¿La longevidad depende más de los "hábitos de vida" o de los "genes"? ¿Está determinada la mitad de nuestra esperanza de vida por la genética, incluso si llevamos un estilo de vida saludable?

¿La longevidad depende más de los "hábitos de vida" o de los "genes"? ¿Está determinada la mitad de nuestra esperanza de vida por la genética, incluso si llevamos un estilo de vida saludable?

"¿Es el secreto de la longevidad realmente 'dieta y ejercicio', o es 'genética'?" En una era saturada de información sobre salud, esta pregunta ha sido debatida casi como una controversia religiosa. Sin embargo, a finales de enero de 2026, un informe que reconfigura el mismo "supuesto" de la investigación sobre la longevidad se ha convertido en tema de conversación. La clave es no dividir simplemente los factores que determinan la longevidad en "genética o ambiente", sino eliminar el "ruido" que se mezcla en los datos de longevidad.


El punto de discusión es la singularidad de los datos de "longevidad"

Características como la altura, la presión arterial y el índice de grasa corporal son fáciles de estimar en términos de contribución genética (heredabilidad) a través de estudios de gemelos. Sin embargo, la longevidad es complicada. Esto se debe a que la longevidad no se determina solo por el "envejecimiento". Accidentes, homicidios, desastres, venenos, enfermedades infecciosas: eventos que ocurren repentinamente desde fuera del cuerpo cortan la longevidad sin piedad.


Los estudios de gemelos tradicionales han utilizado a menudo datos del siglo XIX y principios del siglo XX. Sin embargo, en esa época, los antibióticos no eran suficientes, y las muertes por enfermedades infecciosas eran mucho más comunes que ahora. Si uno de los gemelos idénticos viviera hasta los 90 años y el otro muriera joven por una enfermedad infecciosa, solo quedaría el resultado de "la genética es la misma, pero la longevidad es diferente". Analizar esto tal cual puede llevar fácilmente a la conclusión de que "la longevidad es más influenciada por el ambiente (suerte o época) que por la genética". La forma en que se ha "medido" la longevidad podría haber subestimado la influencia genética, y es aquí donde esta investigación ha intervenido.


La clave es restar estadísticamente las "muertes por causas externas"

El nuevo análisis considera la mortalidad en dos grandes categorías.

  • Factores externos (mortalidad extrínseca): Muertes causadas por factores externos al cuerpo, como accidentes, violencia, factores ambientales y enfermedades infecciosas.

  • Factores internos (mortalidad intrínseca): Muertes asociadas con el deterioro biológico interno debido al envejecimiento, enfermedades relacionadas con la edad y predisposición genética.


Por supuesto, las causas de muerte en la realidad se mezclan. Sin embargo, el equipo de investigación, asumiendo la limitación de que las causas de muerte no están registradas en los datos históricos, estimó hasta qué punto las muertes externas "diluyen" la correlación de la longevidad utilizando modelos matemáticos y datos a gran escala. Al corregir el impacto de las muertes externas utilizando datos de gemelos (Dinamarca, Suecia) y datos sobre familias longevas en los Estados Unidos, se encontró que la heredabilidad de la longevidad intrínseca alcanza aproximadamente el 50-55%.


Lo que significa este número no es un simple determinismo fatalista de "no importa cuánto te cuides, la longevidad está determinada por los genes". Más bien, cambia la forma de plantear la pregunta. La "longevidad" hasta ahora ha sido un indicador mezclado con señales de envejecimiento y ruido externo. Al debilitar el ruido externo y observar una "longevidad más cercana al envejecimiento en sí", la contribución genética parece ser mayor de lo imaginado.


¿Qué cambia con "genética 55%"?

El impacto de la investigación no reside solo en la magnitud del número. Se encuentra en el hecho de que ofrece otra respuesta al dilema que la investigación sobre la longevidad ha enfrentado durante años: "¿Es el ser humano más complejo que los experimentos con animales, y es más débil la influencia genética?" Se sabe que la heredabilidad de la longevidad es alta en animales de experimentación. Si solo los humanos fueran una "excepción extrema sin influencia genética", la garantía de que los mecanismos de envejecimiento descubiertos en animales se apliquen a los humanos sería débil. La estimación actual refuerza la perspectiva de que "los humanos pueden no ser una excepción", lo que podría influir en las decisiones de inversión y estrategias de investigación en el estudio del envejecimiento.


Por otro lado, la otra mitad de la longevidad es "no genética". Dieta, ejercicio, sueño, tabaquismo, consumo de alcohol, acceso a la atención médica, situación socioeconómica, relaciones humanas, estrés y azar. Aquí queda un margen en el que podemos intervenir. En otras palabras, cuanto mayor sea la contribución genética, más importante será "hasta dónde se puede llegar optimizando el lado ambiental".


Refutaciones y advertencias: no se pueden separar claramente las causas externas e internas

Cuanto más se difunden este tipo de investigaciones, más se enfatizan las advertencias. El mayor punto de discusión es "la frontera entre la muerte por causas externas e internas". Por ejemplo, las enfermedades infecciosas. No se pueden definir completamente como "externas" como un accidente. La gravedad de la respuesta inmunitaria, la presencia de enfermedades subyacentes, el control de la inflamación y la tendencia a la trombosis pueden estar influenciados por factores genéticos en la gravedad de una enfermedad infecciosa. Es decir, si se resta completamente una enfermedad infecciosa como causa externa, podría expulsar demasiado la influencia genética hacia "afuera". Este punto se discute con cautela en los comentarios de investigadores y expertos.


Otro problema es "lo que se está midiendo es diferente". Las estimaciones tradicionales (por ejemplo, alrededor del 25%) y la estimación actual (alrededor del 55%) no se trata de cuál es correcta o incorrecta. La primera se centra en la longevidad real (incluidas las causas externas), mientras que la segunda se centra en una longevidad virtual que excluye las causas externas (longevidad intrínseca). En las redes sociales, es un punto que a menudo se incendia con comentarios como "¡Antes decían que era el 25%, y ahora lo cambian otra vez!", pero es más constructivo entenderlo como una "diferencia de escala".


Reacciones en redes sociales: fatalismo vs. conductismo, y la mirada hacia el negocio de la longevidad

Cuando el tema es "genética" y "longevidad", las redes sociales se agitan de manera predecible. Esta vez, las reacciones se dividieron en tres grandes líneas.


1) Difusión del "fatalismo": ¿Esfuerzo inútil?
"Si la genética determina la mitad, ¿son inútiles todas las prácticas de salud?", "Al final, ¿no es una cuestión de suerte con los padres?" son comentarios destacados. Cuanto más fuerte es el número, más impacta mentalmente. Sin embargo, esta interpretación a menudo pasa por alto que la otra mitad es "no genética" y que la investigación trata con un indicador especial llamado "longevidad intrínseca".


2) Respuesta del "conductismo": Por eso la prevención funciona
Por otro lado, también se extiende una interpretación positiva: "Si la genética es fuerte, podemos conocer temprano las enfermedades a las que somos propensos y tomar medidas", "La diferencia genética se hace visible porque hemos reducido las causas externas (accidentes, infecciones)". La información genética no es un material para rendirse, sino un material para mejorar la precisión de las acciones.


3) Mirada hacia el "negocio de la longevidad": ¿Cómo lo interpretan los influencers?
Con el mercado de suplementos para la longevidad, protocolos de medicamentos autodidactas y biohacking en expansión, también surgieron reacciones de que el resultado de "la genética es grande" podría ser inconveniente. Por otro lado, también hay una corriente que ve una oportunidad comercial en la dirección opuesta: "Si la genética es grande, las pruebas y la personalización son la clave". Es característico de las redes sociales que el punto de discusión se convierta en "cómo se vende la interpretación" más que en la investigación en sí.


Y lo interesante es que los propios investigadores intentan aclarar malentendidos en las redes sociales (principalmente en X), proporcionando explicaciones adicionales. Desglosan las discusiones técnicas del artículo (corrección de muertes por causas externas, diferencias generacionales en los datos de gemelos) para el público general y explican "qué es nuevo y qué no cambia". Es un símbolo de la era en la que la distancia entre la investigación y la divulgación se ha acortado.


Estrategia de salud en la era del "50% genética": la conclusión es que "lo ordinario" es fuerte

Entonces, ¿qué debemos hacer? La conclusión es sorprendentemente simple. Aunque la genética es la mitad, la otra mitad se mueve por el ambiente. Además, la mejora del ambiente eleva la "esperanza de vida saludable (el período en que se puede estar activo)" antes que la "longevidad". Aunque no se pueda obtener una puntuación perfecta con la genética, se puede evitar una calificación baja con hábitos de vida. Esto no cambia.


Además, la reducción de muertes por causas externas (seguridad vial, medidas contra infecciones, ambiente laboral, acceso a la atención médica, medidas contra la pobreza) es una "política de salud social" que no se puede resolver solo con el esfuerzo individual. La reducción de las causas externas y la visibilidad de las diferencias genéticas es tanto una ironía como una prueba de progreso. Por eso es más importante que nunca no solo centrarse en la "responsabilidad individual", sino también en cómo construir un apoyo estructural para la longevidad como sociedad.


Conclusión: La longevidad no es "genética o ambiente", sino "qué longevidad se mide"

La esencia que plantea esta investigación no es "ganó la genética/ganó el ambiente". El debate sobre la longevidad puede cambiar drásticamente dependiendo de cómo se mida. Si se habla de la "longevidad real" que incluye causas externas, o de la "longevidad intrínseca" más cercana al envejecimiento. Si los números caminan solos sin tener en cuenta esta diferencia, las redes sociales rápidamente se inclinan hacia el fatalismo y el negocio.


La genética es la mitad. Pero queda la otra mitad. Y en esa mitad, no solo se incluyen los hábitos individuales, sino también el diseño de la seguridad social y la atención médica. La actualización de la investigación sobre la longevidad no es para adivinar "cuántos años vivirás", sino para preguntar con mayor precisión "por qué envejecemos" y "cómo podemos retrasar las enfermedades asociadas con el envejecimiento". Queremos actualizar la forma de la pregunta misma sin dejarnos llevar por el impacto de los números.



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