Monos que acicalan perros, montan ciervos y crían crías de otras especies.

Monos que acicalan perros, montan ciervos y crían crías de otras especies.

¿Los monos hacen "amigos" de otras especies? — Interacciones inusuales entre especies, desde la adopción hasta el secuestro

En el bosque, un mono aparta cuidadosamente el pelaje de un perro. En otro lugar, un joven mono se acerca repetidamente a un cerdo, intentando subirse a su espalda. Un macaco japonés montado en un ciervo, un langur acariciando suavemente una ardilla gigante, y un capuchino criando a un bebé de una especie completamente diferente.

Si solo observamos estas escenas, podríamos pensar que "los animales también tienen amistades" o que "los monos cuidan a sus mascotas".

Sin embargo, las interacciones entre especies no siempre resultan en historias conmovedoras. Se han reportado casos de trato brusco, de individuos jóvenes llevados lejos de sus padres, e incluso de muertes como resultado.

¿Por qué los monos se acercan a animales diferentes a ellos? ¿Es por amor, juego, curiosidad? ¿O es simplemente que los humanos quieren llamarlo "amistad" o "adopción"?


"Socialización entre especies" revelada a partir de 427 registros

En julio de 2026, un equipo internacional de investigación publicó un estudio en la revista académica 'Primates', sistematizando las interacciones sociales entre primates y otras especies animales.

El equipo recopiló casos documentados en artículos científicos, casos confirmados a través de reportajes y videos, y resultados de encuestas a investigadores de primates de todo el mundo. En total, se documentaron 427 interacciones, involucrando 88 especies de primates y 127 especies de animales.

Los compañeros no solo eran otros monos o simios. Incluían perros, cerdos, ardillas, ciervos, aves, ratones, reptiles, anfibios e insectos.

Las conductas más observadas fueron "jugar" y "acicalar". Hubo 139 casos de juego y 136 de acicalamiento. También se registraron acciones como abrazar, transportar, acurrucarse y compartir alimentos.

Lo particularmente interesante fue que las tendencias variaban según la edad y el sexo de los individuos.

Los monos jóvenes tendían a jugar más con otras especies. Las hembras adultas eran más propensas a mostrar comportamientos de acicalamiento o cuidado. Por otro lado, los machos adultos tenían menos interacciones amistosas con otras especies en general.

Esto sugiere que no todos los monos se acercan a otros animales por las mismas razones. Para los individuos jóvenes, podría ser un juego para aprender sobre el mundo, mientras que para las hembras podría ser una extensión de su comportamiento de crianza. También se considera que la personalidad del individuo, su posición social y el entorno en el que viven tienen una gran influencia.


1. Macacos acicalando perros

En Tailandia, se ha observado a un grupo de macacos de cola de cerdo acicalando a perros domésticos.

El acicalamiento no es solo un comportamiento de higiene en la sociedad de los monos. También es una comunicación importante para aliviar tensiones entre compañeros, mantener relaciones y confirmar confianza.

El hecho de que este comportamiento se dirija a los perros sugiere que los monos no juzgan a los otros solo por si son de la misma especie.

Para los monos que viven cerca de los humanos, los perros son una presencia común. A través de repetidos encuentros, pueden aprender que no son competidores peligrosos ni presas, y pueden aceptarlos como compañeros de contacto social.

Sin embargo, el hecho de que los monos acicalen a los perros no significa necesariamente que exista una relación de dueño y mascota como la de los humanos con los perros.

La familiaridad derivada de vivir en el mismo lugar, o una fuerte motivación por el acicalamiento, podría manifestarse superando las diferencias de especie.


2. Langures acariciando suavemente ardillas gigantes

En Sri Lanka, se ha filmado a un grupo de langures de cara morada tocando suavemente a una ardilla grande.

La imagen de un mono tocando el cuerpo de una ardilla puede parecerse a un humano acariciando a un pequeño animal. Sin embargo, no se puede concluir de inmediato que este comportamiento sea "afectuoso".

Los monos usan sus manos para investigar objetos. A veces tocan un objeto desconocido para determinar si es comestible, seguro o cómo reacciona.

Por otro lado, si el acicalamiento o el contacto dura mucho tiempo y el otro animal no huye, podría ser una interacción social más allá de un simple comportamiento investigativo.

Lo más complejo es que entre los animales con los que los monos tienen contacto amistoso, también hay aquellos que podrían ser presas en otras circunstancias.

Las relaciones entre animales no se limitan a "amigos" o "enemigos". Incluso entre la misma especie, las relaciones pueden cambiar según la cantidad de alimento, la edad del individuo, el grado de hambre y experiencias pasadas.

El animal que hoy acarician, en otra situación podría ser ahuyentado. Las relaciones en la naturaleza son más fluidas de lo que los humanos imaginan.


3. Un joven mono intentando montar un cerdo

En China, se ha observado a un joven mono de nariz chata de Yunnan acercándose a un cerdo doméstico, intentando subirse a su espalda.

Este comportamiento refleja la fuerte curiosidad de los monos jóvenes.

Para los animales jóvenes, el juego no es solo un pasatiempo. También es un entrenamiento para aprender a mover su cuerpo, medir su fuerza, mantener la distancia con otros y responder a peligros. Aunque el compañero de juego no sea de la misma especie, si responde, puede convertirse en un compañero de juego.

El estudio confirmó que los primates jóvenes son más propensos a participar en juegos con otras especies.

Los individuos adultos enfrentan desafíos prácticos como la alimentación, el estatus, la reproducción y la seguridad. En cambio, los jóvenes tienen espacio para probar cosas que no generan beneficios inmediatos.

Esta "tendencia a acercarse a lo que no se sabe si es útil" también puede ser un motor para descubrir nuevos alimentos, herramientas y comportamientos.

El juego con otras especies podría mostrar no solo la flexibilidad social de los monos, sino también su inteligencia para aprender de lo desconocido.


4. Macacos japoneses montando ciervos

En la isla de Yakushima, Japón, es común ver a macacos japoneses y ciervos Sika interactuando en el mismo lugar.

La relación entre ambos incluye un aspecto alimenticio, como cuando los ciervos comen frutas caídas o restos dejados por los monos. Los ciervos tienen más facilidad para obtener alimentos al estar cerca de los monos.

Sin embargo, el contacto entre ambos no se limita a esto. También se ha registrado a monos montando en el lomo de los ciervos.

A veces parece que los usan como medio de transporte, mientras que en otras ocasiones podría estar relacionado con el juego o el comportamiento sexual. El hecho de que los ciervos no rechacen fuertemente a los monos también podría ser una razón para que la interacción continúe.

Cuando vemos a un mono montando un ciervo, queremos entenderlo como una versión en miniatura de un humano montando un caballo. Sin embargo, no es seguro que los monos reconozcan a los ciervos como "vehículos".

Lo importante es que los animales de diferentes especies tienen contacto repetido en el mismo espacio y llegan a predecir el comportamiento del otro hasta cierto punto.

La coexistencia a largo plazo puede evolucionar de una relación simple en torno a la comida a una relación más compleja que incluya juego y contacto.


5. Simios y monos abrazando ratones y gallinas

En zoológicos, se ha observado a un grupo de gibones de manos blancas abrazando y acariciando a un ratón que entró en su recinto.

En otra instalación, se informó que un joven macaco negro aceptó y protegió a una gallina que había entrado.

Esto puede parecer a los ojos humanos como "cuidar a una pequeña mascota".

Sin embargo, no se puede evaluar la interacción en un entorno de cautiverio de la misma manera que el comportamiento en la naturaleza.

En zoológicos, a veces hay un número limitado de individuos de la misma especie con los que interactuar. El aburrimiento, la soledad o la falta de estímulos pueden aumentar el interés por otras especies.

Por otro lado, si los simios y monos continúan comportándose con cuidado, abrazando, acariciando y protegiendo a animales pequeños y débiles, podría haber una motivación relacionada con el cuidado y el contacto social.

Aunque no sea lo mismo que el cuidado de mascotas por parte de los humanos, podría haber una tendencia psicológica similar en una etapa preliminar. Esta es precisamente la posibilidad que plantea el estudio.


6. Capuchinos criando a un bebé de otra especie

Entre los muchos informes, el caso que más se asemeja a una "adopción" es el de un capuchino y un tití observado en Brasil.

En 2004, se encontró a un pequeño bebé aferrado a una hembra adulta en un grupo de capuchinos salvajes. Sin embargo, ese bebé no era un capuchino, sino un tití mucho más pequeño.

Los investigadores llamaron a este individuo Fortunata.

Cuando la primera hembra que cuidó de Fortunata quedó embarazada, otra hembra asumió el papel de cuidadora. Fortunata se movía con el grupo, buscaba comida y respondía a las alarmas. Se dice que los jóvenes capuchinos ajustaban su fuerza al jugar para no lastimar al pequeño compañero.

Fortunata era diferente a sus compañeros de grupo en apariencia, movimientos y forma de comer. Aun así, no fue rechazada y fue tratada como miembro de la sociedad durante un largo período.

Este caso sugiere que los monos no ignoraban las diferencias de apariencia o especie, sino que ajustaban su comportamiento reconociendo esas diferencias.

Especialmente importante es el hecho de que ajustaron su forma de jugar según el tamaño del otro. No repitieron mecánicamente su comportamiento de crianza, sino que cambiaron su enfoque según la debilidad del otro.

Aunque se necesita debate para determinar si esto puede llamarse "empatía", al menos se considera que hubo un juicio social flexible.


7. La delgada línea entre crianza y secuestro

No todas las acciones de transportar a un bebé de otra especie se convierten en adopciones.

En Arabia Saudita, se informó de un caso en el que un babuino macho aparentemente se llevó a un cachorro de perro doméstico y lo transportó durante un largo tiempo.

Lo más impactante fue el comportamiento observado en la isla Jicarón de Panamá por los capuchinos de garganta blanca.

Los investigadores originalmente habían instalado numerosas cámaras automáticas en la isla para observar a los capuchinos usando piedras como herramientas. Sin embargo, en 2022, una cámara captó a un joven capuchino macho caminando con un bebé aullador de otra especie en su espalda.

El primer individuo en iniciar este comportamiento fue llamado "Joker".

Al revisar las imágenes, se descubrió que no solo Joker, sino otros jóvenes machos también habían comenzado a hacer lo mismo. Se estima que durante aproximadamente 15 meses, cinco capuchinos transportaron al menos a 11 bebés aulladores.

El problema fue que los capuchinos no cuidaban adecuadamente a los bebés.

Aunque no se observó que los atacaran o los comieran activamente, se cree que varios murieron por desnutrición porque los jóvenes machos, que no podían amamantar, separaron a los bebés de sus madres cuando aún necesitaban leche materna.

No se sabe por qué este comportamiento se extendió.

Puede que el primer individuo tuviera una motivación de crianza mal dirigida. O tal vez capturar y transportar en sí mismo era un juego estimulante. También se ha sugerido que, viviendo en una isla con pocos depredadores, los jóvenes machos tenían suficiente tiempo libre, y el nuevo comportamiento se propagó como una "moda" entre ellos.

Aquí hay una diferencia importante entre adopción y secuestro.

El simple hecho de cargar y transportar al otro no permite juzgar si hay afecto. Se debe observar si entienden las necesidades del otro, si proporcionan alimento, aseguran su seguridad y permiten la libertad de escapar.

"Parecer que se sostiene suavemente" no es lo mismo que "una relación beneficiosa para el otro".


En las redes sociales, se entrelazan "emoción" e "intervención necesaria"

Las interacciones entre especies tienden a generar fuertes reacciones en las redes sociales.

 

Los videos de monos acicalando perros o cargando bebés de otras especies suelen recibir comentarios como "los animales también tienen afecto como los humanos" o "pueden convertirse en familia a pesar de ser de diferentes especies".

Por otro lado, en una publicación de Reddit sobre el caso de los capuchinos que se llevan a los bebés aulladores, las reacciones fueron muy variadas.

Destacaron la tristeza y la ira por el hecho de que los bebés fueran separados de sus madres y la alta probabilidad de que murieran como resultado. También hubo opiniones de que "si afecta a una población en peligro de extinción, los investigadores deberían intervenir".

En contraste, se planteó la pregunta de si es correcto que los humanos intervengan en la cultura de la vida silvestre. Aunque pueda parecer cruel desde la ética humana, detener un comportamiento nuevo en la naturaleza podría ser otra forma de intervención en el ecosistema.

También hubo publicaciones que especulaban que "el aburrimiento