¡La forma de trabajar de la Generación Z no tiene precedentes! El principal asesor económico la defiende diciendo que "tratarlos de perezosos es erróneo", y las redes sociales están divididas en opiniones.

¡La forma de trabajar de la Generación Z no tiene precedentes! El principal asesor económico la defiende diciendo que "tratarlos de perezosos es erróneo", y las redes sociales están divididas en opiniones.

"Los jóvenes de hoy no quieren trabajar": este cliché ha sido desafiado directamente por una de las principales economistas de Alemania. Monika Schnitzer, presidenta del "Consejo de Sabios" que asesora al gobierno, argumenta que la crítica generacional está fuera de lugar y afirma que la Generación Z (nacidos aproximadamente entre 1995 y 2010) está trabajando más que las generaciones anteriores.


La razón por la que esta declaración ha captado la atención es que no se trata solo de una "defensa de los jóvenes", sino que el debate sobre "trabajar más" que arde en Europa ha cambiado de enfoque, pasando de los beneficiarios de asistencia social a los trabajadores a tiempo parcial y, finalmente, a los jóvenes. La incertidumbre económica, los precios de la energía y la preocupación por la competitividad industrial han creado una narrativa en la que se busca a alguien que "esté siendo perezoso".


El aumento del trabajo entre estudiantes

El argumento central de Schnitzer es claro. Los jóvenes están ingresando al mercado laboral más temprano y trabajando más horas. Un ejemplo emblemático es el aumento del trabajo entre estudiantes. Cada vez más personas necesitan trabajar mientras asisten a la universidad para poder vivir, lo que a su vez ha elevado la "tasa de empleo juvenil".


De hecho, el análisis del Instituto de Investigación del Mercado Laboral (IAB) muestra que la participación laboral de los jóvenes de 20 a 24 años ha aumentado significativamente desde 2015, desafiando la imagen común de que "los jóvenes han perdido la diligencia". Lo importante aquí no es una historia de "mayor voluntad de trabajar", sino la posibilidad de que se haya fortalecido una estructura en la que "no tienen más remedio que trabajar". Si aumentan las matrículas, los alquileres y los precios, los trabajos a tiempo parcial no son una "pasión", sino una "estrategia de supervivencia".


La declaración "Quiero ir a BMW" y lo que revela

Schnitzer también menciona la tendencia de los jóvenes a no aspirar a ser funcionarios públicos, ejemplificando que en Múnich muchos "quieren ir a BMW". Esto refleja una preferencia por el crecimiento y la remuneración sobre la estabilidad, o la realidad de que "el sistema salarial público no puede seguir el ritmo del costo de vida".


Sin embargo, esta discusión también puede generar otros problemas. Simplificar "ir al sector privado = ser ambicioso" podría culpar a los jóvenes por la falta de personal en el sector público. Hay un peligro en descartar el diseño atractivo del sistema (salarios, formas de trabajo, carreras) como una simple preferencia generacional.


Y el debate pasa de "tiempo" a "productividad"

La razón principal por la que este tema se ha calentado es que en Alemania se repite el mensaje político de "aumentar las horas de trabajo". Han surgido expresiones que ridiculizan el trabajo a tiempo parcial, y se han hecho declaraciones como "trabaja una hora extra todos los días".


En respuesta, Schnitzer critica que "el problema no es el número de horas de trabajo por semana, sino la productividad". La falta de inversión, el retraso en la digitalización y automatización, y la falta de actualización a AI y maquinaria son "debilidades estructurales" que no se resolverán simplemente exigiendo a los individuos que "trabajen más". Además, apunta a la falta de entornos de cuidado infantil y a un sistema fiscal que desincentiva el trabajo a tiempo completo (como la tributación conjunta de cónyuges) como factores que impiden el empleo a tiempo completo.


En resumen, el problema no es que "alguien esté siendo perezoso", sino que no se ha creado un sistema que permita "lograr resultados con menos tiempo".



Reacciones en redes sociales: razones de la falta de consenso

Este tema ha dividido las opiniones en las redes sociales. Se destacan principalmente tres patrones.


1) Empatía: "No es que no trabajen, es que no tienen opción"

La empatía del lado de los jóvenes es que "no es que no trabajen, sino que no tienen más remedio que trabajar debido al costo de vida". El aumento del trabajo entre estudiantes no es tanto una "reforma de conciencia", sino una cuestión de "circunstancias económicas", y hay una sensación de que no se puede celebrar sin reservas el hecho de que "trabajan".


Además, hay una fuerte reacción contra ser encasillados en una teoría generacional. Frente a declaraciones como "los jóvenes exigen demasiado" o "no tienen agallas", es natural que surjan respuestas como "miren los datos" o "las condiciones son diferentes".


2) Crítica: "La definición de 'trabajar' está equivocada"

Por otro lado, los escépticos cuestionan si "aunque aumenten los trabajos a tiempo parcial, ¿realmente aumenta la capacidad de suministro de toda la sociedad?" y enfatizan que "lo importante es el valor añadido, no el tiempo".


Además, frente a informes que hablan de "seriedad" basándose en datos como "baja tasa de ausencias por enfermedad", algunos lo interpretan como "¿no es eso un reflejo de la economía, el tipo de trabajo y la inseguridad laboral?". Cuando el eje de evaluación se fija en la "diligencia", el debate rápidamente se convierte en una cuestión moral y deja de ser coherente.


3) Punto medio: "Más que la generación, el diseño del lugar de trabajo. Incitar al conflicto es perjudicial"

Los que buscan un punto medio consideran que el conflicto generacional no es productivo. Una encuesta de LinkedIn también muestra que la falta de comunicación y los malentendidos entre generaciones afectan el lugar de trabajo, y el ambiente de conflicto puede generar una "pérdida de colaboración".


El punto clave aquí es que, ya sea defendiendo o criticando a los jóvenes, lo que finalmente se necesita es el "diseño del sistema y del lugar de trabajo". Cuidado infantil, sistema fiscal, salarios, desarrollo de habilidades, inversión, gestión. Mientras estos no estén en su lugar, el intercambio de "trabaja más" y "los jóvenes son perezosos/no son perezosos" no tendrá más significado que una simple válvula de escape emocional.



Conclusión: el punto de discusión no es "horas de trabajo" sino "condiciones para trabajar" y "productividad"

Las declaraciones de Schnitzer no son una alabanza a los jóvenes, sino más bien una advertencia contra la búsqueda de "chivos expiatorios". Incluso si es cierto que los jóvenes están trabajando, eso no significa necesariamente que sea una "buena noticia". Si el aumento de las horas de trabajo es debido a la presión de los costos de vida, esto puede afectar la calidad de la educación, la salud y el capital humano futuro.


El objetivo principal no es extender las horas de trabajo, sino crear un entorno que permita "generar un mayor valor añadido en el mismo tiempo" a través de la inversión, digitalización, automatización, apoyo a la crianza de los hijos y corrección de las distorsiones fiscales. Criticar a las generaciones es fácil de entender, pero como receta para fortalecer la economía, es un camino largo: este debate lo refleja una vez más.



Fuentes