"¿Hacer reír" es la mejor educación intelectual? La ciencia de la "risa" que desarrolla el cerebro de los niños

"¿Hacer reír" es la mejor educación intelectual? La ciencia de la "risa" que desarrolla el cerebro de los niños

La risa no es un "juego ligero". Es la neurociencia más accesible para desarrollar el cerebro de los niños

Un niño se ríe a carcajadas. En ese momento, los adultos piensan "qué divertido". Sin embargo, si pasamos por alto esa risa como una simple expresión emocional, podríamos estar perdiendo de vista algo bastante importante.

En los debates recientes sobre el desarrollo infantil, se tiende a enfatizar temas como la lectura, la escritura, el cálculo, la concentración, la educación temprana y el tiempo frente a la pantalla. Por supuesto, todos estos son importantes. Sin embargo, en la infancia, cuando el cerebro es más flexible y susceptible a las influencias del entorno, la experiencia de "reír", "jugar" y "disfrutar con adultos de confianza" se está viendo cada vez más como la base misma antes del aprendizaje.

En un artículo presentado por Neuroscience News, basado en el nuevo libro de la Dra. Jacqueline Harding, experta en educación y desarrollo infantil de la Universidad de Middlesex en el Reino Unido, se aborda el impacto de la risa en el cerebro, la mente y las relaciones entre padres e hijos. El punto es claro: la risa no es solo un adorno para alegrar el ánimo. Es una actividad biológica que activa el cerebro, reduce el estrés, fortalece las conexiones humanas y abre las puertas al aprendizaje.


La risa es una "señal social del cerebro" que aparece antes que las palabras

Lo interesante es que la risa aparece antes que el desarrollo del lenguaje. Los bebés comienzan a interactuar con el mundo a través de expresiones faciales, tonos de voz, movimientos corporales y risas antes de poder hablar oraciones complejas.

La risa no es solo una reacción de la boca. Involucra simultáneamente múltiples sistemas, como el área motora, la corteza prefrontal, las áreas relacionadas con las emociones y las respuestas corporales relacionadas con la respiración y el ritmo cardíaco. Es decir, cuando un niño se ríe, el cerebro no está "descansando", sino que está trabajando activamente.

Especialmente en situaciones donde se comprende el humor, el cerebro realiza un procesamiento bastante complejo. Por ejemplo, ocurre algo diferente a lo esperado. Hay pequeñas discrepancias en palabras o movimientos. Un adulto hace una cara extraña. Un bloque de construcción se cae de una manera inesperada. El niño percibe esa discrepancia, ajusta su previsión con un "¿eh?" y se ríe en el momento en que se libera la tensión.

Esto no es un simple reflejo. Es un pequeño ejercicio integral para el cerebro, que mezcla previsión, memoria, atención, emoción y comprensión social. La risa ocurre "porque es divertida" y también "porque se está pensando".


La risa reduce el estrés, el estrés cierra el aprendizaje

Al considerar el cerebro de un niño, el estrés es un factor que no se puede ignorar. El estrés intenso o el estado de tensión prolongada afectan negativamente el aprendizaje y la memoria. Incluso los adultos no pueden concentrarse en las explicaciones cuando han sido reprendidos fuertemente o están llenos de ansiedad. Esto es aún más cierto para los niños.

El artículo menciona que la risa puede reducir hormonas relacionadas con el estrés, como el cortisol y la epinefrina, y aumentar neurotransmisores relacionados con la felicidad y la conexión, como la dopamina, la serotonina, las endorfinas y la oxitocina.

Lo importante aquí es no ver la risa solo como una "recompensa" o "respiro". No se trata de dejar jugar un poco después de las lecciones o permitir reír solo al terminar de estudiar. Más bien, un entorno donde se pueda reír con seguridad puede ser una condición que permita el aprendizaje.

Cuando el cerebro siente amenaza, utiliza su energía para protegerse en lugar de absorber nueva información de manera flexible. Por el contrario, en un entorno seguro, con relaciones cálidas y un poco de humor, los niños tienen menos miedo de probar cosas. Se acercan a un estado donde está bien cometer errores y volver a intentarlo.

Para el aprendizaje, no solo se necesita concentración. Es importante poder cometer errores con seguridad, acercarse a lo desconocido y no temer demasiado la reacción de los adultos. La risa crea esa atmósfera.


Cuando padres e hijos ríen juntos, el cerebro comienza a "marcar el mismo ritmo"

Los beneficios de la risa no se limitan al cerebro individual del niño. De hecho, la esencia de la risa reside en la relación con los demás.

Padres e hijos se miran a los ojos, ven lo mismo y ríen al mismo tiempo. Juegos de cosquillas, caras graciosas, lectura de cuentos, pequeñas representaciones con peluches, el movimiento inesperado de un globo. En estas situaciones, las emociones del niño y las del adulto se acercan.

La Dra. Harding destaca la posibilidad de que la risa entre padres e hijos aumente la oxitocina y promueva la sincronización neuronal entre ellos. La sincronización neuronal, en términos simples, es un fenómeno donde los ritmos del cerebro y el cuerpo se armonizan a través de la interacción mutua. El adulto responde de manera calmada, el niño responde a eso, y el adulto responde de nuevo. En este intercambio, el niño aprende físicamente "qué significa relacionarse con los demás".

Esto no significa que los padres deban proporcionar juegos perfectos todos los días. Más bien, al contrario, la risa puede surgir sin materiales especiales o juguetes educativos avanzados. Lo necesario es bajar un poco al nivel del niño, estar cerca, observar la reacción del otro y relajarse un poco como adulto.

En la crianza, es fácil centrarse en qué enseñar. Sin embargo, en el desarrollo infantil, "con quién y con qué emociones se experimentó" deja una huella profunda. La experiencia de reír con adultos no es solo un recuerdo, sino que se graba en el sistema nervioso del niño como un recuerdo de seguridad.


No es necesario esforzarse demasiado por "hacer reír"

Sin embargo, si se interpreta esta discusión como "los padres deben hacer reír más a sus hijos", puede resultar un poco restrictivo. Para los cuidadores ocupados, podría parecer que se añade otra obligación a la crianza.

Lo importante es no convertir la risa en una tarea. No es necesario decir algo gracioso todos los días. Tampoco es necesario planear juegos exagerados. La esencia de la risa no es una técnica para controlar al niño, sino el espacio que se crea en la relación.

Por ejemplo, ponerse un calcetín en la mano y decir "el pie se ha perdido". Leer un libro infantil cambiando un poco la voz de los animales. Tomarse en serio las pequeñas bromas del niño. Antes de enojarse por un error, tomar un respiro y decir "¡vaya, qué ha pasado!".

Estas pequeñas reacciones transmiten al niño que "el mundo no es solo aterrador", "los adultos aceptan mis emociones" y "la relación no se rompe por un error".

La risa no es hacer tonterías. También es una forma de transmitir seguridad.


Quizás se necesite más humor en las aulas

Un aspecto destacado en el artículo es la relación entre la risa y la educación. La Dra. Harding pregunta si hay espacio para incorporar más humor y juego en la educación infantil y primaria.

Aquí surge la palabra clave "carga cognitiva". La carga cognitiva se refiere a la carga en el espacio de trabajo del cerebro al intentar comprender algo. Cuando conceptos nuevos, explicaciones complejas y reglas abstractas se presentan de golpe, el cerebro del niño no puede procesarlo todo.

El humor tiene el potencial de reducir esta carga. Hace que los conceptos difíciles sean un poco más accesibles. Relaja la tensión. Atrae la atención. Crea ganchos memorables. Acorta la distancia entre el maestro y el niño.

Por supuesto, no se trata de convertir la clase en un tiempo de risa constante. La risa que ridiculiza a los niños, hiere a alguien o solo es entendida por un grupo reducido es contraproducente. Lo que se necesita en la educación es un humor que genere seguridad.

Por ejemplo, cuando se aprende a contar, un peluche cuenta mal a propósito. Al aprender palabras, se disfruta del sonido. En observaciones científicas, antes de llamar "fracaso" a un resultado inesperado, se pregunta "¿qué ha pasado?". Este tipo de ambiente comunica al cerebro del niño que "el aprendizaje no es algo aterrador".


Reacciones difundidas en redes sociales: "La risa es medicina", "Es la base del aprendizaje"

 

Esta noticia también se ha compartido entre personas interesadas en la crianza, la educación y la medicina en las redes sociales.

En LinkedIn, un usuario involucrado en la educación y el coaching de funciones ejecutivas compartió el artículo con la idea de que la risa y el juego podrían acelerar el aprendizaje humano a nivel molecular. La reacción no era simplemente "los niños son lindos cuando ríen", sino una perspectiva que conecta la risa con la capacidad de aprendizaje, el desarrollo cerebral y las funciones ejecutivas.

En X, un médico compartió el artículo con la breve expresión "la risa es medicina". Aunque es una frase antigua, el artículo parece ser recibido como una validación neurocientífica de esa intuición.

En Instagram y Threads, la cuenta oficial de Neuroscience News destacó que la risa precede al lenguaje y activa una amplia red en el cerebro. Las frases breves e impactantes tienden a difundirse fácilmente en las redes sociales, y este tema tiene buena afinidad con ellas. Esto se debe a que el mensaje "hacer reír a los niños es bueno para el cerebro" llega intuitivamente no solo a los expertos, sino también a padres, cuidadores, maestros y abuelos.

Por otro lado, las reacciones públicas verificables en este momento están más cerca de una etapa en la que personas con experiencia están compartiendo tranquilamente, en lugar de un gran debate o una avalancha de comentarios. Se está recibiendo en la dirección de "necesitamos más juego en la educación", "deberíamos reducir el estrés de los niños" y "queremos reevaluar la relación entre padres e hijos".


Hacia una era en la que la risa se vea como "apoyo al desarrollo"

Este tema es importante porque los niños de hoy no siempre están en un entorno donde puedan reír lo suficiente.

La presión por la educación temprana, la ocupación en el hogar, el estrés de los padres, la evaluación en la escuela, el aislamiento por dispositivos digitales, la disminución del juego libre. El entorno que rodea a los niños se ha vuelto más conveniente que antes, pero también ha perdido espacio.

Para que un niño ría, necesita a alguien más. Necesita adultos que respondan. Necesita un espacio seguro. En otras palabras, aumentar la risa no es forzar a los niños a ser alegres, sino crear un entorno donde puedan reír naturalmente.

En guarderías, jardines de infancia, escuelas y hogares, no solo se debe preguntar "¿qué aprendió el niño hoy?", sino también "¿pudo reír con seguridad hoy?", "¿tuvo interacciones divertidas con adultos?" y "¿había una relación a la que pudiera regresar incluso después de un error?". Estas son preguntas igualmente importantes.


Sin embargo, la risa no es una panacea

Aquí es importante no ver la risa como una cura para todo. Decir "ríe y se curará" a un niño con trauma, ansiedad intensa o dificultades de desarrollo es imprudente. De hecho, exigir risa a un niño en un estado difícil podría ser una carga.

En la discusión de la Dra. Harding, lo importante es la perspectiva de recuperar cuidadosamente la alegría y la esperanza dentro de una relación tranquila y segura. La risa no se impone, sino que nace como resultado de la seguridad. Y esa risa, a su vez, fortalece la seguridad.

Por lo tanto, lo que los niños necesitan no es la orden de "ríe", sino un entorno donde "está bien reír aquí", "está bien sentirse feliz" y "puedo estar seguro con los adultos".


Para los adultos, la risa también es un alivio

La risa entre padres e hijos no solo afecta a los niños, sino también a los adultos. Los adultos que crían a los hijos enfrentan muchas cargas, como la responsabilidad, la falta de sueño, la conciliación con el trabajo, la ansiedad económica y la sensación de aislamiento. Habrá días en que sientan que no tienen espacio para hacer reír a los niños.

Sin embargo, la risa también alivia un poco el estrés de los adultos. Al reír con los niños, los padres pueden dejar de ser "quienes gestionan", "quienes reprenden" o "quienes apresuran" y, por un momento, volver a ser "quienes disfrutan juntos".

Este cambio puede parecer pequeño, pero es significativo. Si la relación entre padres e hijos siempre está llena de instrucciones y advertencias, tanto los niños como los adultos se cansan. Cuando entra la risa, el ambiente de la relación cambia. Tanto los padres como los hijos pueden volver a sentir al otro como un "aliado".


El cerebro no solo ama las respuestas correctas

Tendemos a pensar en el cerebro de un niño como un "recipiente para almacenar conocimiento". Sin embargo, el cerebro no es un dispositivo de memoria aislado. Se desarrolla en conexión con el cuerpo, las emociones, las relaciones humanas y el entorno.

La risa conecta todo eso. El cuerpo se mueve, la respiración cambia, la expresión se relaja, se cruzan miradas con el otro, el cerebro reacciona a eventos inesperados y la tensión se disuelve. En ese momento, el niño no solo está disfrutando. Está cultivando la sensación de que el mundo es interesante, que es aceptado y que quiere probar un poco más.

En la educación y la crianza, la risa no es un papel secundario. Más bien, está en la puerta del aprendizaje. Cuando un niño ríe, el cerebro está abierto. Está abierto a la conexión humana, a nuevas experiencias y a la capacidad de recuperarse de los errores.

Si pensamos en "enseñar adecuadamente", quizás primero debamos considerar "reír con seguridad".

La risa es ligera. Pero esa ligereza eleva el corazón y el cerebro del niño que se han vuelto demasiado pesados.
Y desde ese momento, el aprendizaje comienza a ser divertido una vez más.


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