La relación entre los estadounidenses y los perros está evolucionando: una sociedad que hace que los perros "llenen los vacíos de la vida" ─ La "cultura canina" de Estados Unidos está llegando a su límite

La relación entre los estadounidenses y los perros está evolucionando: una sociedad que hace que los perros "llenen los vacíos de la vida" ─ La "cultura canina" de Estados Unidos está llegando a su límite

"Los perros son familia". Esa frase se ha convertido en un cliché que describe el sentimiento de vida en los Estados Unidos. De hecho, casi la mitad de los hogares en EE.UU. tienen un perro, y muchos dueños consideran a sus mascotas como miembros de la familia. En una encuesta, el 51% de las personas respondió que "las mascotas son tan familiares como los miembros humanos de la familia".

 
Sin embargo, cuanto más los perros se convierten en familia, más se les asignan roles "más allá de la familia". Un artículo reciente advierte que la cultura canina en EE.UU. ha subido de marcha, "esperando demasiado de los perros".


Lo que está sucediendo más allá de la "revolución de las mascotas"

El artículo describe que no se trata simplemente de un "boom de los perros". Desde veterinarios, entrenadores, hasta influencers relacionados con mascotas, el mercado de los perros sigue expandiéndose como industria, y se ofrece una perspectiva de que los perros se están convirtiendo en un espejo de la sociedad.

 
Tradicionalmente se ha explicado que "Internet aumenta la soledad y la gente comienza a depender de los perros", pero el autor da un paso más allá, argumentando que especialmente desde la pandemia, no solo la "soledad" sino también el "desencanto y desconfianza hacia la sociedad y los demás" han acelerado la inclinación hacia los perros.


El "desgaste social" que ha creado un ambiente de "perros sobre personas"

Durante la pandemia, muchas personas experimentaron el desgaste de las relaciones humanas al pasar más tiempo con familiares, parejas o compañeros de cuarto. Por otro lado, muchas personas sintieron que la relación con sus perros "funcionó bien". El artículo recuerda que aumentaron las adopciones de perros rescatados y que en las redes sociales se hicieron más visibles publicaciones y hashtags en el contexto de "los perros son mejores que las personas".

 
Además, se menciona un estudio que muestra la tendencia de los dueños de perros a valorar más a sus perros que a las "personas cercanas", sugiriendo que "los perros tienen menos interacciones negativas", lo que refuerza las expectativas hacia ellos.


El artículo menciona como trasfondo la "degradación de las conexiones" en la sociedad estadounidense. Por ejemplo, el porcentaje de estadounidenses que creen que "la mayoría de las personas son confiables" disminuyó del 46% en 1972 al 34% en 2018. Se acumulan signos de debilitamiento de la vida social, como la disminución de la frecuencia de encuentros con amigos, la evitación de conversaciones con extraños y el aumento del tiempo en casa.

 
También se menciona la posibilidad de que la generación millennial, que es un gran grupo de propietarios de mascotas, esté conectada a la inclinación hacia los perros debido a que los "indicadores de estabilidad" tradicionales como la vivienda y la crianza de los hijos son menos accesibles (o menos deseados).


Los perros no son "panaceas": la perspectiva de una relación extractiva

Aquí está el núcleo del artículo.


Los perros brindan una variedad de "beneficios", como sensación de seguridad, aprobación, conexión con el aire libre, reducción del estrés y mejora mental. De hecho, se presentan temas que sugieren que la interacción con mascotas puede tener un impacto positivo en la salud y la función cognitiva.

 
Sin embargo, cuando las expectativas de que "los perros llenen el vacío" se expanden, puede tener un efecto adverso tanto en la felicidad de los perros como en la de las personas. El autor describe esto como una relación "extractiva" en la que las personas extraen "trabajo emocional" de los perros. Es una metáfora de que, al igual que se agotan los recursos, si se sigue esperando que los perros llenen los vacíos emocionales, eventualmente se llegará a un límite.


El momento en que el "cariño excesivo" acorrala a los perros

El estilo de vida "bebé de piel" que trata a los perros como niños a menudo nace de buenas intenciones. Sin embargo, el artículo presenta la preocupación de los veterinarios de que "el aumento de la antropomorfización puede dañar a los animales". Esto se debe a que puede llevar a pruebas excesivas, medicación y intervenciones médicas innecesarias.

 
También se señala que los perros pueden pasar largos períodos solos mientras sus dueños trabajan, lo que puede llevar a problemas psicológicos y de salud debido al aburrimiento y el estrés.

 
Además, a medida que aumenta el número de perros, también aumentan los casos de personas que los abandonan porque "no pueden cuidarlos", lo que lleva a un ciclo vicioso de saturación en los refugios.


En resumen, los perros son expertos en acompañar nuestras vidas y son buenos "receptores". Por eso, los humanos tienden a asumir inconscientemente que "los perros pueden soportarlo" o "los perros lo entenderán". Aunque los perros se han convertido en familia, se les imponen roles que ni siquiera se esperan de la familia, y esa es la esencia de "esperar demasiado".


Reacciones en las redes sociales: empatía, rechazo y el argumento de la "individualidad del perro"

 

La difusión de este artículo en las redes sociales varía según el medio y la región, pero el tema de "esperar demasiado de los perros" ha sido discutido repetidamente en las redes sociales. Esta vez, las reacciones se dividen en tres grupos principales.


1) Grupo de "Lo entiendo... proyectaba en mi perro" (empatía)

En el contexto del entrenamiento y comportamiento de los perros, destacan las experiencias de "proyectar la ansiedad o culpa del dueño en el perro, llevándolo a lugares que realmente no disfruta".


Por ejemplo, en casos donde conviven un "perro que disfruta salir o ir a cafés" y un "perro que no tolera bien los estímulos", se comparte la realización de que las acciones adaptadas al primero causaban estrés al segundo. La felicidad del perro no es "estar siempre juntos", sino "la elección que calma a ese perro".


2) Grupo de "Los perros son animales. No les impongas ideales de Disney" (realismo)

En otro debate, se señala que "tratar a los perros como 'sustitutos humanos' puede llevar a ver su comportamiento natural como problemático".


Cuanto más se busca el "perro ideal (siempre sociable, siempre obediente, siempre atento)", más se decepciona el dueño y más se corrige al perro. Acoger a un perro implica aceptar sus límites y características como animal.


3) Grupo de "Cansado de la sociedad que prioriza a los perros" (rechazo y demanda de distancia)

Por otro lado, hay voces que se oponen a la cultura de llevar perros a todas partes y al ambiente de "los perros son el centro por defecto".
Desde la perspectiva de alergias, higiene y normas en espacios públicos, surgen opiniones como "deberían considerar antes de llevarlos" o "no es correcto llevar perros a casa de otros como si fuera normal". Aquí, el enfoque tiende a ser más sobre el "lado humano que usa a los perros como escudo" que sobre los propios perros.


Aunque estos tres grupos parecen estar en conflicto, en realidad apuntan al mismo lugar.
Es decir, no confundir la "felicidad del perro" con la "conveniencia humana". Mientras se habla de la felicidad del perro, en realidad, ¿no está diseñado para satisfacer la ansiedad y el deseo de aprobación humanos? Las redes sociales son más propensas a encenderse cuando se revela esa contradicción.


Entonces, ¿qué se debe hacer? — "Para los perros" es para la sociedad

El artículo también toca el debate sobre la "ética de tener mascotas" (la abolición de las mascotas), pero como conclusión, sugiere rediseñar una sociedad donde perros y humanos puedan prosperar juntos, sin recurrir a una simple prohibición.

 
El punto es no seguir haciendo que los perros llenen "el vacío que están llenando". Soledad, desconfianza, exceso de trabajo, falta de cuidado. Mientras esos déficits sociales continúen siendo compensados por la "amabilidad" de los perros, tanto los perros como las personas se desgastarán.


Los perros enriquecen nuestras vidas. Sin embargo, no son dispositivos para resolver nuestros problemas sociales.
Proteger a los perros no se trata solo de aumentar el tiempo de paseo. Se trata de recuperar las conexiones humanas, establecer formas de trabajo que permitan descansar y fortalecer las bases para vivir con seguridad. Las reformas "para los humanos" son las que finalmente reducirán la carga sobre los perros. El artículo no cuestiona el amor por los perros, sino la fragilidad de una sociedad que no tiene más remedio que depender de ese amor.



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