¿Por qué arden más las montañas deshabitadas? - "La España vaciada" y los incendios forestales masivos

¿Por qué arden más las montañas deshabitadas? - "La España vaciada" y los incendios forestales masivos

La región de El Bierzo, en la provincia de León, al noroeste de España. En la cuenca rodeada de montañas de unos 2000 metros de altitud, se extienden tierras fértiles donde se cultivan uvas, árboles frutales y hortalizas. También pasa por allí el camino hacia Santiago de Compostela, recorrido por peregrinos, lo que convierte a la región en un área con potencial tanto para la agricultura como para el turismo.

Sin embargo, desde hace años, la población ha ido disminuyendo en estas zonas montañosas. Los jóvenes se trasladan a las ciudades en busca de oportunidades laborales, educativas, médicas y de transporte, dejando las áreas rurales con escasez de mano de obra para gestionar diariamente tierras de cultivo, pastizales y bosques.

Uno podría pensar que, al desaparecer la gente, la naturaleza se recupera. Sin embargo, en los bosques españoles, que han estado bajo la influencia humana durante mucho tiempo en un clima mediterráneo, simplemente detener la actividad humana no significa que se conviertan en bosques primarios seguros.

En los campos que ya no se utilizan, la hierba crece y los arbustos se extienden. En los bosques donde ya no entran animales de pastoreo, se acumulan el sotobosque y las ramas delgadas, y los árboles que antes se utilizaban como leña quedan abandonados. Si los límites entre tierras de cultivo, pastizales y bosques, que antes estaban separados, se conectan con vegetación densa, el fuego puede propagarse fácilmente por la superficie, de pendiente en pendiente.

El abandono de las zonas rurales no solo implica un cambio demográfico. También significa la pérdida de "rutinas diarias que debilitan el fuego" en la tierra.


¿Es el clima o el abandono de la tierra lo que aviva el fuego?

En el debate sobre los incendios forestales, a menudo se intenta reducir las causas a una sola.

¿Es el cambio climático la causa? ¿Es la falta de gestión forestal? ¿Es el resultado de incendios provocados? ¿Es un fracaso administrativo?

Sin embargo, estas no son explicaciones que se excluyan mutuamente.

Las chispas pueden surgir por diversas razones, como rayos, trabajos agrícolas, maquinaria, instalaciones eléctricas, descuidos o incendios intencionados. Por otro lado, el aumento de las temperaturas, la sequía prolongada y las olas de calor crean un entorno que despoja de humedad a las plantas y al suelo, facilitando la rápida expansión del fuego.

Si a esto se suma la acumulación de vegetación debido al abandono de tierras agrícolas y la disminución del pastoreo, aumenta la cantidad y continuidad del combustible. Es necesario distinguir entre las causas de ignición y las condiciones que permiten que el fuego se convierta en un gran incendio.

Hablar solo del cambio climático y descuidar la gestión de la tierra, o hablar solo de la gestión forestal y ignorar las temperaturas extremas y la sequía, es ver solo una parte de la realidad.

El problema no es evitar por completo que se produzcan incendios, sino cómo crear tierras que no crezcan a una escala incontrolable cuando se produzcan.


El "combustible" aumenta en tierras despobladas

En regiones productivas como El Bierzo, las plantas crecen vigorosamente cuando llueve. Sin embargo, si no hay personas que las corten o ganado que las coma, se convierten en una gran cantidad de combustible seco durante el periodo de altas temperaturas en verano.

Especialmente peligroso es el estado en el que la hierba, los arbustos, las ramas y el dosel arbóreo están conectados. Si el fuego que comienza cerca del suelo se traslada a los arbustos y luego alcanza la parte superior de los árboles, las llamas se propagan rápidamente con el viento fuerte. El calor puede intensificarse tanto que los equipos de bomberos no pueden acercarse, y el riego aéreo puede no ser suficiente para controlarlo.

En el pasado, en las zonas rurales, los residentes recogían leña, soltaban ganado, mantenían los límites entre campos y bosques, y conservaban caminos agrícolas y canales de agua. No todas estas actividades tenían como objetivo la prevención de incendios forestales. Sin embargo, las actividades productivas diarias reducían el combustible y dividían la tierra en pequeñas parcelas.

En otras palabras, la vida rural en sí misma era parte de la infraestructura contra incendios.

La disminución de la población no solo significa la pérdida de mano de obra. También se pierde el conocimiento local sobre dónde fluye el agua, qué caminos son accesibles para los vehículos de bomberos, o en qué laderas cambia la dirección del viento.

La detección temprana de incendios, la notificación y el apoyo a los ancianos que necesitan evacuación también se vuelven más difíciles. La despoblación debilita tanto el estado de los bosques como la capacidad de respuesta de la región.


¿Pueden las ovejas y las cabras convertirse en "cortadoras de césped ambulantes"?

Una de las medidas que ha llamado la atención es el pastoreo planificado utilizando ovejas y cabras.

En España existe la tradición llamada "transhumancia", que consiste en mover rebaños de ganado entre el norte y el sur o entre zonas altas y bajas según la temporada. Es un sistema en el que el ganado y las personas se desplazan por rutas tradicionales, comiendo pastos en diferentes lugares y utilizando la tierra.

Los animales pastoreados reducen el material combustible en los bosques al comer hierba y arbustos jóvenes. Si se utilizan de manera planificada en áreas donde se desea retrasar el avance del fuego, como cortafuegos, alrededor de asentamientos o a lo largo de carreteras, pueden complementar el desbroce mecánico.

En el sur de España, se ha investigado el uso de ganado para mantener cortafuegos. No se trata simplemente de soltar animales en las montañas, sino de gestionar cuántos animales introducir, en qué lugares y en qué momentos. Dado que las ovejas y las cabras consumen diferentes tipos de plantas, la combinación adecuada según el estado del terreno también es importante.

El pastoreo también tiene múltiples beneficios, como el mantenimiento de la biodiversidad, la conservación de razas ganaderas autóctonas, el ciclo de nutrientes en el suelo y la formación del paisaje. Si se mantiene la cultura de la transhumancia, puede generar actividades económicas como festivales, gastronomía, productos procesados y turismo.

Sin embargo, tratar al ganado solo como "cortadoras de césped gratuitas" no es sostenible.

Si los pastores y ganaderos no obtienen ingresos suficientes, se ven obligados a trabajar largas horas y no hay sucesores, los encargados de implementar el pastoreo como política contra incendios desaparecerán. Si el ganado desempeña un papel público en la reducción del riesgo de incendios forestales, será necesario establecer un sistema en el que la sociedad pague por ese servicio.


Replantar árboles no es la única solución

El proyecto de reforestación de la UE "SUPERB" ha examinado métodos de restauración forestal y paisajística a gran escala en 12 regiones de Europa. El Bierzo también fue una de las áreas de demostración.

La investigación se centró en cultivar bosques con una mezcla de especies y edades de árboles, en lugar de bosques dominados por una sola especie. Si hay diversidad de especies, es posible reducir el riesgo de que todo el bosque se pierda de golpe debido a una amenaza como plagas o sequías.

Sin embargo, no siempre es adecuado elegir las especies de árboles que se han plantado en el pasado en esa tierra. Con el cambio en las temperaturas y las precipitaciones, es necesario considerar qué especies podrán adaptarse al entorno dentro de varias décadas.

Por otro lado, no existe una solución simple como "plantar árboles resistentes al fuego y todo estará bien".

Incluso las especies de árboles que pueden soportar incendios de cierta intensidad pueden morir en masa si se enfrentan a incendios de alta temperatura en suelos extremadamente secos. Si el fuego se intensifica, el daño no solo afecta a los troncos y hojas, sino también a la estructura del suelo y los microorganismos. Cuando la superficie terrestre se expone a altas temperaturas, se puede formar una capa que dificulta la absorción de agua, y existe el riesgo de que lluvias torrenciales posteriores al incendio arrastren rápidamente sedimentos y cenizas.

La reforestación no es un proyecto que termine en el momento en que se plantan los plantones. Es necesario realizar aclareos durante décadas, gestionar el sotobosque y monitorear el estado de plagas y sequías. Sin personas y fondos para continuar con estas tareas, las áreas reforestadas pueden volver a convertirse en lugares densos de combustible.


La prevención de incendios forestales también es una "política industrial"

El caso de El Bierzo muestra que la prevención de incendios forestales no es solo un problema de los departamentos de bomberos o medio ambiente.

Para que los residentes continúen viviendo en áreas rurales, se necesitan empleos durante todo el año, viviendas, escuelas, atención médica, transporte y un entorno de comunicación. Si se espera que la silvicultura o la ganadería desempeñen un papel en la prevención de incendios, esos trabajos deben generar ingresos que puedan sostener la vida.

La región cuenta con industrias vinculadas a la tierra, como el vino, frutas, castañas, madera, carne y productos lácteos. También se puede considerar un sistema para utilizar la madera y las ramas generadas por la gestión forestal como materiales de construcción, combustible o compost.

Además, El Bierzo está cerca del Camino de Santiago. Si los turistas utilizan los alojamientos, restaurantes y productos agrícolas de la región, pueden complementar los ingresos de los residentes que gestionan los bosques.

Sin embargo, no basta con aumentar el número de turistas. El turismo concentrado en un corto periodo puede aumentar la demanda de agua, el tráfico y el uso del fuego. Durante los periodos de alto riesgo de incendios forestales, es necesario preparar rutas de evacuación, alertas y proporcionar información a los alojamientos.

Lo importante es no tratar la agricultura, la ganadería, la silvicultura, el turismo y la conservación de la naturaleza como políticas separadas, sino diseñarlas como una economía regional unificada.


En las redes sociales, el debate va desde "volver a traer ovejas" hasta "responsabilidad política"

En las publicaciones públicas en redes sociales sobre los incendios forestales en España, se comparte ampliamente la información que destaca la despoblación rural y la disminución del pastoreo como problemas.

 

EFE Verde presentó en Bluesky que la disminución de la población y el envejecimiento están haciendo que las áreas rurales de España y Portugal sean más vulnerables a los incendios a gran escala. Science Media Centre España también compartió en X la opinión de expertos sobre cómo la disminución de la ganadería extensiva en Europa está generando impactos ecológicos pasados por alto, incluidos los incendios forestales.

En la comunidad relacionada con España en Reddit, donde participan usuarios generales, se expresaron opiniones que valoran la gestión de la vegetación mediante el ganado como una de las soluciones. También hubo comentarios que señalaron que el sistema no es sostenible debido a los bajos ingresos de los pastores, y que se debe apoyar el consumo de productos ganaderos locales.

Por otro lado, también hay objeciones de que "no es tan simple como soltar animales". Se señaló que si el número de animales y los lugares de pastoreo no son adecuados, el efecto es limitado, que incluso en terrenos gestionados pueden ocurrir incendios en situaciones extremas de sequía y viento fuerte, y que también se deben considerar el impacto ambiental y la rentabilidad de la ganadería.

Además del pastoreo, también se destacan publicaciones que piden inversión en bomberos y vigilantes forestales, empleo durante todo el año y trabajos de prevención de invierno a primavera. Solo desplegar aviones y equipos de bomberos después de que el fuego se haya propagado es demasiado tarde, y se argumenta que se debe destinar presupuesto al aclareo en tiempos de paz, al mantenimiento de cortafuegos, caminos y fuentes de agua.

A menudo, el debate se traslada a la responsabilidad política. Se repiten las discusiones sobre si el gobierno central o las comunidades autónomas deben asumir la responsabilidad, quién realizó los recortes presupuestarios, o si la limpieza de los bosques está prohibida por regulaciones ambientales.

Entre estas discusiones, también se encuentran informaciones de origen incierto y afirmaciones que culpan exclusivamente a ciertos partidos políticos o grupos ambientalistas. Cada vez que ocurre un incendio forestal, es fácil que se difundan publicaciones que buscan un "culpable" claro en lugar de abordar el complejo sistema de tenencia de tierras y las condiciones climáticas.

Las reacciones en las redes sociales no representan una encuesta de opinión de toda la sociedad. Sin embargo, se puede leer que múltiples problemas, como las condiciones laborales en el terreno, el declive rural, el cambio climático, la conveniencia de la ganadería y la responsabilidad administrativa, están surgiendo de golpe a través de los incendios forestales.


"Dejar el bosque sin gestionar" no es lo mismo que "proteger la naturaleza"

En el debate sobre la prevención de incendios forestales, también es importante prestar atención a la expresión "limpiar el bosque".

Los árboles caídos, las ramas secas y el sotobosque no son simplemente basura innecesaria. Proporcionan hábitats para insectos y hongos, devuelven nutrientes al suelo y ayudan a retener la humedad. Si se eliminan las plantas de todas las áreas del bosque, se puede dañar el ecosistema y aumentar la sequedad.

Lo necesario no es uniformar todo el bosque como un parque. En los alrededores de asentamientos, rutas de evacuación, líneas eléctricas, instalaciones importantes y cortafuegos, se debe reducir el combustible de manera prioritaria. Al mismo tiempo, se deben establecer áreas donde se dejen árboles caídos y arbustos por la biodiversidad.

Un paisaje en el que se distribuyen de manera mosaico tierras agrícolas, pastizales, huertos, bosques de baja densidad y bosques maduros no detiene el avance del fuego de manera uniforme, pero se espera que tenga el efecto de dividir grandes áreas continuas de combustible.

Es esencial una gestión que tenga en cuenta la topografía, la vegetación, el viento, la propiedad de la tierra y la industria de cada región.


Lo necesario es un cambio de "centrarse en la extinción" a "proteger la tierra"

En la futura prevención de incendios forestales, será necesario avanzar simultáneamente en al menos cinco iniciativas.

La primera es establecer un sistema en el que los bomberos forestales y técnicos no sean empleados solo por temporada, sino que puedan dedicarse a trabajos de prevención durante todo el año.##