"Más que decir 'come', digamos 'observemos': Cómo la educación con alimentos aumenta significativamente las habilidades científicas y el vocabulario de los niños pequeños."

"Más que decir 'come', digamos 'observemos': Cómo la educación con alimentos aumenta significativamente las habilidades científicas y el vocabulario de los niños pequeños."

Antes de decir "come tus vegetales", invita a los niños a "observarlos"

Los niños fruncen el ceño ante el brócoli o las espinacas. Es una escena común tanto en casa como en los centros de cuidado infantil. Los adultos tienden a decir "cómetelo porque es bueno para ti". Sin embargo, para los niños pequeños, los alimentos desconocidos son "cosas que no entienden bien" más allá de su valor nutricional. Tienen colores intensos, olores, texturas diferentes y requieren un poco de valentía para ser probados.

Por lo tanto, cambiemos nuestra perspectiva. Tratemos los alimentos no como algo que se debe comer, sino como algo que se debe investigar. Tomemos semillas, comparemos formas, observemos cómo brotan al regar, toquemos la superficie de las hojas, olfateemos y observemos con una lupa. Preparemos recetas sencillas con tomates o maíz. A través de estas actividades, los niños experimentan los ingredientes como una puerta de entrada a la ciencia.

El equipo de investigación de la Universidad Estatal de Carolina del Norte y la Universidad del Este de Carolina informó sobre los efectos de este aprendizaje basado en alimentos. El estudio se centró en niños en edad preescolar. A través del programa "More PEAS Please!", investigaron cómo el aprendizaje científico basado en alimentos afecta el conocimiento científico, el vocabulario y la exposición a alimentos saludables en los niños.

Los resultados son interesantes. Los niños que participaron en el aprendizaje centrado en los alimentos mostraron un crecimiento en la comprensión de conceptos científicos aproximadamente cuatro veces mayor que aquellos que no recibieron la intervención. Además, el aumento en el vocabulario fue del 20% en el grupo de intervención al final del año escolar, en comparación con solo el 6% en el grupo de comparación.

Por supuesto, no podemos concluir que "el uso de ingredientes producirá los mismos efectos en todas las escuelas" basándonos solo en este estudio. Hay muchos factores involucrados en la replicación, como la región, la capacitación de los maestros, el entorno familiar, las instalaciones de la escuela y los métodos de adquisición de ingredientes. Sin embargo, la dirección que señala este estudio es importante. La educación alimentaria en la educación infantil no es solo para "eliminar las aversiones alimentarias". Puede ser un aprendizaje integral que fomente la ciencia, el lenguaje, la observación y la curiosidad.

¿Qué es "More PEAS Please!"?

"More PEAS Please!" es un programa diseñado para integrar el aprendizaje científico basado en alimentos en el cuidado infantil y la educación infantil. PEAS significa "Preschool Education in Applied Science" (Educación Preescolar en Ciencia Aplicada). No es solo educación nutricional, sino un enfoque multidimensional que combina ciencia, lenguaje, experiencias sensoriales y capacitación docente.

En el programa, los maestros primero reciben capacitación. Según los informes de investigación, los maestros a cargo de la intervención participan en una capacitación de un día al principio del año escolar y luego reciben apoyo continuo a través de materiales complementarios y recursos en video. Esto significa que no solo se muestra el ingrediente a los niños. Los maestros aprenden cómo hablar sobre ciencia con niños de 4 años y cómo hacer que el contacto con los ingredientes sea una experiencia positiva.

Un ejemplo de actividad real es la unidad temática sobre semillas. Los niños observan, tocan y comparan las semillas que se convertirán en frutas o verduras. Además, investigan cómo germinan las semillas y cómo el crecimiento varía según la presencia de luz solar y agua. Finalmente, se conectan a la creación de recetas como "salsa de semillas" utilizando tomates y maíz.

Lo importante aquí es no presionar a los niños a "comer" de inmediato. Como comentan los investigadores, el éxito no se define solo por si el niño comió brócoli. Un niño que solo pinchaba con el tenedor la última vez, hoy puede arrancar una hoja con los dedos. Esta es una gran paso adelante.

Esta perspectiva tiene un gran significado para el campo de la educación alimentaria. Los adultos tienden a establecer el objetivo de comer. Sin embargo, desde el punto de vista de los niños, hay etapas antes de comer: "ver", "tocar", "oler", "conocer el nombre" y "predecir cambios". Al usar los ingredientes como tema científico, los niños pueden avanzar naturalmente a través de estas etapas.


¿Por qué la ciencia y el lenguaje se desarrollan a través de los alimentos?

Para los niños pequeños, es difícil entender conceptos científicos abstractos solo con palabras. Palabras como "germinación", "crecimiento", "comparación", "observación" y "predicción" son conceptos que aún no tienen una sensación tangible para ellos.

Sin embargo, hay una semilla frente a ellos, y al regarla, brota. Comparan lo que recibe luz solar con lo que no. El color y el tamaño de las hojas cambian. Con estas experiencias, las palabras dejan de ser meros símbolos. La palabra "crecimiento" se asocia con el brote que crece en la taza. La palabra "observación" se asocia con el acto de mirar atentamente con una lupa.

Los ingredientes son materiales de enseñanza muy cercanos para los niños. Los ven, los tocan, los huelen y, a veces, los prueban todos los días. Por eso son fáciles de usar como puerta de entrada a la ciencia. Sin necesidad de costosos equipos de laboratorio, los niños pueden observar cambios con frijoles, tomates, maíz, verduras de hoja, tazas transparentes, agua y luz.

Además, las conversaciones sobre ingredientes amplían el vocabulario. "Redondo", "duro", "áspero", "huele dulce", "el brote creció", "se marchita sin agua". Estos adjetivos y verbos se recuerdan fácilmente cuando se asocian con experiencias. Se cree que este aprendizaje físico está detrás del gran aumento en el vocabulario observado en el estudio.

Además, las actividades basadas en ingredientes fomentan el diálogo entre los niños. Preguntas como "¿Cuál semilla es más grande?", "¿Qué vegetal es este?", "¿Qué pasará si le damos agua?" surgen naturalmente. En la educación infantil, el desarrollo del lenguaje avanza no solo memorizando vocabulario, sino compartiendo experiencias y usando palabras. Los ingredientes son un fuerte catalizador para esas conversaciones.


De "hacer que coman vegetales" a "crear una relación con los vegetales"

Otro aspecto significativo de este estudio es que aborda el contacto con alimentos saludables de manera "no coercitiva". El deseo de que los niños coman vegetales es común entre padres y educadores. Sin embargo, la presión en la mesa puede ser contraproducente. Los recuerdos de ser forzado a comer pueden intensificar la aversión hacia ese alimento.

La filosofía de "More PEAS Please!" se acerca más a crear una relación antes de comer. En lugar de ver las espinacas por primera vez en el plato del almuerzo, se observan las hojas en el aula. Se aprende que crecen a partir de semillas. Se huelen. Se tocan. Se tratan como científicos. Así, los ingredientes pasan de ser "algo que hay que comer" a "algo conocido", "algo que se ha tocado antes", "algo que crece".

Este cambio, aunque pequeño, es significativo. Para los niños, la resistencia a lo desconocido es una reacción natural. Especialmente los vegetales verdes, que son propensos a ser rechazados por su sabor, aroma y apariencia. Sin embargo, al no apresurarse a comer y aumentar la frecuencia y calidad del contacto, la desconfianza del niño disminuye gradualmente.

El equipo de investigación enfatiza que no se debe medir el éxito solo por "si comieron o no". Tocar, oler, nombrar, arrancar una hoja, notar cambios en las semillas. Estas acciones también son la base para un comportamiento alimentario saludable. Esta es una perspectiva fácil de aplicar también en la educación alimentaria en el hogar.


El papel crucial de los maestros

El aprendizaje basado en ingredientes puede parecer simple a primera vista. Parece que solo hay que proporcionar frutas y verduras y mostrarlas a los niños. Sin embargo, la investigación muestra que el apoyo de los maestros es crucial.

Los maestros tienen el papel de convertir las observaciones de los niños en palabras. Al preguntar "¿De qué color es esto?", "¿Cómo cambió en comparación con ayer?", "¿Qué crees que pasará si no le damos agua?", el simple juego se transforma en una observación científica. Además, al animar "Puedes tocarlo" o "No tienes que comerlo, solo huélelo primero", convierten el contacto con los ingredientes en una experiencia segura.

En el estudio, se dice que los maestros también aprendieron mucho sobre cómo transmitir ciencia y nutrición utilizando ingredientes. Este es un punto importante. En el campo de la educación infantil, hay que abordar muchas áreas dentro de un tiempo limitado, como el lenguaje, las matemáticas, la socialización, el ejercicio y los hábitos de vida. Si se añaden "educación alimentaria" o "educación científica" por separado, la carga en el campo aumenta.

Sin embargo, con el aprendizaje científico basado en ingredientes, se pueden abordar múltiples objetivos al mismo tiempo. Contar semillas incluye elementos matemáticos. Observar cambios se convierte en ciencia. Describir texturas y olores se convierte en aprendizaje de vocabulario. Cocinar de manera sencilla se conecta con habilidades de vida. Los ingredientes funcionan como un "centro" que reúne múltiples aprendizajes.

Por otro lado, se debe tener cuidado al implementar. Hay muchas consideraciones en el campo, como la gestión de alergias, la higiene, los costos de los ingredientes, el almacenamiento, el respeto a las prácticas alimentarias culturales y religiosas, y la comunicación con las familias. Por eso, se necesita un sistema que incluya capacitación docente, materiales y colaboración con las familias, en lugar de ideas aisladas.


Reacciones en redes sociales: Difusión limitada justo después de la publicación, pero respuestas positivas de investigadores y educadores

En cuanto a las reacciones en redes sociales sobre este artículo, actualmente no se puede decir que sean masivas. En la página del artículo de Phys.org, el número de veces compartido es bajo y no se han observado discusiones destacadas en la sección de comentarios. Dado que es un artículo recién publicado, es posible que se difunda entre educadores, padres y expertos en educación alimentaria en el futuro, pero en esta etapa no es apropiado describirlo como un "gran impacto en redes sociales".

Por otro lado, en relación con los estudios asociados, en LinkedIn, el propio investigador mencionó que "ha sido un año ocupado en el FEEd Lab" y presentó varios artículos relacionados con "More PEAS Please!", recibiendo 42 reacciones y un comentario. El comentario, aparentemente de un co-investigador, elogia el trabajo como "excelente". Aunque la escala de reacción no es grande, parece que la comunidad investigadora y los profesionales en educación y nutrición lo han recibido positivamente.

Además, la página del artículo tiene botones para compartir en X, LinkedIn, Facebook y Reddit, lo que sugiere que el equipo de investigación busca llegar no solo a la comunidad académica, sino también a los educadores y padres en general. Temas como "vocabulario infantil", "preparación escolar", "aversión a los vegetales", "educación alimentaria" y "educación STEAM" son propensos a ser discutidos en redes sociales. Si se difunde en el futuro, es probable que lo haga más como un mensaje práctico para el hogar, como "deja que los niños observen antes de hacerlos comer vegetales", en lugar de un resultado de investigación especializado.

Sin embargo, cuando se difunde en redes sociales, hay que tener cuidado. Si los resultados del estudio se simplifican a "tocar vegetales mejora el rendimiento", puede llevar a malentendidos. Este estudio es una intervención educativa que incluye capacitación docente, diseño a lo largo del año, múltiples actividades de aprendizaje y comparación con un grupo de control, no solo dejar ingredientes. En redes sociales, es fácil que se extraigan solo las partes llamativas, por lo que es importante no confundir "exploración científica con ingredientes" con "métodos superficiales para hacerlos comer".


Puntos aplicables en el hogar

Este estudio se centró en aulas de Head Start en EE.UU., pero la idea se puede aplicar en el hogar. Por ejemplo, simplemente observar vegetales con los niños antes de la cena. Preguntar "¿Dónde crees que creció esto?", "¿El olor cambia antes y después de cortarlo?", "¿Hay semillas dentro?". Deja de lado si lo comerán o no por el momento.

Para practicar en casa, se pueden considerar las siguientes formas:

Primero, trata los ingredientes como "materiales de experimentación". Coloca frijoles en una toalla de papel húmeda y obsérvalos durante varios días. Intenta cultivar nuevamente cebollas verdes o brotes de frijol. Encuentra semillas dentro de un tomate. Mira el hueco dentro de un pimiento. Deshoja un repollo para ver su estructura. Estas actividades se pueden hacer sin herramientas especiales.

Luego, pon en palabras las sensaciones. "Suave", "áspero", "olor verde", "olor dulce", "duro", "blando", etc. Acepta las expresiones de los niños tal como son y añade algunas palabras como adulto. Esto contribuye al desarrollo del vocabulario. No te apresures a buscar respuestas correctas, es importante poner en palabras los descubrimientos de los niños.

Y no obligues a comer. En lugar de "come solo un bocado", reconoce el contacto en sí mismo diciendo "hoy pudiste olerlo", "tocaste la hoja". Puede llevar tiempo que los niños lleguen a gustarles los vegetales. Como señalan los investigadores, incluso pequeños cambios como tocar, arrancar y observar pueden considerarse avances.


Hay implicaciones para la educación infantil en Japón

En Japón, la educación alimentaria, las experiencias en la naturaleza y las actividades de cultivo ya se realizan en muchas guarderías. Cultivar vegetales en el jardín, presentar los ingredientes del almuerzo, realizar actividades de cocina no son prácticas inusuales. La novedad que muestra este estudio es que estos se diseñan claramente como aprendizaje de "ciencia" y "lenguaje".

Por ejemplo, no solo terminar la actividad de cultivar vegetales con "fue divertido", sino discutir "¿en qué condiciones crecieron mejor?", "¿qué cambió en comparación con antes?", "¿por qué las hojas se marchitaron?". No solo enseñar los nombres de los ingredientes antes del almuerzo, sino poner en palabras su forma, color, olor, crecimiento y cambios por la cocción. De esta manera, la educación alimentaria se conecta con el pensamiento científico y la formación del vocabulario.

En los centros de cuidado infantil en Japón, muchos maestros ya deben estar practicando esto de manera empírica. Sin embargo, el valor del informe actual radica en medirlo como investigación, combinarlo con capacitación docente y evaluarlo como un aumento en la comprensión científica y el vocabulario de los niños.

Si se aplica en Japón en el futuro, también es compatible con los ingredientes locales y las festividades estacionales. En primavera, frijoles y cebollas nuevas; en verano, tomates y pepinos; en otoño, batatas y setas; en invierno, rábanos y coles chinas. Los ingredientes de temporada son una puerta de entrada para aprender sobre estaciones, clima, cultivo y cultura regional. A través de los ingredientes, los niños también pueden tocar la conexión entre la naturaleza y la sociedad.


Limitaciones del estudio y desafíos futuros

Aunque el estudio es prometedor, también debe leerse con cautela. El estudio se centró en una región específica de Carolina