¿Es real el sexto sentido? La capacidad del tacto humano para detectar un cubo bajo la arena es impresionante.

¿Es real el sexto sentido? La capacidad del tacto humano para detectar un cubo bajo la arena es impresionante.

"El sentido del tacto solo funciona en el momento del contacto" — durante mucho tiempo, hemos creído en esta afirmación. La rugosidad, la temperatura, la dureza que sentimos con las yemas de los dedos son sensaciones que solo surgen cuando la piel entra en contacto con un objeto. Sin embargo, en los últimos años, una investigación que desafía silenciosamente esta premisa ha estado ganando atención. La palabra clave es toque remoto (remote touch), o en otras palabras, una percepción que permite "tocar sin tocar".


Detectar un "cubo invisible" bajo la arena con las yemas de los dedos

El escenario es la arena. Los participantes acarician suavemente la superficie de la arena con los dedos o la mueven ligeramente mientras intentan estimar la posición de un pequeño cubo enterrado a unos centímetros de profundidad. El punto clave es dar una respuesta "antes de tocar directamente el objeto". Es un juego de detectar la presencia de algo a través de la "almohadilla" de arena.


Los resultados son sorprendentes. Aunque el experimento fue realizado con un grupo pequeño, las personas lograron adivinar la ubicación del objeto oculto con una alta tasa de éxito. Se informó que, en promedio, con una distancia de aproximadamente 7 cm, la precisión alcanzó alrededor del 70%. Si el sentido común del tacto establece que "contacto = inicio", esto sugiere que la línea de inicio se ha adelantado.


¿Por qué podemos "saber sin tocar"? Las señales diminutas creadas por la arena

La imagen del mecanismo es la siguiente: al mover los dedos, los granos de arena fluyen ligeramente, creando ondas de presión localizadas y un "empuje" sutil. Si hay un objeto duro enterrado, el movimiento de la arena se deforma un poco. Es como si una roca bajo el agua cambiara el flujo, creando una "zona donde el movimiento no es el habitual" en la arena.


Esa deformación regresa a las yemas de los dedos como un patrón de fuerza muy pequeño. Los receptores de la piel lo captan, y el cerebro estima: "Este movimiento es similar a la reacción cuando hay algo duro aquí". Lo importante es que usamos el "tacto en movimiento" además del "tacto estático" en nuestra vida diaria. El acto de tocar no es pasivo, sino una exploración activa. El toque remoto podría ser un ejemplo extremo de esta exploración activa afinada al máximo.


Humanos vs Robots: la distancia es similar, pero las "detecciones erróneas" marcan la diferencia

Lo interesante de esta investigación es que se hizo que los robots realizaran la misma tarea. Equipados con sensores táctiles y un modelo de aprendizaje fuerte en datos secuenciales (LSTM) para aprender los "patrones de reacción de la arena", los robots pudieron detectar hasta áreas cercanas a los humanos en términos de distancia promedio. Sin embargo, se informó que tuvieron muchas detecciones erróneas (juzgar que hay algo cuando no lo hay) y su precisión fue menor que la de los humanos.


Aquí es donde se refleja la "humanidad" del sentido del tacto. Las yemas de los dedos humanas no solo tienen sensores de alto rendimiento, sino que ajustan el movimiento en sí según la situación. Si es demasiado rápido, aumenta el ruido de la arena. Si es demasiado lento, no se obtienen pistas. Cambiando ligeramente el ángulo, la presión y la velocidad, el cerebro corre una predicción de "¿qué debería pasar si muevo así a continuación?", y las señales que no coinciden con la predicción emergen como "indicios de un objeto extraño". Los robots tuvieron dificultades, quizás no tanto por el rendimiento de los sensores, sino por la diferencia en la capacidad de predicción y adaptación.


Aplicaciones potenciales: excavación, rescate, espacio, medicina

Si el toque remoto se vincula a aplicaciones prácticas, ¿dónde sería? Lo primero que se puede imaginar es la excavación y la arqueología. Si se puede detectar "hay algo duro aquí debajo" antes de desenterrar artefactos frágiles, se puede cambiar la forma de utilizar las herramientas. Luego, la exploración en situaciones de baja visibilidad. Existe la posibilidad de detectar tempranamente con el tacto objetos peligrosos o cavidades ocultas en escombros, grava o polvo.


Además, en lugares con terrenos arenosos o granulares, como la exploración planetaria. Si se puede estimar capas duras u obstáculos bajo la superficie a partir del comportamiento de la superficie, se pueden tomar decisiones más inteligentes sobre la capacidad de desplazamiento. En el campo médico, podría haber pistas para el diseño de retroalimentación táctil (operación remota, asistencia en cirugía mínimamente invasiva). La tecnología para "obtener información como si se tocara en situaciones donde no se puede tocar directamente" es una de las claves para la telemedicina y la cirugía asistida por robots.


Reacciones en redes sociales: románticos vs realistas, el debate suele dividirse

Cuando surgen estos temas, las redes sociales y los comentarios suelen dividirse en dos bandos. En los comentarios de artículos de medios extranjeros, primero los realistas dicen: "¿No es simplemente una extensión del sentido del tacto, no un sexto o séptimo sentido?" "Si solo se siente el cambio de densidad, llamarlo 'nuevo sentido' es exagerado", son algunas de las reacciones. Cuanto más estricta es la definición de sentido, más tienden a señalar "el problema de clasificación". También se observó un comentario tranquilo: "Es como no llamar 'nuevo sentido' a la capacidad de la vista para estimar la profundidad".


Por otro lado, los románticos disfrutan del impacto de las palabras: "El cuerpo humano todavía tiene funciones ocultas", "¿Mejorará la precisión con entrenamiento?", "¿Esto es lo que me hacía bueno encontrando conchas en la playa cuando era niño?", son voces que lo vinculan con "recuerdos de experiencias".


Y los pragmáticos expanden su imaginación hacia aplicaciones: "Podría ser útil en robótica", "¿Podría revolucionar áreas como el rescate en desastres o la detección de minas?", ya que la investigación en sí compara humanos y robots, la tendencia de "hacer que las máquinas sean más inteligentes inspirándose en las estrategias humanas" parece la más realista.


Nota sobre el término "séptimo sentido": es un nuevo descubrimiento, no un superpoder

Lo importante aquí es que el toque remoto no es una prueba de "superpoder". Hay un medio llamado arena, un input que es el movimiento de los dedos, y como resultado, se devuelve un patrón de fuerza diminuto. Hay una causalidad física. Lo interesante es más bien que "nuestro cuerpo puede leer esos patrones diminutos más de lo que pensamos". Más que un nuevo órgano sensorial, parece que la combinación del tacto existente y el control motor amplía el "rango de alcance" del tacto, lo cual es menos propenso a malentendidos.


Sin embargo, evitar malentendidos no reduce el valor del descubrimiento. Los sentidos humanos no son cajas independientes, sino un "sistema" donde se entrelazan movimiento, predicción, atención y aprendizaje. El toque remoto tiene valor en visualizar la inesperada fortaleza de este sistema en un entorno de arena.


Próximos puntos de enfoque: ¿Es posible para todos? ¿Hasta dónde se puede entrenar? ¿Ocurre en otros medios además de la arena?

Los puntos de discusión futuros son simples.


El primero es la variabilidad individual. La humedad de los dedos, el estado de la piel, la experiencia y la atención pueden cambiar los resultados.


El segundo es la variabilidad del material. Si cambia el tamaño de los granos de arena, la humedad o la temperatura, también cambian las "señales de retorno". Grava, polvo, tierra, nieve: ¿hasta dónde se puede generalizar este fenómeno?


El tercero es el efecto del aprendizaje. Si el entrenamiento mejora la precisión, también se puede diseñar un entrenamiento táctil.
Y el cuarto es la aplicación en ingeniería. ¿Se pueden extraer los movimientos de exploración humana (qué velocidad, presión y trayectoria son ventajosas) y aplicarlos al control de robots? Aquí parece estar el mayor potencial de crecimiento.


El sentido del tacto, aunque no sea llamativo, sostiene nuestra comprensión del mundo. El vidrio del smartphone, las fibras de la ropa, la resistencia del teclado. La mayoría de lo cotidiano se compone de "pistas táctiles". Que el tacto se comporte como si cruzara ligeramente el límite de la piel — la historia del toque remoto nos recuerda esa profundidad del cuerpo. El rango en el que sentimos el mundo podría ser más amplio de lo que pensamos.



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