La razón por la que guardamos silencio a pesar de ser "lo correcto": ¿Cuál es la psicología que diferencia a quienes alzan la voz contra los prejuicios de quienes permanecen en silencio?

La razón por la que guardamos silencio a pesar de ser "lo correcto": ¿Cuál es la psicología que diferencia a quienes alzan la voz contra los prejuicios de quienes permanecen en silencio?

Antes de culparte por "no haber respondido"

Cuando enfrentamos comentarios o tratos discriminatorios, no todos reaccionamos de la misma manera. Algunos pueden comunicar calmadamente que "eso es un problema", mientras que otros pueden contraatacar con palabras fuertes. Algunos siguen procedimientos para presentar quejas, mientras que otros se retiran sin decir nada en el momento.


Estas diferencias a menudo se explican por "el coraje de la persona", "su posición política" o "su nivel educativo y cultural". Sin embargo, simplificaciones como estas pasan por alto el miedo y las consideraciones de costo-beneficio que se sienten en el momento, y más que nada, las diferencias en la percepción de cómo protegerse a uno mismo (o al grupo al que uno pertenece).


El artículo que presentamos hoy se centra en las "valores culturales", especialmente en la norma del "honor", como un factor que divide las reacciones ante la discriminación. Lo importante es no descartar el honor como un "rasgo anticuado" o "carácter individual". El honor puede entenderse como un "mecanismo de seguridad cultural" que prospera en entornos donde las instituciones sociales no brindan suficiente protección.


El "honor" no es un interruptor de violencia: Tres puntos de bifurcación

Al escuchar la palabra honor, podrías pensar en "reaccionar inmediatamente ante una ofensa" o "ser impulsivo". Sin embargo, la investigación muestra que el honor no lleva a las personas a radicalizarse de manera unidireccional.
La clave es que el contenido del honor se divide en múltiples elementos, cada uno de los cuales impulsa diferentes comportamientos. La investigación aborda principalmente los siguientes ejes:


1) Honor colectivo
La sensación de tener la responsabilidad de proteger la dignidad del grupo étnico o cultural al que uno pertenece. Cuando esto es fuerte, es más probable que las personas actúen de manera que "no se queden calladas", ya sea a través de una protesta tranquila o fuerte. El silencio se percibe como permitir que la ofensa pase.


2) Reputación familiar
Valores como "no manchar el nombre de la familia" o "evitar la vergüenza". Las personas con fuertes valores familiares tienden a manejar la situación de manera no agresiva, como señalar calmadamente, argumentar racionalmente o mantener la distancia controlando sus emociones. Aquí, la "dignidad" se mantiene a través del autocontrol y la cortesía.


3) Normas de represalia
La sensación de que "no reaccionar es una prueba de debilidad" o "si te menosprecian, estás acabado". Cuanto más fuerte es esta percepción, más probable es que las personas opten por una confrontación agresiva (tono fuerte, intimidación, y en algunos casos, represalias físicas), y es menos probable que elijan una respuesta tranquila.


Incluso dentro del mismo "honor", el comportamiento se bifurca dependiendo de qué componente es más fuerte. Por lo tanto, juzgar simplemente desde afuera si alguien "respondió o no" o si fue "tranquilo o agresivo" puede hacer que no veamos lo que la persona estaba tratando de proteger (familia, grupo, autoestima).


La experiencia pesa más que la ideología al decidir cómo responder

Otro factor importante es la "acumulación" de cuán frecuentemente se ha experimentado la discriminación. La investigación muestra que cuanto más se ha experimentado la discriminación, mayor es la intención de "confrontar", y especialmente en personas con fuertes normas de represalia, es más probable que recurran a confrontaciones agresivas.
Es decir, la reacción no se basa solo en "el evento del momento", sino en una serie de eventos pasados. Aunque uno pueda tragar la primera experiencia, si se repite, a veces el cuerpo reacciona antes que la mente. En otras palabras, el silencio también puede ser un producto de la "acostumbramiento" o "resignación".


El artículo también señala que factores estructurales como la inseguridad económica o la desconfianza hacia la policía y las autoridades fueron menos significativos de lo esperado. Por supuesto, la confianza en las instituciones no es irrelevante, pero la sugerencia de que "al final, lo que más pesa es cuánto se ha experimentado la discriminación" es significativa.


El peligro de una sociedad que solo elogia a quienes pueden protestar educadamente

Las protestas contra la discriminación a menudo se discuten junto con la "respuesta modelo" de que deben ser "tranquilas y racionales". Hay muchas situaciones donde es deseable señalar calmadamente y evitar conflictos tiene valor.


Sin embargo, el artículo plantea el problema de que estos estándares de "cortesía" pueden convertirse en una "vara de medir" que ignora el trasfondo y la experiencia de las personas involucradas. Si solo se elogia a quienes pueden protestar tranquilamente y se descarta a quienes no pueden como "emocionales", "infantiles" o "indignos de simpatía", se convierte en un doble castigo.


Además, elegir el silencio no siempre significa debilidad. El silencio puede ser una estrategia para proteger la seguridad personal, el trabajo, las relaciones familiares o la posición dentro de la comunidad. La "libertad de no hablar" a veces es una técnica de supervivencia.


Lo que se revela al aplicar esta investigación al "ambiente" japonés

Esta investigación trata sobre las comunidades del sur y oeste de Asia en el Reino Unido y los inmigrantes turcos en Alemania, en el contexto de las llamadas minorías e inmigrantes. Sin embargo, las sugerencias pueden conectarse con la percepción de la vida en Japón.


Por ejemplo, la presión de "no causar problemas" en el lugar de trabajo o la escuela se conecta fácilmente con las normas que valoran la reputación familiar y la armonía dentro del grupo. Por otro lado, en el espacio de internet, las normas de represalia tienden a fortalecerse, y la lógica de "si te quedas callado, pierdes" o "si no respondes, te menosprecian" tiende a acelerarse.


En ambos casos, puede ser simplemente que la forma de dignidad que esa persona quiere proteger sea diferente. Si malinterpretamos esto, el conflicto de "¿por qué esa persona guarda silencio?" o "¿por qué responde tan fuertemente?" puede profundizar aún más la división.


Reacciones en las redes sociales (dentro del alcance confirmado)

※Aquí se presentan solo las "informaciones confirmadas", como la difusión del artículo y las publicaciones del lado del emisor. Los detalles de los comentarios que no se pueden confirmar debido a restricciones de visualización se tratan como "tendencias" sin hacer afirmaciones definitivas.

  • En la página de Phys.org, no hay comentarios en el momento de la publicación. Al menos dentro del rango visible de la página, no se ha formado un gran hilo de discusión.

  • El investigador (autor) compartió el ensayo en LinkedIn, citando una sección que dice "juzgar reacciones sin entender el trasfondo cultural puede culpar a quienes no están protegidos por el sistema". La publicación ha recibido un número considerable de reacciones (me gusta, etc.), lo que indica un movimiento de difusión y compartición dentro de la comunidad investigadora.

  • Por otro lado, dado que el contenido no es un tipo de artículo que presenta una "respuesta correcta para cambiar actitudes", parece más probable que se comparta silenciosamente como "material para verbalizar el trasfondo de las acciones" en lugar de causar un incendio instantáneo en las redes sociales. Especialmente, el punto de que desafía el esquema simple de "protesta tranquila = bien" es fácil de referenciar nuevamente en el contexto de DEI en la educación y el lugar de trabajo.

Resumen: Antes de cambiar el comportamiento, cambia la forma de evaluar

Cuando enfrentamos discriminación, a menudo nos preguntamos "cómo deberíamos comportarnos". Sin embargo, lo que esta investigación nos enfrenta es "cómo estamos evaluando el comportamiento de los demás" que precede a eso.


Es fácil descartar a quienes levantan la voz como "agresivos" o juzgar a quienes guardan silencio como "falta de coraje". Sin embargo, esas reacciones se levantan sobre la acumulación de cultura, familia, grupo y experiencia.


Lo necesario no es una sociedad donde todos puedan hacer la misma "protesta educada", sino una sociedad donde cualquiera que elija cualquier reacción tenga acceso a opciones más seguras y constructivas en el futuro. No solo los modales de protesta, sino también reducir las situaciones que requieren protesta, y no dejar las áreas que el sistema no protege al "coraje" individual. Este artículo nos ofrece ese punto de partida.



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