“¿Ya no son seguras las áreas junto al agua?” El 46% del mundo ha sido calificado como 'sucio': la realidad de la contaminación por basura revelada en cifras

“¿Ya no son seguras las áreas junto al agua?” El 46% del mundo ha sido calificado como 'sucio': la realidad de la contaminación por basura revelada en cifras

La afirmación de que "hay mucha basura en el mar" ya no es una noticia sorprendente. Sin embargo, los estudios que cuantifican a nivel mundial cuánto, dónde, qué tipo de basura y bajo qué condiciones aumenta, aún son limitados. Recientemente, se ha publicado un análisis que integra un vasto registro de observaciones recopiladas de múltiples continentes y diversos entornos acuáticos, evaluando la contaminación de las costas del mundo con la misma "vara de medir". La conclusión es impactante: aproximadamente el 46% de los entornos acuáticos del mundo se clasifican como "sucios" o "muy sucios", y los lugares completamente libres de basura son casi una "excepción".


46% son "sucios": una realidad mostrada no por "sensación" sino por "índice"

El equipo de investigación recopiló 6,049 registros de datos de contaminación por basura en ríos, estuarios, costas y manglares, entre otros, de artículos publicados entre 2013 y 2023. La clave fue utilizar un indicador internacional llamado "Clean-Coast Index (CCI)" para evaluar el "nivel de limpieza" del entorno a partir de la densidad de residuos sólidos. En otras palabras, se reinterpretaron los resultados de investigaciones que tienden a ser dispares según el país o la región, para visualizarlos como un "mapa de basura" a escala global bajo un estándar lo más uniforme posible.


Como resultado, aproximadamente el 45.8% (presentado como 46% en el artículo) de las costas del mundo se clasificaron como "sucias/muy sucias". Por el contrario, los casos donde "no existe basura" se estiman en alrededor del 5%, lo que revela que esperar un cero es ya una situación difícil.


El contenido de la basura es sorprendentemente similar en todo el mundo: plásticos y colillas representan alrededor del 80%

Más inquietante que la gravedad de la contaminación es el hecho de que el "contenido" de la basura es sorprendentemente homogéneo, superando las diferencias culturales, económicas y geográficas. Aproximadamente el 80% de la basura encontrada en todo el mundo consiste en plásticos y colillas de cigarrillos. En detalle, los plásticos representan alrededor del 68% y las colillas alrededor del 11%.


El dominio de los plásticos se debe a que son livianos, fáciles de transportar por las corrientes y difíciles de descomponer. Además, se fragmentan en micro y nano partículas, lo que dificulta su recolección. Las colillas tampoco deben subestimarse. Aunque pequeñas y menos percibidas como "basura", se sabe que liberan sustancias tóxicas que pueden afectar a los organismos acuáticos. En otras palabras, más allá de la suciedad visible, estas "basuras típicas" que causan estrés crónico en los ecosistemas se acumulan de manera similar en todo el mundo.


"Si se protege, se limpia" resultó ser cierto, aunque no es una "defensa total"

También surgieron resultados esperanzadores. Al analizar 445 áreas protegidas en 52 países, se encontró que la contaminación por basura puede reducirse hasta una séptima parte en comparación con las áreas no protegidas. Esto demuestra cuantitativamente que el marco de protección "funciona".


Sin embargo, la historia no termina aquí. Aproximadamente el 31% de las áreas protegidas investigadas todavía se clasificaron como "sucias/muy sucias". Las áreas protegidas no son una "barrera". La urbanización circundante, el turismo, el flujo de personas y el transporte transfronterizo por ríos y corrientes marinas cruzan fácilmente los límites.


El punto ciego es la "frontera": la "efecto borde" donde se acumula basura en los límites de las áreas protegidas

Una de las "percepciones" que reveló la investigación es el "efecto borde", donde la basura aumenta cerca de los límites de las áreas protegidas. Al calcular la distancia entre los puntos de muestreo y los límites de las áreas protegidas, se observó un patrón de mayor contaminación cerca de los límites.


Esto tiene un peso práctico. Por ejemplo, si solo se refuerza la limpieza y vigilancia dentro de las áreas protegidas, la basura que fluye desde el exterior puede convertir los límites en "depósitos de basura". Lo necesario es una política de zonas de amortiguamiento que incluya el exterior de las áreas protegidas, una gestión integrada de toda la cuenca y un diseño que no interrumpa la aplicación y recolección en las líneas fronterizas.


"¿El desarrollo aumenta la basura?" — La respuesta no fue uniforme

Además, la investigación comparó los datos de contaminación por basura con indicadores socioeconómicos (indicadores que estiman la desigualdad y el nivel de desarrollo) para explorar la relación entre "desarrollo" y contaminación. Los resultados no fueron lineales y las tendencias variaron según la presencia de protección.

  • En las áreas no protegidas, la contaminación aumenta en las etapas iniciales del desarrollo económico, pero comienza a disminuir después de cierto punto (forma de U invertida).

  • En las áreas protegidas, se observó una tendencia de aumento de la contaminación a medida que avanza el desarrollo. Se sugiere que la inversión en gestión y vigilancia no está alcanzando la velocidad del aumento de la actividad económica.


Lo que se puede interpretar de esto es que no es un problema que se resuelva automáticamente al volverse más rico ni es un problema exclusivo de los países pobres. En las regiones donde el turismo y la urbanización avanzan, incluso en áreas protegidas, la presión de "más personas, más basura" es fuerte. Por el contrario, cuando la infraestructura y los sistemas maduran, también puede haber mejoras en las áreas no protegidas. Es decir, no es la economía en sí misma, sino la combinación de producción, distribución, recolección, reutilización y regulación lo que determina los resultados.


La razón "destacada" de Brasil: sesgo en el número de registros y puntos críticos

El artículo también menciona el sesgo en la observación e investigación. Brasil tiene un número de registros notablemente alto, pero esto no prueba necesariamente que "Brasil sea especialmente sucio". Más bien, hay un aspecto de "se ve porque se mide". Aun así, aproximadamente el 30% de la costa brasileña se evaluó como "sucia/muy sucia", y los manglares de Santos se mencionan como uno de los puntos de contaminación más graves del mundo.


Este punto no es ajeno a Japón. Si hay pocas investigaciones, puede parecer que "el problema es pequeño". Sin embargo, podría ser que simplemente no se está viendo. Dado que los ríos pueden actuar como "rutas de transporte" que llevan la basura doméstica del interior al mar, solo observar la costa no captura la esencia. Es crucial establecer un sistema que continúe acumulando datos en toda la cuenca.


El "orden de las medidas" que plantea la investigación: la limpieza por sí sola no es suficiente

Estos resultados llevan a una discusión política que va más allá de la simple "importancia de la limpieza de las costas". La investigación sostiene que para abordar la contaminación por plásticos, se necesita una estrategia integrada de toda la cadena de suministro, desde la reducción de la producción hasta la recolección y reutilización, y acuerdos internacionales para prevenir el movimiento transfronterizo. Además, se enfatiza su utilidad como base científica para apoyar negociaciones internacionales (como un tratado global sobre plásticos).


Si se depende únicamente de los esfuerzos en el terreno, se puede ser superado por la "basura que viene de afuera", como en el caso del efecto borde. Por eso, es indispensable un diseño en múltiples capas: ① no generar basura en primer lugar, ② establecer un sistema que permita su recolección si se genera, ③ detenerla o recogerla si fluye, y ④ gestionar también la salida y entrada transfronteriza.



Reacciones en redes sociales (resumen de las tendencias observadas en Reddit, etc.)

Cuando se difundió este tipo de investigación, se destacaron las siguientes reacciones en las redes sociales.

  • Pesimismo del tipo "ya es demasiado tarde"
    Surgen comentarios irónicos o de resignación como "al final, hemos dejado que el planeta entero se contamine durante décadas".

  • Sensación de crisis del tipo "el plástico no es 'solo basura'"
    Se extiende la percepción de que no es un problema de apariencia, sino un riesgo para los ecosistemas y la calidad del agua, y el debate se traslada de "es sucio y no me gusta" a "es un problema de seguridad".

  • Ira del tipo "al final es un problema de sistema e industria"
    Criticar solo a los individuos por tirar basura tiene sus límites, y se argumenta que se debe cuestionar el sistema de producción, venta y recolección, la regulación y la responsabilidad empresarial (insatisfacción con la "diferencia que no se puede cubrir con el esfuerzo individual").


La intensidad en las redes sociales indica que, aunque hay un consenso en "hagamos que esté limpio", hay una realidad en la que las opiniones se dividen fácilmente sobre quién asumirá el costo y en qué etapa se detendrá (producción, distribución, consumo, eliminación). Sin embargo, al comenzar a cuantificar las "condiciones para reducir la contaminación", el debate puede avanzar de lo emocional a "dónde invertir para que sea efectivo". La efectividad y los límites de las áreas protegidas, la vulnerabilidad de las fronteras, las diferencias según la etapa de desarrollo: estas "pistas de diseño" se convierten en materiales para decidir el próximo paso.


Lo que podemos hacer ahora: conectar individuos, comunidades y políticas

Finalmente, si se enumeran las acciones "más efectivas" deducidas de los resultados de la investigación, se pueden resumir en tres puntos.

  1. Diseñar para reducir la basura típica (plásticos + colillas)
    Colocar óptimamente contenedores de recolección, implementar depósitos y regular la venta y provisión, reduciendo no por "buena voluntad" sino por "sistema".

  2. Gestionar el "exterior" de las áreas protegidas
    Pasar de una gestión que se detiene en las fronteras a una operación integrada de la cuenca y la costa. Prepararse para los picos turísticos y las crecidas de los ríos, cuando aumenta la entrada de basura.

  3. Continuar recopilando datos
    Se ve porque se mide. Al ver, se pueden establecer prioridades. Las actividades de limpieza comunitaria también se conectan más fácilmente con las políticas cuando se vinculan a registros.


La cifra de que el "46% de las costas están sucias" no es una declaración de desesperación. Más bien, es un punto de partida realista que indica dónde intervenir para mejorar. Las áreas protegidas funcionan. Sin embargo, las fronteras son débiles. El desarrollo no es omnipotente. Sin embargo, puede mejorar dependiendo del sistema. — El hecho de que estas "condiciones" se hayan revelado se convierte en una herramienta para cambiar los próximos diez años.



Fuentes