Punto ciego en el uso diario de alimentos procesados: nuevo estudio muestra la relación entre conservantes y cáncer, diabetes

Punto ciego en el uso diario de alimentos procesados: nuevo estudio muestra la relación entre conservantes y cáncer, diabetes

"Los conservantes son la 'defensa' contra la descomposición y la intoxicación alimentaria"—. Un resultado de investigación que podría desafiar esta imagen fue reportado desde Francia en enero de 2026. Se sugiere que los conservantes que prolongan la vida útil de los alimentos procesados y bebidas podrían estar relacionados con un aumento en el riesgo de cáncer y diabetes tipo 2.


Sin embargo, no debemos apresurarnos a sacar conclusiones. Este informe no afirma que "los conservantes son la causa", sino que es un estudio observacional que muestra una "asociación". Aun así, dado que los aditivos están profundamente integrados en nuestra dieta diaria, la forma en que se recibe esta información varía significativamente.


¿Qué son los conservantes? Una visión general de los "números E"

Los conservantes son un grupo de aditivos utilizados para mejorar la conservación de los alimentos. En Francia/UE, se reconocen aproximadamente 330 tipos de aditivos, de los cuales se dice que alrededor de 80 tienen propiedades relacionadas con la conservación.


Sus funciones se dividen principalmente en dos tipos: aquellos que inhiben el crecimiento microbiano o retrasan los cambios químicos en los alimentos (no antioxidantes), y aquellos que inhiben la oxidación para retrasar el deterioro de la calidad (antioxidantes). Generalmente, en las etiquetas aparecen en los rangos de E200 a E299 (los llamados conservantes) y de E300 a E399 (aditivos antioxidantes).


Lo importante aquí es que "conservantes" no se refiere solo a carnes procesadas. Se encuentran en categorías de alimentos más amplias de lo que se imagina, como quesos, dulces, panes, salsas y bebidas.


"NutriNet-Santé" con más de 100,000 participantes—¿Cómo se desarrolló la investigación?

El análisis relacionado con el cáncer que ha captado la atención se basa en los datos del cohorte participativo en línea "NutriNet-Santé" de Francia. La muestra incluyó aproximadamente 105,000 personas, con un período de seguimiento de 2009 a 2023. Durante el seguimiento, 4,226 personas fueron diagnosticadas con cáncer.


Los participantes informaron repetidamente sobre sus hábitos alimenticios en unidades de 24 horas, registrando incluso nombres de productos y marcas. El equipo de investigación cruzó esta información con bases de datos de alimentos, información pública y datos medidos de aditivos para estimar a qué conservantes y en qué medida estaban "expuestos" los individuos.


Además, en el análisis se consideraron múltiples factores como la edad, el sexo, el tabaquismo, el consumo de alcohol y la calidad general de la dieta (calorías, azúcares, sal, ácidos grasos saturados, fibra alimentaria, etc.) para reducir al máximo los sesgos.


¿Cuáles conservantes mostraron una "asociación" con un mayor riesgo de cáncer?

En resumen, "aunque no se observó asociación en muchos conservantes, en algunos se encontró que 'a mayor consumo, mayor incidencia de cáncer'".


Específicamente, al comparar grupos de alto consumo con grupos de no consumo o bajo consumo, se reportaron las siguientes asociaciones:

  • Sorbato: asociación con un 14% más de incidencia de cáncer en general y un 26% más de cáncer de mama

  • Sulfito: asociación con un 12% más de incidencia de cáncer en general

  • Nitrito de sodio: asociación con un 32% más de incidencia de cáncer de próstata

  • Nitrato de potasio: asociación con un 13% más de incidencia de cáncer en general y un 22% más de cáncer de mama

  • Acetato: asociación con un 15% más de incidencia de cáncer en general y un 25% más de cáncer de mama

  • Parte de los antioxidantes (como el sorbato de calcio): asociación con un 12% más de incidencia de cáncer en general y un 21% más de cáncer de mama


Por otro lado, muchos de los conservantes examinados individualmente no mostraron "asociación", lo que sugiere que la relación está sesgada hacia ciertos componentes específicos.


Los investigadores también enfatizan la necesidad de ser "cautelosos", señalando que los números se basan en la exposición estimada de un cohorte específico, NutriNet-Santé, y que se necesitan estudios de seguimiento.


No solo cáncer—también se discute el análisis de la diabetes tipo 2

Desde la misma base de investigación, también se ha reportado un análisis separado sobre la diabetes tipo 2. Este incluyó aproximadamente 108,000 personas, de las cuales 1,131 fueron diagnosticadas con diabetes tipo 2 durante el seguimiento. Se mostró una asociación entre un mayor consumo de conservantes (en general, no antioxidantes, antioxidantes) y una mayor incidencia, con cifras que indican un aumento de aproximadamente 40-49%.


Esto significa que el tema no es solo "conservantes y cáncer", sino que se está expandiendo a un tema más amplio de "exposición a conservantes y riesgo de enfermedades crónicas".


Razones por las que no se puede etiquetar a los conservantes como "malos"

Aquí es donde las cosas se ponen importantes. En las redes sociales, es fácil que se destaquen cifras impactantes, pero debido a la naturaleza del estudio, hay varios puntos a tener en cuenta.

  1. No se ha demostrado una relación causal
    Los estudios observacionales son buenos para encontrar asociaciones, pero no para afirmar "esto es la causa". Las personas que consumen muchos conservantes también pueden tener un estilo de vida con muchos alimentos procesados, una dieta alta en sal y azúcar, y poca actividad física, lo que podría ser otro factor (confusión residual). Incluso con ajustes en el análisis, no se puede eliminar por completo.

  2. Puede haber errores en los informes dietéticos
    Incluso con un sistema cuidadoso, la autoevaluación tiene sus límites. Cambios en las recetas de productos, diferencias regionales y variaciones de aditivos entre marcas dentro de la misma categoría hacen que la estimación de la exposición sea compleja.

  3. Los conservantes también tienen "beneficios de seguridad"
    Los conservantes ayudan a inhibir el crecimiento microbiano, reduciendo la intoxicación alimentaria y las pérdidas por desecho. Los propios investigadores afirman que cualquier revisión futura de las regulaciones debería evaluarse en términos de "beneficio-riesgo".

  4. El "X% de aumento" es un "riesgo relativo" y puede diferir de la percepción
    Aunque puede parecer un aumento relativo, el riesgo absoluto para un individuo varía significativamente según la edad, las enfermedades subyacentes y los hábitos de vida. Es peligroso amplificar el miedo solo con cifras.

Reacciones en redes sociales: ansiedad y calma se difunden simultáneamente

 


Este tema mostró una típica "polarización" en las redes sociales.

  • Grupo de ansiedad y precaución
    Se destacan comentarios como "Evitaba las carnes procesadas, ¿pero también afecta a quesos y panes?" o "Me preocupa los bocadillos de mis hijos y las salsas comerciales". Especialmente, los nitritos y nitratos tienen una fuerte imagen de "color rojo de la carne procesada", y las cifras (como el 32% en cáncer de próstata) tienden a difundirse por sí solas. En el mundo angloparlante, también se vieron publicaciones que se difundieron con un tono de "quizás deberíamos evitar los hot dogs, el tocino, el queso y los productos horneados".
    También hay reacciones que apuntan a las instituciones y la industria, como "¿Qué están haciendo las autoridades reguladoras?" y "Las empresas alimentarias tienen una responsabilidad de explicar".

  • Grupo de calma y verificación
    Por otro lado, en cuentas médicas y científicas y en análisis de noticias, se difundieron publicaciones que "señalan la asociación pero no la causalidad", "muchos de los 17 tipos no mostraron asociación" y "veamos el estilo de vida en su conjunto", con un enfoque en "bajar la temperatura". A menudo se presentaron junto con la fecha de publicación del artículo en BMJ y el diseño del estudio (cohorte prospectivo, estudio observacional), evitando afirmaciones excesivas.

  • Reacciones desde una perspectiva práctica y de los consumidores
    También hay muchas propuestas de compromiso, como "Es imposible evitarlo todo, lo realista es reducir la 'frecuencia'" y "Más que la presencia de aditivos, es importante no convertir los alimentos ultraprocesados en 'alimentos básicos'".
    Este tema no se trata de un "debate sobre el bien o el mal de los aditivos", sino que se conecta con la discusión sobre "la distancia con los alimentos procesados" y "el diseño de la alimentación en la vida moderna ocupada".

Entonces, ¿qué deberíamos cambiar a partir de hoy?

No apresurarse a sacar conclusiones, pero tampoco "no hacer nada". Lo razonable en este momento es seguir una línea práctica como la siguiente.

  • Primero, reducir la frecuencia de los alimentos ultraprocesados que son "comunes todos los días"(es más sostenible que eliminarlos por completo)

  • Reducir la "cantidad y frecuencia" de las carnes procesadas y aumentar los sustitutos (pescado, frijoles, huevos, etc.)

  • Revisar las etiquetas de ingredientes y cambiar los productos con múltiples conservantes de "básicos" a "ocasionales"

  • Mejorar la calidad general de la dieta (verduras, legumbres, granos enteros, alimentos fermentados, fibra alimentaria)

  • Aquellos con alta ansiedad deberían revisar no solo un componente único, sino también sus hábitos de vida (sueño, ejercicio, consumo de alcohol, tabaquismo)


Los conservantes, mientras apoyan la conveniencia y la seguridad, tienen una exposición amplia. Por eso, en lugar de condenarlos en blanco y negro, se necesita "diseñar cómo se consumen", "regulación y transparencia", y "acumulación de investigaciones adicionales".


Este estudio es un "catalizador" para profundizar la discusión. No se trata de restringir la alimentación por miedo, sino de aumentar las opciones con información. Detrás del murmullo en las redes sociales, se vislumbra ese punto de inflexión.



URL de la fuente