8 países lo prohíben, 19 países no tienen regulaciones: la regulación de la "terapia de conversión" en la UE refleja el estado actual de los derechos humanos

8 países lo prohíben, 19 países no tienen regulaciones: la regulación de la "terapia de conversión" en la UE refleja el estado actual de los derechos humanos

"La terapia de conversión" no es medicina, sino violencia para cambiar a las personas

En Europa, el debate sobre la llamada "terapia de conversión" está tomando un nuevo giro significativo.

La terapia de conversión es un término general para describir acciones que buscan "cambiar", "suprimir" o "corregir" la orientación sexual, identidad de género o expresión de género de las personas LGBTQ+. Aunque a veces se utiliza la palabra "terapia" en su nombre, organismos internacionales de derechos humanos y expertos en medicina y psicología han criticado fuertemente estas prácticas por carecer de base científica y causar daños psicológicos y físicos profundos.

El contenido de estas prácticas no se limita a simples persuasiones o consejos. Se han reportado casos que incluyen presión psicológica, rituales religiosos, aislamiento, conductas que inculcan vergüenza, pseudo-medicina, y en algunos casos, violencia física o sexual. Incluso cuando parece que hay consentimiento, a menudo las personas son "forzadas a elegir" bajo la presión de la familia, la comunidad religiosa, la escuela, los profesionales de la salud o la sociedad, lo que complica aún más el problema.

Recientemente, la Comisión Europea ha mostrado su intención de emitir una recomendación a los países miembros de la UE para prohibir la terapia de conversión. Esto se debe a una Iniciativa Ciudadana Europea que exige una prohibición legal en toda la UE, respaldada por más de un millón de ciudadanos. La petición cumplió con los requisitos necesarios, lo que obligó a la Comisión Europea a responder formalmente.

Sin embargo, la Comisión Europea no optó por una ley de prohibición con efecto directo en toda la UE. En su lugar, eligió una "recomendación" para instar a los países miembros a prohibirla. Aquí radica el núcleo de la noticia.


Ocho países ya la prohíben, pero la UE en su conjunto no está unida

Según el artículo original, de los países miembros de la UE, ocho ya han implementado leyes que prohíben la terapia de conversión. Estos son Bélgica, Chipre, Francia, Alemania, Grecia, Malta, Portugal y España.

Sin embargo, incluso en estos países, el alcance de la regulación y las sanciones no son uniformes. Algunos países tratan con más severidad las acciones contra menores o personas en situaciones vulnerables, mientras que hay diferencias en cuanto a si se prohíben los anuncios, la oferta de servicios, la participación de profesionales médicos o psicológicos, o la realización en contextos religiosos. En otras palabras, aunque se diga que está "prohibida", el nivel de protección varía entre países.

Por otro lado, en muchos de los países miembros restantes, no existe una ley clara de prohibición. Se dice que en Irlanda, los Países Bajos y Dinamarca se está debatiendo la prohibición futura, mientras que en países como Eslovaquia hay una fuerte resistencia. En cuanto a los derechos LGBTQ+, incluso dentro de la UE, las divisiones políticas y culturales se están profundizando, y la prohibición de la terapia de conversión no es una excepción.

La comisionada de Igualdad de la Comisión Europea, Hadja Lahbib, explicó que para establecer una ley vinculante de la UE se necesitaría la unanimidad de los países miembros, lo que podría llevar a un estancamiento político prolongado. En otras palabras, la Comisión eligió una "recomendación" que puede presionar a los países de inmediato, en lugar de una "prohibición total ideal pero difícil de lograr".

Las reacciones a esta decisión están profundamente divididas.


¿El avance más realista o una pérdida histórica de oportunidades?

Los que apoyan la decisión de la Comisión Europea ven la recomendación actual como "la medida más efectiva disponible en este momento".

Aunque la UE comparte principios comunes sobre derechos humanos y prohibición de la discriminación, en áreas como la medicina, el derecho penal, la política familiar y la libertad religiosa, los países miembros tienen un fuerte control. Intentar lograr una prohibición legal en toda la UE de una vez podría fracasar si hay países en contra. En lugar de gastar tiempo en propuestas políticamente inviables, es más realista instar a cada país a promulgar leyes de prohibición, avanzar en el apoyo a las víctimas, la capacitación profesional y las actividades de concienciación.

De hecho, la política actual no solo "llama a la prohibición", sino que también incluye facilitar el acceso legal para las víctimas, fortalecer el apoyo médico y psicológico, aumentar el reconocimiento social y promover el diálogo político con los países miembros y la sociedad civil. La terapia de conversión tiende a realizarse en secreto, y las víctimas pueden tener dificultades para alzar la voz. No solo se necesitan leyes, sino también puntos de consulta, educación, ética profesional y relaciones con organizaciones religiosas y escuelas.

Por otro lado, los críticos se centran precisamente en la "falta de fuerza vinculante".

Más de un millón de personas no pidieron solo un mensaje, sino una prohibición legal de la UE. El Parlamento Europeo también ha apoyado la prohibición. Expertos de la ONU y el Consejo de Europa han criticado severamente la terapia de conversión como una violación de los derechos humanos. Sin embargo, si la Comisión Europea finalmente optó por una recomendación no vinculante, el cambio real podría retrasarse en los países donde el daño continúa.

Este problema refleja el estado actual de la política europea en torno a los derechos LGBTQ+. En principio, se puede afirmar que "la discriminación no es tolerable". Sin embargo, cuando se trata de implementar un sistema vinculante, la soberanía de los países miembros, la oposición de los conservadores religiosos, el surgimiento de partidos de extrema derecha y conservadores, y las guerras culturales en torno al género se convierten en obstáculos.

Por eso, el anuncio actual es tanto un avance como un compromiso insuficiente.


Las cifras muestran la extensión del daño

La terapia de conversión no es un fenómeno extremo aislado.

Según una encuesta de la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, el 24% de las personas LGBTIQ+ en la UE han experimentado alguna forma de práctica de conversión. En particular, se muestra un porcentaje aún más alto entre las personas transgénero. Los daños incluyen insultos verbales y humillaciones, presión de familiares y líderes religiosos, violencia física y violencia sexual.

El peso de estas cifras es significativo. La proporción de uno de cada cuatro indica que la terapia de conversión no es "algo del pasado" ni "un abuso excepcional". Además, estas prácticas a menudo ocurren en el hogar, en instalaciones religiosas, en asesoramiento privado o en reuniones informales, lo que dificulta ver el panorama completo del daño. Se cree que hay muchos casos que no aparecen en las estadísticas oficiales.

Lo más grave es que la terapia de conversión imprime repetidamente el mensaje de que "eres incorrecto tal como eres". Esto no es solo una diferencia de opinión. Puede llevar a la autonegación, el aislamiento, la ansiedad, la depresión, el riesgo de autolesiones y la exclusión social. Especialmente cuando se realiza en jóvenes, puede dejar cicatrices profundas en una etapa temprana de la vida.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha declarado que la terapia de conversión no tiene cabida en la UE. Lahbib también ha enfatizado que no hay nada que "curar" en las personas LGBTQ+. El desafío es hasta qué punto se puede traducir ese principio en un sistema legal.


En las redes sociales, se entrecruzan la bienvenida, la decepción y la ira

El anuncio ha generado diversas reacciones en las redes sociales.

En la publicación oficial de Facebook de la Comisión Europea y EU Justice, se enfatizó que más de un millón de ciudadanos han pedido la prohibición de la terapia de conversión, destacando el mensaje de "escuchar la voz de los ciudadanos" y "detener las prácticas de conversión". Como comunicación oficial, se presenta la política actual como un logro de la participación ciudadana.

ILGA-Europe ha acogido con satisfacción el compromiso de la Comisión Europea de trabajar en una recomendación para poner fin a las prácticas de conversión, calificándolo de "avance importante". Sin embargo, también ha expresado que no debe terminar en promesas simbólicas y respuestas descoordinadas entre países, y que se necesita coordinación a nivel de la UE, capacitación profesional, apoyo a las víctimas y la creación de un sistema efectivo. Aunque lo acogen, también exigen acciones futuras.

En la publicación de la facción liberal Renew Europe del Parlamento Europeo, se observó un tono de "más de un millón de ciudadanos han hablado" y "lo que se necesita no son palabras vacías, sino acciones reales". En la sección de comentarios, también había voces que esperaban la prohibición en países europeos, incluida Alemania, reflejando la expectativa de los afectados y sus partidarios de que "finalmente hemos llegado hasta aquí".

Por otro lado, la organización internacional de apoyo LGBTQ+ All Out criticó la respuesta de la Comisión Europea como "palabras, no acciones". Against Conversion Therapy, que apoyó la Iniciativa Ciudadana Europea, también calificó la decisión como una "pérdida de oportunidades". Estas reacciones expresan la insatisfacción de que una recomendación no vinculante no es suficiente para proteger a las víctimas de inmediato.

En los medios de comunicación y en las redes sociales de medios LGBTQ+, había una clara diferencia de tono en los titulares. Algunos transmitieron positivamente que "la UE pide a los países miembros que prohíban", mientras que otros informaron críticamente que "la UE rechazó la prohibición total". También hubo publicaciones que lo recibieron como "todavía no es una ley, pero es un paso esperanzador", como GoodGoodGood, y la evaluación en las redes sociales no fue simplemente a favor o en contra, sino que se destacó una reacción intermedia de "es un avance, pero no es suficiente".

Además, en X, también se observaron voces de cautela y oposición que dieron la bienvenida a que la Comisión Europea no avanzara hacia una prohibición vinculante en toda la UE. Estas posiciones tienden a estar vinculadas a la preocupación por la expansión de la autoridad de la UE, la libertad religiosa, los derechos de los padres, y los conflictos políticos en torno a la medicina de género. El debate sobre la prohibición de la terapia de conversión no se limita a cuestiones de ética médica o derechos humanos, sino que también se ha convertido en una línea del frente en la confrontación de valores en Europa.


La "recomendación" es débil, pero no carece de sentido

Entonces, ¿es la política de la Comisión Europea un fracaso en última instancia?

Es prematuro concluir eso. Las recomendaciones no tienen fuerza legal. Sin embargo, en la política de la UE, las recomendaciones tienen el papel de indicar la dirección de la política a los países miembros, impulsar el debate interno y llevar a futuras legislaciones, medidas presupuestarias y reuniones de expertos. En los países donde ya se está debatiendo la prohibición, la recomendación de la Comisión Europea podría convertirse en un argumento importante para los defensores nacionales.

Especialmente en violaciones de derechos humanos que tienden a ocurrir en secreto, como la terapia de conversión, la "ilegalización" por sí sola no es suficiente. Es necesario que las víctimas puedan reconocer lo que han experimentado como daño, que haya lugares donde puedan buscar asesoramiento, que los profesionales de la psicología y la medicina sean capacitados para no participar en el abuso, y que no se pase por alto la coerción en nombre de la religión o la familia. Si la Comisión Europea avanza seriamente con estas medidas complementarias, la recomendación tendrá cierto significado.

Sin embargo, las limitaciones son claras. No hay sanciones inmediatas para los países que ignoren la recomendación. Cuanto más reacios sean los gobiernos políticamente a los derechos LGBTQ+, menos probable es que actúen solo con una recomendación. La seguridad de las personas LGBTQ+ que viven en toda la UE seguirá dependiendo en gran medida del país en el que residan.

En otras palabras, el anuncio actual no es el final, sino el comienzo de la próxima lucha.


La pregunta es "¿qué comunidad estamos protegiendo?"

La UE a menudo proclama la libertad, la igualdad, la dignidad y los derechos humanos como valores comunes. Sin embargo, esos valores no se pueden proteger solo con declaraciones. Cuando las personas son tratadas como "seres que deben ser cambiados" debido a su orientación sexual o identidad de género, su dignidad es herida. Además, si esto se lleva a cabo en nombre de la familia, la religión, la educación o la medicina, es fácil que la persona no tenga a dónde escapar.

La prohibición de la terapia de conversión no es solo un problema para las personas LGBTQ+. También es una cuestión de hasta qué punto la sociedad permite "corregir a las personas para que se ajusten a la mayoría", cómo proteger la autodeterminación de las personas en posiciones vulnerables, y cómo crear un entorno donde los niños y jóvenes puedan expresarse con seguridad.

La respuesta de la Comisión Europea incluye tanto esperanza como decepción. La voz de más de un millón de ciudadanos ha movido a la UE, y el mensaje de que la terapia de conversión debe terminar se ha expresado claramente. Sin embargo, no se logró una prohibición legal en toda la UE.

Las reacciones que se han extendido en las redes sociales también reflejan esa dualidad. La bienvenida de "hemos llegado hasta aquí". La ira de "todavía no es suficiente". La expectativa de que "esta vez, los países deben actuar". Y la resistencia y oposición política en torno a los derechos LGBTQ+.

El enfoque futuro será cuán concretas y efectivas serán las recomendaciones de la Comisión Europea previstas para 2027. Y si los países miembros que aún no han implementado medidas las adoptarán para crear leyes de prohibición.

¿Las palabras "no hay nada que curar" se quedarán solo como un eslogan? ¿O se institucionalizarán como un derecho a vivir auténticamente, sin importar en qué país se viva? La UE ahora enfrenta la prueba de su seriedad.


Fuente URL

ModernGhana. Reportaje de RFI que informa sobre la política de la Comisión Europea, la situación de prohibición en 8 países miembros, y las reacciones de apoyo y crítica.
https://www.modernghana.com/news/1493259/conversion-therapy-is-banned-in-eight-eu-countri.html

Comunicado de prensa de la Comisión Europea. Respuesta a la Iniciativa Ciudadana Europea, política de recomendación de prohibición a los países miembros, y relación con la estrategia de igualdad LGBTIQ+.
https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/en/ip_26_1070

Página oficial de la Iniciativa Ciudadana Europea. Confirmación de que el número de firmas superó los 1.1 millones, cumpliendo con los criterios necesarios en 11 países miembros.
https://citizens-initiative.europa.eu/news/european-commission-replies-ban-conversion-practices-european-union-initiative-2026-05-13_en

Documento de la Comisión Europea. Confirmación de que 8 países miembros han adoptado leyes que prohíben las prácticas de convers