El sufrimiento del trastorno dismórfico corporal que no se reduce a una "preocupación por la apariencia"

El sufrimiento del trastorno dismórfico corporal que no se reduce a una "preocupación por la apariencia"

Cuando un pequeño defecto en el espejo domina la vida: la realidad del "trastorno dismórfico corporal" en la era de las redes sociales

Miras en el espejo.
Para muchas personas, es una escena cotidiana para arreglarse el cabello o verificar su atuendo. Sin embargo, para algunas personas, el espejo no es solo una herramienta. Una parte de su rostro o cuerpo reflejada en él se convierte en algo de lo que no pueden apartar la mente. Un pequeño problema de piel, la forma de la nariz, el contorno, la masa muscular, la figura. Lo que para los demás puede ser una diferencia imperceptible, para ellos se convierte en un defecto insoportable.

Mandy Rosenberg, presentada en un artículo del New York Times, fue considerada "hermosa" por su entorno desde su adolescencia. Pero a sus propios ojos, no se veía así. Pasaba horas mirando una pequeña imperfección en su frente, sintiéndola como una gran cicatriz. Se subía al lavabo para acercarse al espejo y verificarla. Si no podía eliminarla, no quería seguir viviendo.

Este sufrimiento no es simplemente un "complejo de apariencia". El artículo aborda el trastorno dismórfico corporal, conocido en inglés como Body Dysmorphic Disorder, o BDD, un trastorno mental.

Las personas con BDD están obsesionadas con sus defectos físicos. El problema no es si el defecto es realmente grande. Incluso características que son casi imperceptibles para los demás, o que no les importan, pueden parecerles de una importancia abrumadora. La ansiedad por su apariencia invade su vida diaria, impidiéndoles ir a la escuela o al trabajo, encontrarse con personas, aparecer en fotos, mirar constantemente en el espejo, evitarlo, ocultar su piel, cabello o figura, o preguntar repetidamente a otros "¿No me veo raro?". Estas conductas se repiten.

Es importante entender que el BDD no es "narcisismo" ni "simplemente una alta conciencia estética". De hecho, la persona no se mira porque se guste. Siente como si estuviera atrapada en su propio cuerpo o rostro, sufriendo una intensa vergüenza, miedo y sensación de aislamiento.

El artículo del NYT explica que los expertos señalan que las personas con BDD pueden sentir que "no merecen ser amadas". Un pequeño defecto en su apariencia puede determinar el valor de toda su persona. Es como ver una pequeña mancha en una ventana y pensar que toda la ventana está rota.


Una enfermedad que no se puede descartar como "preocupación excesiva"

Se dice que el BDD a menudo aparece durante la adolescencia, una etapa de grandes cambios corporales y sensibilidad a cómo los demás los perciben. En la era moderna, con las redes sociales, aplicaciones de edición de fotos, videos cortos, filtros y la cultura de los influencers, la atención a la apariencia es más intensa, prolongada y difícil de evitar que antes.

Por supuesto, no se puede afirmar que las redes sociales sean la única causa del BDD. Se cree que múltiples factores están involucrados, como el procesamiento de información en el cerebro, la relación con el trastorno obsesivo-compulsivo, la ansiedad, la depresión, y factores genéticos y ambientales. Sin embargo, es difícil negar que las redes sociales funcionan fácilmente como un "lugar de comparación".

En el pasado, las personas eran conscientes de su apariencia en la escuela, el trabajo, la familia o entre amigos. Ahora es diferente. Al abrir un smartphone, se ven rostros editados, cuerpos esculpidos, fotos calculadas con iluminación y ángulos, y vidas que parecen exitosas. Y no solo están ahí, sino que los algoritmos los amplifican según los intereses y ansiedades del espectador.

Si te preocupa tu piel y ves videos de belleza, aparecerán videos señalando poros, manchas, cicatrices de acné y flacidez. Si te preocupa tu figura y ves publicaciones sobre dietas, te seguirán palabras como "cintura ideal", "espacio entre los muslos" y "transforma tu cuerpo en una semana". Para los hombres preocupados por su masa muscular, aparecerán cuerpos esculpidos, suplementos y métodos de aumento o reducción de peso.

Así, las ansiedades que eran pequeñas originalmente reciben "pruebas" diarias en la pantalla. ¿No soy realmente extraño? ¿Debo corregir más? La frecuencia de estos sentimientos aumenta.


La era de preguntar a la IA "¿Soy feo?"

Un aspecto particularmente moderno señalado en el artículo del NYT es que los pacientes con BDD consultan durante horas con chatbots de IA. Si preguntas repetidamente a amigos o familiares humanos "¿Mi nariz es rara?" o "¿Mi piel está mal?", ellos se cansarán. Pero la IA responderá una y otra vez. Incluso en medio de la noche. A veces, basándose en imágenes o texto, puede dar respuestas que parecen evaluaciones.

Aquí hay un nuevo riesgo.

Para las personas con BDD, buscar tranquilidad es una acción que alivia temporalmente. Cuando les dicen "estás bien", su ansiedad disminuye momentáneamente. Pero con el tiempo, la ansiedad regresa. Y quieren verificar nuevamente. Esto crea un ciclo similar al del trastorno obsesivo-compulsivo. La verificación para obtener tranquilidad, a largo plazo, mantiene la ansiedad.

La IA puede ser un compañero de consulta conveniente, pero si se usa incorrectamente, puede convertirse en un dispositivo que perpetúa infinitamente esta conducta de verificación. En las redes sociales, en las comunidades de personas que sufren de BDD, hay voces que dicen "consultar con ChatGPT me ayudó", mientras que también hay advertencias de que "es peligroso hacer que evalúe tu apariencia o preguntar qué deberías corregir". El problema no es la IA en sí, sino si se usa como una "fuente de información que lleva al tratamiento" o como un "espejo que repite la evaluación de la apariencia".

Lo que se debería preguntar a la IA no es "¿Soy feo?", sino "¿Cómo puedo lidiar con esta ansiedad?", "¿Cómo puedo consultar a un especialista sobre el BDD?" o "¿Por dónde debería empezar para reducir las conductas de verificación?".


Reacciones en las redes sociales: empatía, precaución y cuestionamientos al "mercado de la apariencia"

 

Cuando se habla de BDD y problemas de imagen corporal en las redes sociales, las reacciones se dividen en tres grandes categorías.

La primera es la empatía de las personas afectadas o con experiencia.
"No puedo dejar de mirarme en el espejo", "me da miedo que me tomen fotos", "paso horas preparándome antes de salir", "aunque otros digan que no se nota, para mí es insoportable". Estas publicaciones reciben respuestas de personas con experiencias similares diciendo "te entiendo" o "no soy el único". El BDD es una enfermedad que puede profundizar el aislamiento, pero las redes sociales pueden ser un lugar que alivia temporalmente ese aislamiento.

La segunda es la precaución hacia la cultura de las redes sociales en sí.
Recientemente, en TikTok e Instagram, se publican regularmente contenidos que alaban cuerpos delgados, desafíos que miden partes del cuerpo, transformaciones extremas de cirugía estética, y rostros editados con filtros. La prohibición de hashtags como #SkinnyTok, que alaban la delgadez, es simbólica de esta crítica. En respuesta a estos movimientos, en las redes sociales se escuchan voces diciendo "aunque se prohíba, solo resurgirá con otras palabras" y "en el fondo hay una sociedad que sobrevalora estar delgado, parecer joven y tener un rostro simétrico".

La tercera es el cuestionamiento a los negocios de belleza, medicina y auto-mejora.
Cirugía estética, cuidado de la piel, ortodoncia, entrenamiento muscular, dietas, antienvejecimiento. Estos no son malos en sí mismos. Para algunas personas, mejorar su cuerpo les da confianza. Sin embargo, para las personas con BDD, "si lo arreglo, me sentiré mejor" no siempre es la solución. De hecho, al corregir un defecto, otro puede comenzar a preocuparles, entrando en un ciclo interminable de correcciones.

En las redes sociales, las opiniones de que "no se debe negar los procedimientos estéticos" chocan con las de que "hay demasiadas publicaciones que monetizan estimulando la ansiedad". Aquí radica la dificultad del BDD. No todas las personas con preocupaciones sobre su apariencia tienen BDD. No todas las personas que disfrutan de la belleza están en peligro. Sin embargo, es necesario considerar seriamente la posibilidad de que los contenidos que fomentan la ansiedad sobre la apariencia puedan empeorar los síntomas en personas vulnerables.


La obsesión por los músculos también afecta a los hombres

El BDD a menudo se discute como un problema de mujeres preocupadas por su rostro, piel o figura. Sin embargo, también afecta a los hombres. El artículo del NYT menciona el "trastorno dismórfico muscular", donde los hombres sienten que no tienen suficientes músculos o que su cuerpo no es lo suficientemente grande.

En el trastorno dismórfico muscular, incluso si la persona está bien entrenada, puede sentir que "todavía es delgada", "todavía parece débil" o "debe hacerse más grande". Verifican su cuerpo en el espejo, entrenan en exceso, son extremadamente meticulosos con su dieta y suplementos, y evitan mostrar su cuerpo en público. Cuando estas conductas dominan su vida, no es simplemente una inclinación hacia la salud o el gusto por el entrenamiento.

La cultura del fitness en las redes sociales puede ser motivadora, pero también acelera la comparación. Un cuerpo natural y uno con iluminación, poses, edición y posible uso de drogas aparecen en la misma pantalla. Los espectadores pueden interpretarlo como "el resultado de un esfuerzo normal" y culparse a sí mismos por su propio cuerpo.

El trastorno dismórfico corporal puede ocurrir independientemente del género, la edad o la apariencia. De hecho, el hecho de que el sufrimiento de la persona no desaparezca, incluso cuando otros dicen que es "hermosa", "guapo" o "suficiente", es lo que hace que esta enfermedad sea tan grave.


El "chequeo interminable" creado por espejos, cámaras y filtros

Una de las características del BDD es la conducta de verificación. Mirar en el espejo. Verificar el rostro con la cámara del smartphone. Ampliar fotos. Cambiar la iluminación para volver a mirar. Comparar con fotos del pasado. Verificar las reacciones después de publicar en redes sociales. Preguntar a otros "¿No me veo raro?". Consultar con la IA.

La verificación es un acto urgente para la persona. Lo hace para reducir la ansiedad. Sin embargo, esa verificación a menudo intensifica la ansiedad. Porque cuanto más se verifica, más se fija la atención en esa parte. Si sigues mirando la piel, te preocuparán las pequeñas irregularidades. Si sigues mirando la nariz, parecerá que se separa del resto del rostro y se ve grande. Si sigues midiendo el peso o la cintura, los números se sentirán como tu valor personal.

Los filtros y las aplicaciones de edición también complican esta verificación. Cuando te acostumbras a ver el rostro editado, el rostro sin editar parece "inferior". La brecha entre el yo que publicas en las redes sociales y el yo real se amplía. Para cerrar esa brecha, editas más, buscas más información de belleza y te sientes más ansioso.

Este es el miedo del "espejo digital" moderno. El espejo no solo está en el baño. Está en tu bolsillo, abriéndose repetidamente con notificaciones.


Hay tratamiento, pero es difícil de alcanzar

Las personas con BDD tienen dificultades para reconocer su sufrimiento como un trastorno mental. Porque para ellas, realmente parece que hay un defecto en su apariencia. Por lo tanto, su primer destino no suele ser un psiquiatra o psicoterapeuta, sino un dermatólogo, cirujano estético, dentista o salón de belleza.

Por supuesto, en algunos casos, el tratamiento dermatológico o dental es necesario. Pero en el caso del BDD, cambiar la apariencia no siempre resuelve la ansiedad de manera fundamental. Pueden surgir nuevas preocupaciones, insatisfacción con los resultados del procedimiento o la búsqueda de más correcciones.

Se considera que la terapia cognitivo-conductual especializada en BDD es efectiva como tratamiento. En particular, se utiliza la exposición con prevención de respuesta, que implica enfrentar gradualmente las situaciones evitadas y reducir las conductas de verificación y ocultamiento. También se pueden usar medicamentos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, SSRI o SRI, y en casos graves se recomienda la combinación de psicoterapia y farmacoterapia.

El objetivo del tratamiento no es solo "llegar a amarse perfectamente a uno mismo". Más bien, el objetivo inicial es reducir el tiempo dedicado a pensar en la apariencia y recuperar la vida diaria. Ir a la escuela. Ir al trabajo. Encontrarse con amigos. No borrar fotos. Reducir el tiempo frente al espejo. Disminuir la frecuencia de pedir confirmación a otros. Practicar no juzgar tu valor solo por una parte de tu rostro o cuerpo.

El diagrama que Rosenberg creó durante su tratamiento, mencionado en el artículo del NYT, es simbólico. Ella escribió cosas que la constituyen más allá de la apariencia: ser hija, tener fe, amar a los animales, ser maestra, ser compasiva. No soy solo mi apariencia. Mi cuerpo no decide cómo viviré el día. Este tipo de reconocimiento se convierte en un apoyo para la recuperación.


Lo que puede hacer el entorno

Es común querer decirle a alguien que sufre de BDD "te preocupas demasiado" o "no te ves raro en absoluto". Son palabras bien intencionadas. Sin embargo, a veces no son suficientes.

Porque decir "estás bien" puede integrarse en el ciclo de verificación de tranquilidad. La persona hace la misma pregunta repetidamente, y el entorno lo garantiza cada vez. Esto calma temporalmente, pero la ansiedad fundamental persiste.

Lo más importante es no negar el sufrimiento y no entrar en una competencia de evaluación de la apariencia.
"Entiendo que te sientes mal"
"Pero en lugar de verificar tu apariencia repetidamente, quizás sea mejor consultar a un especialista"
"¿Te gustaría que busquemos juntos un lugar para consultar?"
Este tipo de enfoque es más propenso a llevar a la recuperación.

En las redes sociales, en lugar de simplemente responder a las personas afectadas con "eres hermoso, así que estás bien", es importante transmitirles "si te sientes tan mal, por favor busca conectarte con un especialista en BDD". Afirmar la apariencia puede parecer amable, pero en el caso del BDD, la evaluación de la apariencia en sí puede alimentar los síntomas.


Tomar distancia de la belleza en la pantalla

Vivimos en una era en la que es difícil dejar completamente las redes sociales. Trabajo, relaciones de amistad, recopilación de información, entretenimiento. Muchas cosas están en la pantalla. Por eso, es necesario cambiar conscientemente la forma en que nos relacionamos con las redes sociales.

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