Dolor menstrual, heridas antiguas, dolor crónico: ¿por qué el mismo tipo de herida puede doler de manera diferente? La ciencia detrás de "el dolor no es igual para todos".

Dolor menstrual, heridas antiguas, dolor crónico: ¿por qué el mismo tipo de herida puede doler de manera diferente? La ciencia detrás de "el dolor no es igual para todos".

Mientras que algunas personas no pueden moverse con solo rasparse un poco la rodilla, otras permanecen impasibles incluso con heridas bastante profundas. Un artículo del periódico francés "Le Progrès", publicado el 16 de abril de 2026, aborda de frente esta sencilla pregunta cotidiana: ¿por qué no somos iguales ante el dolor? El artículo señala el hecho obvio pero a menudo pasado por alto de que el dolor no se determina simplemente por el "tamaño de la herida".

La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) define el dolor como "una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con daño tisular real o potencial, o que se asemeja a dicho daño". Además, la IASP aclara que el dolor es siempre una experiencia personal influenciada por factores biológicos, psicológicos y sociales. Esto significa que el dolor no es una reacción mecánica determinada solo por la presencia o ausencia de una lesión. La intensidad del dolor se forma no solo por la respuesta nerviosa, sino también por la memoria de la persona, su estado de ánimo, la situación en la que se encuentra e incluso sus relaciones humanas. Por eso es importante respetar el hecho de que la persona exprese que "le duele".

El artículo original menciona primero las diferencias genéticas. Según el artículo, los factores genéticos están involucrados en la variabilidad de la percepción del dolor, y las revisiones de estudios han demostrado una considerable heredabilidad en la respuesta al dolor experimental y la susceptibilidad al dolor crónico. Por supuesto, no todo se decide por la genética. Sin embargo, al considerar la posibilidad de que haya diferencias innatas en la receptividad al dolor, queda claro el peligro de juzgar el dolor de los demás solo con argumentos psicológicos como "exagerado" o "es cuestión de actitud".

El siguiente factor importante es la sensibilidad del sistema nervioso y las condiciones psicosociales. El artículo original explica que hay diferencias individuales en la forma en que se procesan las señales que van desde los nervios periféricos hasta el cerebro. La IASP también afirma que el dolor no puede estimarse simplemente por la cantidad de actividad en los nervios sensoriales. Además, los estudios han demostrado que las personas que han experimentado dolor intenso en el pasado tienden a estar más alerta en situaciones similares, y el estrés y la ansiedad pueden amplificar la percepción del dolor. El dolor no es solo un "problema físico", sino que también está conectado con la tensión mental y el contexto de vida.

Otro factor que no se puede pasar por alto es la influencia del momento del día y el sueño. Inserm informó en 2022 que la intensidad del dolor varía en un ciclo de 24 horas, tendiendo a ser más fuerte por la noche y más débil por la tarde. Otro estudio también ha demostrado que la falta de sueño aumenta la sensibilidad al dolor. Esto significa que la sensación de "ayer estaba bien, pero hoy duele extrañamente" podría no ser solo una ilusión. En la era moderna, donde los ritmos de vida desordenados y la falta de sueño son comunes, la variabilidad individual del dolor no solo depende de la constitución física, sino también de la condición del día.

 

Este tema resuena fuertemente en las redes sociales porque el dolor es difícil de ver desde el exterior. En X, se pueden encontrar publicaciones que expresan que el dolor menstrual y el síndrome premenstrual (PMS) varían completamente entre personas, y que incluso entre mujeres es difícil comprenderse mutuamente. Por otro lado, también hay voces que dicen "recrear solo ese dolor no puede expresar todo el sufrimiento real". Además, hay publicaciones que señalan que "el dolor real de otra persona solo lo puede entender esa persona", lo que refleja la empatía hacia la dificultad de explicar el dolor. Lo que se está extendiendo en las redes sociales podría ser más una reacción contra "la molestia de ser juzgado como si se entendiera todo" que sobre la intensidad del dolor en sí.

De hecho, el dolor invisible tiende a ser tratado con ligereza. Especialmente el dolor menstrual, el dolor crónico y las migrañas, que no se manifiestan fácilmente en la apariencia, a menudo se descartan como "todos son iguales" o "eso es normal". La IASP señala que puede haber sesgos basados en el género en la investigación y práctica clínica del dolor, y un artículo de PNAS de 2024 también mostró que la gestión del dolor en pacientes femeninas en emergencias tiende a ser menos favorable que en pacientes masculinos. Las historias de "dolor desestimado" que se comparten repetidamente en las redes sociales no son solo quejas, sino que reflejan los prejuicios presentes en la medicina y la sociedad.

Por lo tanto, el núcleo de este problema no es competir sobre "quién es más débil ante el dolor". En cambio, se trata de no medir el dolor de los demás según nuestros propios estándares. El dolor tiene componentes genéticos, diferencias en la respuesta nerviosa, y se ve afectado por el sueño, la ansiedad y experiencias pasadas. Entonces, lo que se necesita no es una actitud de duda como "¿te duele tanto?", sino una disposición a preguntar "¿cómo te duele?". No somos iguales ante el dolor. Sin embargo, podemos acercarnos a una sociedad que comprenda esta desigualdad y no menosprecie las quejas de los demás.


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