuchar la palabra "pesticida", y los agricultores se resisten a ser etiquetados como "malos" por usarlos. Sin embargo, la confrontación entre ambos no es productiva. Lo que los consumidores buscan no es culpar a los agricultores, sino recibir explicaciones satisfactorias sobre lo que ellos y sus familias están comiendo. Lo que los agricultores buscan no es una teoría idealista que ignore los riesgos reales de plagas y enfermedades, sino tecnologías utilizables y reglas razonables.

El puente entre ambos es la reevaluación y la divulgación de información. Qué pesticidas se usan en qué cultivos, bajo qué condiciones, con qué criterios se consideran seguros y qué nuevos conocimientos podrían llevar a una revisión. Si esto se hace visible, el debate podría calmarse un poco.

El alboroto en torno a la reforma de pesticidas de la UE plantea una pregunta a Japón. ¿No es cierto que los sistemas para proteger la seguridad tienen sentido precisamente porque son complicados? Por supuesto, los procedimientos innecesarios deben reducirse. Pero no todo lo complicado es inútil. Especialmente en campos como los pesticidas, donde se cruzan la salud humana, los ecosistemas, la gestión agrícola y la seguridad alimentaria, la revisión periódica es la base de la confianza.

La "simplificación" que la UE está promoviendo podría cambiar a medida que se ajusta con el Parlamento Europeo y los Estados miembros. Científicos, grupos ambientales, asociaciones agrícolas, empresas y administraciones continuarán debatiendo desde sus respectivas posiciones. Lo que Japón debe observar no es quién gana, sino cómo se puede mantener la reevaluación científica y