¿Cuba finalmente hacia una "apertura al estilo chino"? La coexistencia del estado socialista con la economía de mercado

¿Cuba finalmente hacia una "apertura al estilo chino"? La coexistencia del estado socialista con la economía de mercado

Cuba finalmente da un paso hacia la economía de mercado: ¿Podrá la apertura al estilo de China y Vietnam salvar la crisis?

La nación socialista del Caribe, Cuba, se encuentra en un punto de inflexión significativo en su gestión económica.

El presidente Miguel Díaz-Canel ha revelado su intención de revisar la economía planificada, que hasta ahora ha estado fuertemente controlada por el Estado, y avanzar con reformas económicas que amplíen la participación del sector privado. Según un artículo de dpa-AFX reportado por un sitio de información financiera alemán, esta dirección se alinea con el "modelo de economía de mercado socialista de China y Vietnam".

Por supuesto, este anuncio no significa que Cuba se transformará de inmediato en un país capitalista. Se espera que el control del partido único del Partido Comunista, que es el núcleo del sistema político, se mantenga, y las propuestas de reforma también requieren la aprobación del Buró Político del Partido Comunista y del Parlamento. Sin embargo, el hecho de que Cuba, que ha valorado absolutamente la gestión estatal, haya mostrado reformas que abarcan empresas privadas, capital extranjero, mercado de divisas, producción agrícola, turismo, bienes raíces y comercio digital, no es insignificante.

El anuncio actual es notable porque parece ser un cambio de dirección realista para la supervivencia del sistema, más que una simple corrección de política económica.


La crisis ha impulsado las reformas

La economía cubana ha sufrido durante años debido a las sanciones de Estados Unidos, la ineficiencia del sector estatal, la escasez de divisas, la falta de energía, la caída de los ingresos por turismo, la inflación y la escasez de alimentos y medicinas. En los últimos años, los apagones y el caos logístico debido a la escasez de combustible se han agravado, aumentando la presión sobre la vida de los ciudadanos.

El presidente Díaz-Canel explicó que la reforma actual "resolverá la contradicción de larga data entre la planificación central y los incentivos". Esto refleja el reconocimiento de que simplemente planificar todo desde el Estado y gestionar los precios y la asignación de recursos no aumenta la motivación para la producción ni la inversión en el terreno.

El gobierno cubano ya había permitido parcialmente pequeños negocios privados. Restaurantes, alojamientos, talleres de reparación, salones de belleza y servicios de transporte de propiedad individual han apoyado el turismo y el consumo urbano. Además, en 2021 se permitió la incorporación de pequeñas y medianas empresas, aumentando la presencia del sector privado en comparación con antes.

Aun así, la estructura centrada en empresas estatales sigue predominando en la economía cubana en su conjunto. Las agencias estatales de intermediación están involucradas en las exportaciones e importaciones, el acceso a divisas es limitado, y los productores agrícolas enfrentan muchas restricciones para acceder libremente a tierras, materiales y mercados. La propuesta de reforma actual busca aliviar estos cuellos de botella.


Los pilares de la reforma son "privado", "divisas", "agricultura" y "cubanos en el extranjero"

Según la información transmitida por periódicos estatales locales, los pilares de la reforma son bastante amplios.

Primero, se destaca la expansión del ámbito de actividades permitidas para el sector privado. Es posible que se levanten algunas prohibiciones sobre actividades económicas y se relajen las restricciones sobre el contenido de los negocios. También se ha indicado la intención de simplificar los procedimientos de aprobación para pequeñas y medianas empresas y transferir autoridad a nivel municipal.

En segundo lugar, está la reforma agrícola. En Cuba, la escasez de alimentos se ha vuelto crónica, y cómo utilizar tierras no utilizadas o de baja productividad ha sido un gran desafío. El gobierno ha indicado su intención de permitir que las personas que pueden producir utilicen la tierra y facilitar el acceso de los productores agrícolas a los mercados de materiales y divisas. La mejora de la autosuficiencia alimentaria será probablemente el indicador más claro del éxito de la reforma.

También se esperan cambios en el ámbito de las divisas y el comercio. Se ha presentado un plan para facilitar que las empresas estatales y los empresarios privados tengan cuentas en divisas y participen en el mercado de divisas. Además, es posible que se revise el sistema que obliga a pasar por agencias estatales de intermediación para las exportaciones e importaciones. Si se logra, la importación de materias primas y equipos y el lanzamiento de negocios de exportación serán más ágiles que antes.

Otro aspecto importante es la participación de los cubanos que residen en el extranjero en las inversiones. Los residentes cubanos en el extranjero, como en Estados Unidos, han apoyado la economía de la isla a través de remesas y ayuda material. Si el gobierno los incorpora como sujetos de inversión formales, se abrirá el camino para atraer capital, conocimientos y redes internacionales a la economía nacional.

Sin embargo, esto también presenta dificultades políticas. En la comunidad cubana en el extranjero, hay muchas personas que se oponen firmemente al régimen actual. Para ellos, no es fácil decidir si la inversión es un "acto de ayuda al pueblo cubano" o una "colaboración para la prolongación del régimen".


¿Es adecuado el modelo chino-vietnamita para Cuba?

Esta reforma se ha discutido en relación con las experiencias de China y Vietnam.

Desde 1978, China ha implementado políticas de reforma y apertura, mercantilizando gradualmente la agricultura, la industria, la introducción de capital extranjero y las industrias de exportación, y ha crecido hasta convertirse en un enorme país manufacturero mientras mantenía el control del Partido Comunista. Vietnam, desde el Doi Moi de 1986, también ha utilizado mecanismos de mercado e introducción de capital extranjero para aumentar su presencia como centro de exportación.

Es natural que Cuba considere esta ruta. Sin cambiar drásticamente el sistema político, flexibilizar solo la economía y recuperar el crecimiento utilizando el sector privado y el capital extranjero. Desde el punto de vista del régimen, es el modelo de reforma más aceptable.

Sin embargo, Cuba enfrenta restricciones diferentes a las de China y Vietnam.

En primer lugar, el mercado interno es pequeño. Tanto la escala de la población como la base industrial son limitadas, y no es realista convertirse en la fábrica del mundo con un enorme mercado y fuerza laboral como China.

En segundo lugar, la relación con Estados Unidos es extremadamente compleja. Geográficamente, está cerca de Estados Unidos y debería beneficiarse enormemente en términos de turismo, remesas, comercio e inversión. Sin embargo, el conflicto político y las sanciones han bloqueado eso durante mucho tiempo. El gobierno de Estados Unidos ha intensificado las sanciones relacionadas con Cuba incluso en 2026, y sanciones como las impuestas a la empresa estatal de petróleo podrían agravar la crisis energética.

En tercer lugar, la confianza en el sistema no es suficiente. Los inversores y empresarios necesitan más que permisos. Se requieren reglas estables, protección de los derechos de propiedad, previsibilidad de los contratos, transparencia fiscal, formación libre de precios y certeza en las remesas y pagos. Si el gobierno proclama "apertura" pero las regulaciones cambian a mitad de camino, no se pueden usar libremente las ganancias, o los negocios se detienen por decisiones políticas, la inversión será limitada.


En las redes sociales prevalecen más las dudas que las expectativas

 

Al observar los comentarios públicos en redes sociales, foros y reportes locales, las reacciones están divididas.

Lo que más destaca es la voz de que "las reformas llegan demasiado tarde". La crisis económica de Cuba no comenzó de repente, sino que ha sido el resultado de problemas estructurales acumulados durante años. Hay opiniones que cuestionan la efectividad de avanzar hacia la mercantilización después de enfrentar apagones, escasez de alimentos, falta de combustible, escasez de medicamentos y la fuga de jóvenes al extranjero.

Especialmente en las comunidades cubanas en el extranjero y en Estados Unidos con posturas antirégimen, persiste la opinión de que "si se trata de una verdadera reforma, también se necesita libertad política". En los reportes que transmiten reacciones desde el sur de Florida, hay voces que esperan que la participación económica genere empleo y oportunidades, mientras que otras sostienen que no tiene sentido si el régimen no cambia.

Por otro lado, desde la perspectiva de los ciudadanos, hay reacciones realistas que dicen "sería bienvenido si, de alguna manera, entran suministros, aumentan los trabajos y se reducen los apagones". En las redes sociales, más que las discusiones ideológicas, tienden a concentrarse en los problemas diarios como alimentos, combustible, transporte, atención médica y electricidad. En las publicaciones de viajeros que visitan Cuba y usuarios interesados en la situación local, hay muchas menciones a los apagones y la escasez de suministros, y la evaluación de la reforma depende de "si realmente mejora la vida".

Además, en las reacciones pro-gobierno, se percibe que las sanciones de Estados Unidos son la principal causa de la crisis y que las reformas son "medios para proteger al país en medio del cerco". En los comentarios de los periódicos estatales, también se pueden ver breves comentarios de apoyo que muestran respaldo al gobierno y la revolución. Estas reacciones interpretan las reformas no como una liberalización, sino como un ajuste para proteger el socialismo.

En los foros internacionales, hay debates más fríos. Algunos enfatizan el impacto de las sanciones de Estados Unidos en la crisis cubana, mientras que otros critican la gestión ineficiente del gobierno y las restricciones al sector privado. En las publicaciones relacionadas con el turismo, se mencionan experiencias donde, aunque se mantienen ciertos servicios en los resorts, la vida de los ciudadanos comunes es dura, y las expectativas sobre la reforma son cautelosas.

En resumen, si se resumieran las reacciones en las redes sociales en una palabra, "dudas" prevalece sobre "expectativas", y "experiencia de vida" sobre "ideales".


¿La presión de Estados Unidos fomentará las reformas o las restringirá?

El anuncio de la reforma actual no puede separarse de la presión de Estados Unidos.

El gobierno de Estados Unidos ha intensificado las sanciones contra el gobierno cubano y las instituciones relacionadas, aumentando la presión sobre organizaciones militares y de inteligencia, la empresa estatal de petróleo y funcionarios del régimen. Estados Unidos considera estas medidas como un medio para fomentar reformas políticas y económicas.

Por otro lado, el gobierno cubano describe las sanciones como un "bloqueo" o "guerra económica" y las culpa como la principal causa de la crisis. De hecho, si se interrumpe la importación de combustible, se verán afectadas la generación de energía, el transporte, la agricultura, la atención médica y la logística. Si la vida de los ciudadanos se vuelve aún más difícil, podría perderse la capacidad misma de avanzar con las reformas.

Aquí hay una gran contradicción.

Si Estados Unidos intensifica la presión sobre el gobierno cubano, el régimen podría verse obligado a hacer concesiones. Sin embargo, al mismo tiempo, para Cuba, que desea atraer capital extranjero y comercio, el riesgo de sanciones aleja a los inversores. La presión que se supone que fomente las reformas podría obstaculizar los fondos y transacciones necesarios para las reformas.

Particularmente en Cuba, donde la línea entre el sector estatal y el privado es difusa, es difícil para las empresas extranjeras determinar "con quién hacer negocios para evitar el riesgo de sanciones". Aunque Estados Unidos promueva el apoyo al sector privado, si la logística, el combustible, el sistema financiero y el régimen de importación en la isla están vinculados a agencias estatales, la práctica no será sencilla.


El mayor enfoque es "hasta qué punto realmente se confiará"

El éxito de las reformas en Cuba depende de cuánto realmente se confíe y se delegue al sector privado.

Incluso si se incrementan los permisos de negocio, si hay control de precios, restricciones de importación, regulación de divisas, carga fiscal y procedimientos administrativos pesados, los empresarios no podrán crecer. Aunque se permita el uso de tierras agrícolas, si no hay acceso a fertilizantes, combustible o mercados, la producción no aumentará. Aunque se permita la inversión de los residentes en el extranjero, si la recuperación de beneficios y la protección de la propiedad son inciertas, no llegará capital.

Incluso desde la experiencia de China y Vietnam, el poder de la mercantilización no nace solo de "permisos". Es necesario dar discreción al terreno, dejar beneficios, permitir la competencia e incorporar el fracaso y el éxito en el sistema.

Para el gobierno cubano, lo difícil es la precaución de que la liberalización económica podría llevar a un relajamiento del control político. Si las empresas privadas crecen, se vinculan con capital extranjero y los ciudadanos obtienen fuentes de ingresos distintas al Estado, la dinámica social cambiará. El gobierno quiere utilizar eso, pero no quiere perder el control. Esta tensión influirá en la velocidad y profundidad de las reformas.


Aun así, el cambio es inevitable

El anuncio de la reforma actual indica que Cuba ha entrado en una etapa en la que se pregunta "cómo cambiará", no "si cambiará".

Como en el pasado, es difícil superar el estancamiento económico solo con el Estado gestionando todo y pidiendo paciencia a los ciudadanos. Los jóvenes buscan oportunidades en el extranjero, los profesionales emigran y las industrias nacionales sufren por la falta de inversión. Un modelo que dependa solo del turismo es vulnerable a la situación internacional, sanciones y falta de infraestructura.

Por otro lado, Cuba también tiene potencial. Hay recursos humanos con un alto nivel educativo, acumulación en los campos médico y biotecnológico, recursos turísticos, potencial para la regeneración agrícola, capital y redes de la diáspora, y una ventaja geográfica. Si se establecen sistemas, podrían surgir oportunidades de crecimiento en pequeñas empresas privadas, procesamiento de alimentos, energía renovable, servicios turísticos y comercio digital.

Sin embargo, las reformas se evalúan por su ejecución, no por su anuncio. ¿Qué actividades se liberarán? ¿Realmente se acelerará la aprobación de empresas? ¿Se podrán usar libremente las cuentas en divisas? ¿Hasta qué punto se eliminará la obligación de intermediación en exportaciones e importaciones? ¿En qué medida podrán invertir los cubanos residentes en el extranjero? ¿Hasta dónde se abordará la ineficiencia de las empresas estatales? Si no se ven estas medidas concretas, el anuncio actual podría quedar estancado como reformas pasadas, dejando solo expectativas.

Cuba probablemente busca una "mercantilización bajo el control del Partido Comunista" al estilo de China o Vietnam. Sin embargo, ese camino no puede avanzar solo con imitación. Con sanciones de Estados Unidos, una economía insular, fuga de población, escasez de divisas y desconfianza política como condiciones únicas, Cuba tendrá que crear su propio modelo de reforma.

Como muestran las reacciones en las redes sociales, la gente está más interesada en la comida de mañana, la electricidad, el transporte, el trabajo y los medicamentos que en grandes eslóganes. Si la reforma es genuina o no se juzgará no en conferencias internacionales o discursos, sino si hay alimentos en los mercados de La Habana, si las tierras agrícolas en las provincias se ponen en marcha y si los jóvenes encuentran razones para quedarse en la isla.

¿Significa la apertura económica de Cuba el fin del régimen? ¿O es una corrección realista para prolongar el régimen? La respuesta aún no está clara.##