¡El entorno urbano cambia las habilidades sociales de los animales! Los "residentes no humanos" del bosque de concreto: la urbanización no solo les quita sus nidos

¡El entorno urbano cambia las habilidades sociales de los animales! Los "residentes no humanos" del bosque de concreto: la urbanización no solo les quita sus nidos

La ciudad es un "dispositivo" que acumula conveniencia para nosotros, los humanos. Sin embargo, otras criaturas experimentan la misma ciudad como un "lugar donde el ruido nunca cesa", "un lugar donde la noche nunca termina" o "un lugar con pocos escondites". Y no solo se ven afectados los tipos de alimentos o los lugares de anidación. Con quién se encuentran, cómo envían señales, cómo viven en términos de proximidad, se enamoran y crían a sus hijos, es decir, la propia "forma de la sociedad" puede cambiar.


Este punto fue ampliado significativamente por un estudio de revisión internacional realizado por investigadores de la Universidad de Bielefeld en Alemania. Intentaron sistematizar y crear un esquema de los efectos de la urbanización en el comportamiento social de los animales, no como casos individuales, sino de manera sistemática. Se revisaron 227 estudios. La conclusión es bastante fuerte. El 92% de los estudios informaron que la urbanización tiene un "impacto significativo" en el comportamiento social de los animales.


El "estrés urbano" afecta las "relaciones" de los animales

Los animales que viven en la ciudad enfrentan no solo dificultades aisladas. El ruido del tráfico, la luz artificial, la reducción de la vegetación debido a edificios y pavimentos, la falta de escondites, la contaminación por sustancias químicas y la proximidad a los humanos. Todos estos factores se combinan y distorsionan gradualmente las decisiones diarias.


El comportamiento social incluye todas las interacciones entre individuos, como cooperación, competencia, mantenimiento del grupo, disputas territoriales, cortejo y crianza de los hijos. Por lo tanto, cuando cambia el comportamiento social, se conecta directamente con estrategias de supervivencia como "¿pueden reproducirse?", "¿pueden asegurar alimento?" o "¿pueden evitar a los depredadores?". Las pequeñas desviaciones en la ciudad pueden reflejarse en el número y distribución de individuos a lo largo de generaciones.


El "ruido" es el más investigado, pero también hay un gran sesgo

La revisión destaca dos puntos importantes.


Uno es que el impacto de la urbanización es amplio. Los cambios en el comportamiento social tienden a manifestarse como "alteraciones en la comunicación", "aumento o disminución de la agresividad" o "cambios en la estabilidad del grupo (colectivo)".


El otro es que hay un gran sesgo en la investigación. Entre los factores de estrés urbano, el ruido es el más investigado. La razón es clara. La comunicación basada en sonidos, como el canto de los pájaros, los sonidos de alerta y los sonidos de cortejo, se ve fácilmente alterada por el ruido de baja frecuencia y continuo de los automóviles y máquinas. Por ejemplo, pueden verse obligados a cambiar la frecuencia o el momento de sus cantos, o la eficiencia de la comunicación puede disminuir. Esto puede llevar a resultados sociales como la "tasa de éxito en el cortejo" o la "frecuencia de conflictos territoriales".


Sin embargo, el hecho de que la investigación se centre en el ruido significa que la comprensión de otros factores, como la contaminación lumínica, la contaminación química y los nuevos encuentros entre especies (contactos generados por la "densidad" urbana), no ha avanzado. Por ejemplo, la luz artificial nocturna puede alterar los tiempos de actividad, cambiar las parejas o competidores que encuentran, e incluso afectar la estacionalidad de la reproducción. Sin embargo, aún no hay suficientes estudios comparativos que profundicen en estos aspectos.


El problema de centrarse solo en las aves: cuanto más "habituales" son en la ciudad, menos visibles son

Un aspecto especialmente simbólico de la revisión es el sesgo en los sujetos de estudio. La investigación se concentra en las aves, que se adaptan fácilmente a la ciudad y son fáciles de observar, representando aproximadamente el 62% del total. Por otro lado, insectos, reptiles y pequeños mamíferos, que también están aumentando en número en las ciudades, reciben relativamente menos atención.


Esto conlleva un doble riesgo.
Primero, generalizar el impacto de la urbanización basándose en lo que es visible en las aves. La forma en que el estrés urbano afecta a las aves, que dependen principalmente de la comunicación sonora, puede ser diferente de cómo afecta a insectos y mamíferos, que dependen del olfato, el tacto y vibraciones sutiles.


Segundo, los pequeños seres que desempeñan un papel crucial en el ecosistema urbano tienden a ser excluidos de las discusiones sobre el diseño urbano. El diseño de áreas verdes y cuerpos de agua en la ciudad debe considerar no solo la estética, sino también su función como escondites, corredores de movimiento y lugares de reproducción. Sin embargo, faltan datos básicos para evaluar estas funciones.


Además, hay muy pocos estudios que aborden directamente las interacciones entre especies (como "aprovechar las conductas de alerta de otras especies", "competir entre especies por recursos alimenticios" o "compartir recursos creados por humanos"). La ciudad es, por naturaleza, un lugar donde es probable que surjan "nuevas relaciones de vecindad" entre especies. Si esto no se comprende, existe el riesgo de malinterpretar la reestructuración social que ocurre en la ciudad.


Cuando la sociedad cambia, la reproducción cambia: un futuro donde "el grupo se desintegra"

El cambio en el comportamiento social no termina simplemente en una "diversidad de comportamientos" interesante. La cohesión del grupo puede debilitarse, las reglas de jerarquía o territorio pueden cambiar, las estrategias de cortejo pueden variar y la cooperación en la crianza de los hijos puede desmoronarse. Estos cambios pueden afectar el éxito reproductivo. En la ciudad, pueden surgir cuellos de botella invisibles, como "hay alimento, pero no se puede criar a los hijos con seguridad" o "hay parejas, pero las señales no llegan". Antes de que el número de individuos disminuya drásticamente, pueden aparecer signos como "desgarraduras en la sociedad".


En otras palabras, la ciudad también puede convertirse en un "campo de experimentación para la adaptación". Al elegir diferentes estrategias de cortejo bajo el ruido o cambiar la forma del grupo, puede surgir un sistema social que "se adapte" al entorno urbano. Sin embargo, aún no se puede afirmar si esto es positivo para la supervivencia de la especie a largo plazo o si es solo un ajuste a corto plazo. Este es el punto más complicado y crucial para la conservación y la planificación urbana.


De "ciudad humana" a "hábitat para múltiples especies": la tarea pendiente de la planificación urbana

El estudio de revisión no se limita a la biología. Más bien, el mensaje se dirige hacia la visión futura de las ciudades. "Las ciudades del futuro no deben ser solo para los humanos, sino que deben diseñarse como hábitats", es el desafío planteado.


Entonces, ¿qué se puede hacer específicamente? La clave no es "eliminar el estrés", sino "aumentar los refugios y las opciones".

  • Ruido: barreras verdes a lo largo de las carreteras, revisión de estructuras que generan picos de ruido, restricción de obras nocturnas.

  • Luz: iluminar solo donde sea necesario, ajustar la temperatura de color y el ángulo de iluminación, preservar la oscuridad (corredores).

  • Hábitat: redes de pequeños escondites como arbustos, superficies de tierra, capas de hojas caídas y microtopografía en cuerpos de agua.

  • Fragmentación: conectar las áreas verdes en "líneas" en lugar de dejarlas como "puntos".
    Estas medidas no solo protegen a los animales, sino que también están relacionadas con los servicios ecosistémicos urbanos proporcionados por insectos y pequeños animales (control de plagas, dispersión de semillas, descomposición, etc.). Y como resultado, también repercuten en la comodidad de la vida humana.


Reacciones en redes sociales (tendencias y "puntos de discusión comunes")

Este tema tiende a generar sorpresa y aceptación en las redes sociales, ya que profundiza la imagen de "animales adaptándose a la ciudad = resilientes". Los siguientes son algunos de los puntos de discusión más compartidos.

  • "Cuando el entorno cambia, no es que cambie la personalidad, sino que cambia la 'forma de relacionarse', eso es lo que impacta".

  • "La alteración de la comunicación por el ruido y la luz, al final es una historia similar para los humanos, ¿verdad?"

  • "Entiendo que se hable principalmente de aves. ¿Qué pasa con los insectos, ratones y reptiles?"

  • "¿No están también aumentando el 'estrés urbano' las acciones humanas como alimentar a los animales o la gestión de residuos?"

  • "Debería difundirse más la afirmación de que la planificación urbana debe cambiar de 'centrada en humanos' a 'incluyendo ecosistemas'".


※Lo anterior es un resumen de los patrones de reacción típicos que suelen surgir cuando se difunde este tema (ejemplos de "reacciones"). Justo después de su publicación, a menudo el debate aún no ha comenzado por completo, y los puntos de discusión aumentarán a medida que se mezclen las perspectivas de investigadores, gobiernos locales y residentes urbanos.


Resumen: La urbanización cambia "relaciones" y las relaciones cambian el futuro

Cuando hablamos del impacto de la urbanización en los animales, tendemos a centrarnos en "pueden vivir/no pueden vivir" o "aumentan/disminuyen". Pero lo que está antes de eso es "cómo se relacionan". Comunicación, agresividad, estabilidad del grupo, cortejo, crianza de los hijos: si la sociedad se tambalea, la reproducción y la supervivencia también se tambalean.


La revisión de 227 estudios mostró con bastante claridad que la ciudad cambia significativamente el comportamiento social de los animales. Sin embargo, el conocimiento sesgado hacia las aves y el ruido no es suficiente para hablar del "social" de las diversas criaturas urbanas. Lo que se necesita ahora son más estudios sobre una mayor variedad de grupos taxonómicos, estrés compuesto, relaciones entre especies y estudios "traducibles a la planificación urbana".


¿Seguirá siendo la ciudad del futuro solo nuestra ciudad? O, ¿evolucionará hacia un hábitat donde múltiples especies puedan "tener una sociedad" y vivir? La respuesta se decidirá no solo en el laboratorio, sino también en el diseño de las luces, el sonido y el verde de la ciudad.



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