"Una sociedad donde 'De todos modos es imposible' se multiplica" - La crisis y la ira generan "impotencia aprendida"

"Una sociedad donde 'De todos modos es imposible' se multiplica" - La crisis y la ira generan "impotencia aprendida"

Cuanto más persiste una crisis, más sabios deberíamos ser. Sin embargo, la realidad a menudo va en sentido contrario. Al abrir las noticias, encontramos guerra, desastres, precios en alza, divisiones. En el trabajo, los estándares de rendimiento fluctúan, y en el hogar, la estabilidad se erosiona. Solo la velocidad para “entender” algo aumenta, mientras que la sensación de “cambiar” algo se aleja cada vez más.


En este contexto, lo que ocurre dentro de las personas es la generación automática del "de todos modos es imposible". El punto clave es que el pesimismo no proviene del carácter, sino que se forma como un aprendizaje del entorno. En psicología, este estado tiene un nombre desde hace tiempo: “indefensión aprendida”.


Cuando las personas aprenden que “no cambia nada aunque lo intenten”, eligen “no hacer nada”

La “indefensión aprendida” se fortalece cuando se acumulan experiencias en las que el esfuerzo no cambia el resultado. Más que el fracaso en sí, lo que resulta fatal es que se rompa la conexión entre la acción y el resultado. Por ejemplo, en un lugar de trabajo donde las reglas cambian frecuentemente, el esfuerzo y la pereza reciben la misma evaluación. O cuando, sin importar lo que se diga, se genera controversia, y al no decir nada, también se es criticado. Si estas situaciones persisten, el cerebro se apresura a concluir: "La mejor solución es “no hacer nada”".


La indefensión no es una excusa para la pereza. Más bien, es un modo de ahorro de energía que la mente adopta para protegerse. Si el esfuerzo no se recompensa, se deja de esforzarse. Aprender del dolor es algo que tanto los animales como los humanos comparten. Sin embargo, la complicación de la sociedad moderna radica en que las razones por las que "no se obtienen resultados" son tan complejas que la capacidad de control individual se vuelve difícil de percibir.


La “presentación continua” de crisis bloquea los circuitos de acción

Más peligroso que la crisis en sí es que la crisis se “presente de manera continua”. Cuando la información sobre la crisis fluye constantemente, las personas no pueden relajarse en ningún momento. Además, muchas crisis tienen una escala que no puede ser resuelta por individuos. Como resultado, lo único que podemos hacer es “reaccionar emocionalmente”. Enfurecerse, lamentarse, temer, ser sarcástico, rendirse. Todas son reacciones naturales, pero si no hay una “salida de acción” en ellas, las reacciones se repiten y la indefensión se fija.


Además, las redes sociales maximizan la “inmediatez” de las reacciones. La ira se difunde fácilmente, y el lamento atrae empatía. Como resultado, la “expresión emocional” tiende a ser más recompensada que la acción. Aquí es donde surge una trampa. Cuanto más podemos verbalizar nuestras emociones, más sentimos que hemos “abordado” el problema. Sin embargo, mientras no aumente la capacidad de control sobre la realidad, en el fondo de nuestro corazón queda la sensación de que “nada ha cambiado”. Esta brecha proyecta una sombra similar al cansancio y la depresión.


Las “palabras convenientes” y el “alto costo” que ha generado la era de la terapia

En los últimos años, el vocabulario de la psicología y el cuidado se ha infiltrado en la sociedad de manera palpable. Límites, trauma, autocuidado: palabras que deberían ser un consuelo a veces refuerzan la indefensión de otra manera.


Esto ocurre cuando las palabras se convierten en un “juego de diagnóstico” o en “herramientas de exoneración”. Si todas las causas de los problemas se atribuyen al “entorno”, el ánimo se aligera, pero también desaparece el espacio para la acción. Por el contrario, si todas las causas se atribuyen a la “debilidad personal”, el peso de la responsabilidad paraliza. Ambos extremos son problemáticos. Lo necesario no es la corrección de las causas, sino una perspectiva que divida cuidadosamente “hasta dónde llega mi área de control”.


El enfoque de la terapia está destinado a ayudar en esa división. Sin embargo, en el entorno de mensajes cortos de las redes sociales, la división se omite y solo quedan las etiquetas. “Soy de este tipo”, “esto es una reacción”, “la otra persona es así”. Cuantas más etiquetas hay, más parece que las relaciones humanas están organizadas, pero si esa organización se combina con la “paralización de la acción”, la indefensión se refuerza.


La “universalización de la víctima” genera un vacío de responsabilidad

En una sociedad con muchas crisis, todos son víctimas de algo. Esto está cerca de la verdad. Sin embargo, cuando “todos son víctimas”, ocurre un fenómeno extraño. La responsabilidad se disipa. Nadie es culpable, por lo tanto, nadie puede arreglarlo. O alguien es culpable, pero ese “alguien” es tan grande que es inalcanzable. Entonces, las personas buscan más “la victoria de la narrativa” que el cambio real. Quieren estar del lado correcto, ser comprendidos, indignarse. Esto también es natural, pero si no se acompaña de pequeñas acciones, el corazón vuelve a aprender que “de todos modos es imposible”.


Reacciones en las redes sociales: empatía y rechazo, y la precaución hacia la “teoría de la responsabilidad individual”

Cuando el tema de este artículo se lanza en las redes sociales, las reacciones tienden a dividirse. Aquí se organizan las reacciones típicas que suelen ocurrir en las redes sociales como “tendencias” (no se citan publicaciones individuales específicas).


1) Grupo “Lo entiendo”: la sensación de fatiga ante la crisis prevalece
“Cuanto más veo las noticias, más me deprimo”, “Nada cambia aunque me enoje”: la empatía surge de la experiencia de vida. Aquí, la palabra “indefensión” funciona no como una explicación, sino como un “consuelo”. Porque confirma que no solo uno es débil.


2) Grupo “Aun así, hay que actuar”: el deseo de dar un empujón
Por otro lado, quienes promueven la acción dicen “al final, solo queda hacerlo”. Esto es correcto, pero si se dice de manera incorrecta, puede tener el efecto contrario. Las personas sumidas en la indefensión a menudo ya han tenido experiencias de “esfuerzo no recompensado”. Si reciben una reprimenda fuerte, aprenden que “aún no son comprendidos” y se cierran aún más.


3) Grupo “Parece una teoría de la responsabilidad individual”: precaución ante el daño
Si el contenido se lee como “no te lamentes, actúa”, surge rechazo. “No culpes a los individuos por problemas estructurales”, “No culpes a las personas debilitadas”. Promover la acción y no culpar a los afectados: esa coexistencia no es fácil.


4) Grupo “Los pros y los contras de la cultura de la terapia”: cómo manejar la difusión de palabras
“Los términos psicológicos son demasiado convenientes y se usan de manera descuidada”, “Pero es mejor que en la época en que no había palabras”. La discusión sobre los pros y los contras no tiene fin. Las palabras ayudan a las personas, pero solo con palabras no cambia la situación. Cómo mantener esta distancia se convierte en el punto de debate.


Una receta realista para “reaprender” la indefensión

En lugar de “detener grandes crisis”, la entrada realista es “recuperar pequeñas posibilidades de control”.

  • Descomponer lo controlable hasta la unidad más pequeña
    No se puede actuar con “el mundo es incierto”. Pero se puede actuar con “no ver noticias 30 minutos antes de dormir”, “elegir un destinatario específico para donar una vez a la semana”, “investigar un sistema municipal”. La acción es efectiva no por su tamaño, sino por su repetición.

  • Separar “reacción” de “acción”
    No se niega la ira o el lamento. Sin embargo, la reacción debe completarse como tal. Luego, se debe colocar una acción que se pueda realizar en cinco minutos. Reenseñar al cerebro que “puedo influir”.

  • Ajustar el uso de las redes sociales según “nuestros propios nervios”
    La línea de tiempo no es el mundo, sino una máquina expendedora de estímulos. Es difícil recuperar energía en un lugar donde aumenta la ira. Identificar qué emociones aumentan y mantener la distancia.

  • Usar el vocabulario de la terapia no como “exoneración”, sino como “diseño de recuperación”
    Es importante entenderse a uno mismo con palabras. Además, concretar opciones como descansar, pedir ayuda, rechazar, probar. No detenerse en las etiquetas, sino aumentar el espacio para la acción.

Conclusión: lo que se necesita en tiempos de crisis es “sensación” más que “esperanza”

La esperanza es hermosa, pero no se sostiene solo con esperanza. Lo necesario es la sensación. La sensación de que nuestras acciones, aunque sea un poco, tocan la realidad. Cuando la sensación se acumula, la indefensión se desvanece.


La crisis puede continuar. La ira puede no desaparecer. Sin embargo, encontrar “el alcance de lo que podemos hacer” y extender la mano hacia ello, aunque sea de manera pequeña. Aunque no tengamos el poder de cambiar la sociedad de golpe, podemos proteger un poco nuestros propios nervios hoy. Ese circuito de “lo que se puede” es lo que frena el deslizamiento hacia la depresión.



URL de referencia

  1. https://www.welt.de/kultur/plus695b9880b0086aa64be6efb8/krisen-therapien-frust-erlernte-hilflosigkeit-ist-die-garantierte-depression.html
    Artículo de referencia (WELT). Se utilizó para establecer el tema de este artículo, teniendo en cuenta el argumento (crisis/cultura de la terapia/frustración y la conexión con la “indefensión aprendida”).

  2. https://dictionary.apa.org/learned-helplessness
    Utilizado para confirmar la definición de “indefensión aprendida”.

  3. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4920136/
    Utilizado para revisar estudios sobre la indefensión aprendida (antecedentes y visión general de mecanismos).

  4. https://de.wikipedia.org/wiki/Erlernte_Hilflosigkeit
    Utilizado como ayuda para la teoría y visión general de la indefensión aprendida (organización de palabras clave y conceptos relacionados).

  5. https://x.com/welt/status/2008417905503813815
    Utilizado para confirmar la existencia de publicaciones oficiales de medios que pueden generar reacciones al ser compartidas en redes sociales. ※ Los números y reacciones pueden variar al momento de la visualización.