¿Un lindo pez dorado como "invasor"? La aterradora realidad que ocurre cuando se libera en la naturaleza

¿Un lindo pez dorado como "invasor"? La aterradora realidad que ocurre cuando se libera en la naturaleza

¿Por qué liberar peces dorados en la naturaleza puede ser "aterrador"?

"Porque me dio pena, lo devolví a la naturaleza"
Si liberaste un pez dorado en un estanque o lago con ese sentimiento, esa acción podría no ser un acto de "bondad", sino una gran amenaza para la naturaleza.

En el Parque Milton Country, cerca de Cambridge, Reino Unido, se estaban llevando a cabo esfuerzos para proteger el hábitat del pez nativo "Carpa Cruciana" (una especie cercana al pez dorado). Sin embargo, la liberación de 20 peces dorados en ese estanque ha generado preocupaciones sobre enfermedades, infecciones virales e incluso contaminación genética por hibridación. Las autoridades ya han recuperado 15 peces, y un niño ha pescado uno más, pero aún quedan algunos. Si no se eliminan todos, podría perderse la "población nativa pura" de ese estanque.

Este incidente demuestra que liberar peces dorados en la naturaleza no es solo una falta de etiqueta, sino un acto que puede dejar un daño duradero en el ecosistema.


El pez dorado no se queda como "un pequeño pez ornamental"

Los peces dorados que vemos en acuarios domésticos o pequeños recipientes parecen inofensivos. Sin embargo, cuando se liberan en el medio natural, se convierten en algo completamente diferente.

El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE.UU. advierte que los peces dorados liberados pueden establecerse como especies invasoras, creciendo hasta alcanzar tamaños de hasta 4 libras y alterando todo el ecosistema. Además, al alimentarse del fondo, levantan lodo y sedimentos, enturbiando el agua y afectando el crecimiento de plantas acuáticas y la supervivencia de peces nativos. También tienen una alta capacidad de reproducción, y en ambientes con pocos depredadores naturales, su población puede aumentar rápidamente.

El gobierno canadiense también explica que los peces dorados, introducidos como peces ornamentales o para estanques, se han propagado a cuerpos de agua en todo el país a través de liberaciones intencionadas o accidentales. Los peces dorados en la naturaleza son resistentes a aguas turbias y bajas en oxígeno, y pueden sobrevivir el invierno en el lodo en climas fríos. Además, consumen algas, plancton animal, huevos de peces y larvas de insectos, compitiendo con los peces nativos por alimento y espacio, reduciendo la transparencia del agua y afectando la supervivencia de huevos y alevines.

En resumen, los peces dorados liberados no son simplemente "peces que podrían sobrevivir".
Son peces que sobreviven, se multiplican y transforman el entorno.


Lo realmente aterrador son las "enfermedades" y la "pérdida de ADN"

El caso en el Reino Unido es especialmente grave porque no se trata de un simple estanque en un parque, sino de un lugar acondicionado para proteger a la carpa cruciana nativa.

La introducción de peces dorados foráneos puede traer enfermedades y virus. El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE.UU. también señala que los peces dorados pueden transportar parásitos y enfermedades, causando daños en cadena a los peces nativos.

El problema de la hibridación es aún más grave. Si los peces dorados se cruzan con peces nativos cercanos, las características genéticas únicas que se han transmitido en esa región pueden diluirse. Esto es una pérdida que no se puede revertir fácilmente, incluso si más tarde se decide "restaurar". En la conservación ambiental, no solo se valora el número de individuos, sino también el ADN único que posee la población biológica. Por eso, las autoridades han expresado su preocupación de que "si no se eliminan todos los peces dorados, la verdadera población de carpas crucianas de este estanque podría perderse para siempre".

En el ámbito de la conservación de la naturaleza, un "pez aparentemente lindo" puede deshacer años de esfuerzos de conservación con una sola liberación.


"Liberar es ser amable" es un gran malentendido

Entre quienes liberan peces dorados, puede haber personas que piensen "ya no puedo cuidarlo, al menos que viva en la naturaleza" más que por malicia. Sin embargo, esa idea en sí misma es peligrosa.

En primer lugar, la liberación no siempre es feliz para el pez. En foros en el extranjero, ha habido publicaciones de personas impactadas por videos de peces dorados liberados en el mar, con reacciones como "los peces dorados son de agua dulce, no pueden sobrevivir en el mar" y "liberarlos en la naturaleza es un error". En otra publicación, se señaló que liberar peces en un nuevo cuerpo de agua de repente puede causarles la muerte debido al choque por diferencias de temperatura, pH o salinidad.

En resumen, la liberación no solo daña el entorno natural, sino que también puede causar sufrimiento o muerte al pez liberado.
"Devolver a la naturaleza" puede sonar como una frase hermosa, pero en realidad puede ser una elección bastante cruel.


La ira y el asombro se extendieron en las redes sociales: "¿Todavía hacen esto?"

 

Cuando este tipo de tema se difunde en las redes sociales, las reacciones son bastante severas. En foros y publicaciones en el extranjero, destacan voces de asombro e indignación como "el hecho de que los peces dorados crezcan tanto es una prueba de su naturaleza invasora" y "incluso uno solo puede destruir el ecosistema, ¿por qué liberarlos?".

En otro hilo, se criticó que "a pesar de que se les dice repetidamente que no lo hagan, la gente sigue abandonando peces, tortugas y conejos" y que "ya no es ignorancia, sino una cuestión de elección". También se expresó preocupación por el hecho de que "estas acciones se traten como algo 'normal' en algunas partes".

Por otro lado, también se señalaron los peligros de las prácticas de liberación de vida que tienen un trasfondo religioso o cultural, más allá de ser simplemente un "acto de abandono de mascotas". En una publicación, se expresó preocupación por prácticas como el "liberación de vida", que considera la liberación de animales como un acto de mérito, pero que puede causar graves daños ambientales si se realiza con especies invasoras.

Por supuesto, estas publicaciones no son encuestas de opinión estadísticamente representativas, sino reacciones individuales en redes sociales. Sin embargo, al menos es cierto que la idea de "liberarlos porque me da pena" no es ampliamente aceptada hoy en día, y más bien se ve como un "daño a la naturaleza" y se considera un problema grave.


Los peces dorados pueden convertirse en "invasores adorables"

Cuando se trata de problemas de especies invasoras, tendemos a imaginar criaturas grandes y feroces. Sin embargo, en realidad, lo más problemático puede ser un ser cercano, querido y que no genera desconfianza.

El pez dorado es un ejemplo típico. Su apariencia es tranquila, es popular entre los niños, y muchos pueden pensar "nunca pensé que pudiera dañar el medio ambiente". Sin embargo, las agencias gubernamentales de varios países han advertido repetidamente que la liberación de peces ornamentales puede ser la puerta de entrada a problemas de especies invasoras. El gobierno canadiense establece claramente que no se deben liberar peces ornamentales, plantas acuáticas o cebos vivos en ríos, lagos, estanques, canales o el mar, y que liberar organismos acuáticos no nativos puede ser ilegal. El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE.UU. también advierte que los peces dorados liberados amenazan a los peces nativos, deterioran la calidad del agua y generan problemas de invasión a largo plazo.

En resumen, el problema no es "solo un pez dorado".
Es fácil cometer errores en el juicio porque la ternura y el peligro coexisten.


Entonces, ¿qué hacer con un pez dorado que ya no puedes cuidar?

Lo importante es tener en cuenta que "no liberarlo" es el principio fundamental y conocer las opciones disponibles.

El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE.UU. sugiere buscar un nuevo hogar para los peces que ya no puedes cuidar, consultar con tiendas de mascotas, buscar lugares de acogida en escuelas o instalaciones comunitarias, o contactar con comunidades de aficionados a los acuarios. En el caso del Reino Unido, las autoridades han instado a "no liberarlos en estanques o ríos, sino a entregarlos responsablemente a estanques o acuarios cerrados para su cuidado".

Las circunstancias del propietario pueden cambiar. Mudanzas, la carga del cuidado, crecimiento inesperado: las razones pueden ser diversas. Sin embargo, la idea de liberarlos en la naturaleza porque ya no puedes cuidarlos debe evitarse a toda costa.
Ese pez no es un "mascota sobrante" para la naturaleza, sino que podría convertirse en un nuevo invasor.


Antes de que una pequeña buena intención se convierta en una pérdida irreparable

El problema de la liberación de peces dorados nos enseña que la amabilidad hacia los seres vivos no es "la libertad de soltarlos", sino "la responsabilidad de cuidarlos hasta el final".

En el estanque de este caso, la liberación de 20 peces dorados puso en peligro a la población de peces nativos que había sido protegida. En términos de cantidad, pueden ser solo 20 peces. Pero en el ámbito de la conservación de la naturaleza, ese "solo" puede ser un golpe decisivo. Enfermedades, competencia, reproducción, hibridación, deterioro de la calidad del agua: los peces dorados, con su pequeño cuerpo, traen consigo una sorprendente cantidad de problemas.

Si alguna vez pensaste "pobrecito, déjalo ir", te pido que transformes esa amabilidad en una responsabilidad más realista.
La naturaleza no es un refugio para mascotas no deseadas.
Y los peces dorados, desde el momento en que son liberados, pueden dejar de ser "adorables peces ornamentales" y convertirse en una amenaza para el ecosistema.



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