¿Está bien trabajar sin desayunar? Nuevas normas sobre el ayuno intermitente y la función cognitiva

¿Está bien trabajar sin desayunar? Nuevas normas sobre el ayuno intermitente y la función cognitiva

¿Era solo una creencia que "no se puede pensar con el estómago vacío"? Un gran estudio revela la sorprendente relación entre el ayuno y el cerebro

"Si no desayunas, no puedes pensar bien"

Es probable que muchas personas hayan escuchado esta frase al menos una vez desde la infancia. Antes de un examen escolar, una reunión importante en el trabajo, o un largo viaje en coche. Se cree que el hambre disminuye la concentración, entorpece el juicio y aumenta los errores. Es natural pensar así. De hecho, la palabra "hangry", que combina "hungry" (hambriento) y "angry" (enojado), se usa ampliamente para describir la irritabilidad causada por el hambre.

Sin embargo, una revisión a gran escala que investigó la relación entre el ayuno y la función cognitiva está desafiando esta creencia común de manera bastante sobria.

En resumen, el ayuno a corto plazo en adultos sanos no necesariamente empeora significativamente los resultados de las pruebas cognitivas generales. De hecho, en promedio, no se observaron diferencias significativas en el rendimiento cognitivo entre las personas que comían y las que ayunaban.

Por supuesto, esto no significa que "el ayuno sea seguro para todos y que cuanto más tiempo se haga, mejor". Lo que el estudio muestra se refiere únicamente al ayuno a corto plazo en adultos sanos. Se requiere precaución adicional para ayunos prolongados, niños y jóvenes en crecimiento, personas con enfermedades crónicas, o aquellos en riesgo de trastornos alimentarios.

Aun así, lo interesante de este estudio es que desafía la simple ecuación de "hambre = falta de combustible cerebral = disminución de la capacidad de pensamiento".


Lo que revelaron los datos de 3,484 personas

El estudio destacado fue una revisión sistemática y un meta-análisis sobre "los efectos agudos del ayuno en el rendimiento cognitivo" realizado por Christoph Bamberg y David Moreau. Se incluyeron 71 estudios independientes de 63 artículos científicos, con un total de 3,484 participantes.

Los estudios analizados compararon la función cognitiva de personas en estado de ayuno con aquellas que comieron normalmente. Las habilidades evaluadas incluyeron memoria, atención, velocidad de reacción, precisión, toma de decisiones, control inhibitorio, entre otras, que son relevantes para la vida diaria, el trabajo y el aprendizaje.

Como resultado, en un ayuno a corto plazo de aproximadamente 12 horas, no se observó una gran diferencia en el rendimiento cognitivo entre las personas que ayunaron y las que comieron. Estadísticamente, no hubo una diferencia tan significativa como para afirmar que "el ayuno embota la mente".

Este hallazgo es bastante importante considerando los hábitos alimenticios de las personas modernas.

Por ejemplo, si cenas a las 8 p.m. y omites el desayuno al día siguiente, comiendo al mediodía, el tiempo de ayuno sería de aproximadamente 16 horas. Muchas personas están probando el ayuno de 16 horas o la alimentación con restricción de tiempo. Otras pueden simplemente saltarse el desayuno debido a un horario ocupado y seguir trabajando por la mañana. El gran mensaje del estudio es que no es necesario concluir automáticamente que "si no comes, tu cerebro no funcionará".


¿De dónde proviene la idea de que "si no desayunas, no puedes pensar bien"?

El debate sobre la importancia del desayuno tiene una larga historia. Especialmente en el caso de los niños, se han acumulado investigaciones y experiencias en el ámbito educativo que relacionan el desayuno con el aprendizaje, la atención y el rendimiento escolar.

Sin embargo, hay varios factores mezclados aquí.

Los niños que desayunan pueden tener un entorno familiar, un sueño, un ritmo de vida y un estado nutricional más favorables. Además, las necesidades energéticas y las etapas de desarrollo cerebral difieren entre los niños en crecimiento y los adultos. Por lo tanto, se debe ser cauteloso al extender la idea de que "el desayuno es importante para los niños" a "todos los adultos sanos también experimentarán una disminución en la capacidad cognitiva si omiten el desayuno".

En la revisión actual, también se sugiere que la disminución del rendimiento cognitivo durante el ayuno es más notable en niños y jóvenes. Esto significa que el estudio no niega por completo el valor del desayuno. Más bien, indica que es necesario considerar quién, en qué medida y bajo qué condiciones el ayuno puede ser problemático.

La pregunta "¿Es importante el desayuno?" no se puede responder simplemente con un sí o un no. El desayuno para los niños, para los trabajadores manuales, para las personas con enfermedades crónicas como la diabetes, y para los adultos sanos que realizan trabajos de oficina, tiene significados diferentes.


¿Realmente el cerebro "se detiene" si no comes?

La preocupación por el ayuno se basa en el hecho bien conocido de que "el cerebro consume una gran cantidad de glucosa". Ciertamente, el cerebro es un órgano con un alto consumo de energía, y una caída extrema en los niveles de azúcar en sangre es peligrosa.

Sin embargo, el cuerpo humano no es tan frágil como para dejar de funcionar inmediatamente después de no comer durante unas pocas horas. Hay energía almacenada en el cuerpo como glucógeno, y cuando el período de ayuno se prolonga, el cuerpo utiliza grasa y emplea cuerpos cetónicos como fuente de energía.

Por supuesto, este cambio metabólico varía entre individuos. La dieta habitual, el sueño, los hábitos de ejercicio, la complexión, el estado de salud y la familiaridad con el ayuno influyen. Pero al menos, es difícil afirmar que un adulto sano que no come por un corto período de tiempo verá una caída visible en la memoria o el juicio.

Este punto puede ser sorprendente para aquellos que ven el ayuno como una práctica peligrosa que requiere fuerza de voluntad. Por otro lado, para aquellos que han incorporado el ayuno o la alimentación con restricción de tiempo en su vida diaria, puede ser un resultado que confirme sus experiencias.


Sin embargo, hay precauciones para el "ayuno de más de 12 horas"

Lo importante del estudio es que, aunque en promedio no se observaron grandes efectos negativos, en algunas condiciones se sugirió una disminución del rendimiento cognitivo.

Una de ellas es cuando el tiempo de ayuno se prolonga. Un artículo de ScienceAlert menciona que se observó una disminución moderada del rendimiento cognitivo en ayunos de más de 12 horas.

Otra es en participantes jóvenes como niños y adolescentes. El cerebro en desarrollo tiene diferentes demandas energéticas y características fisiológicas en comparación con los adultos. Aunque los datos de jóvenes no son abundantes en el estudio, es posible que los efectos del ayuno sean más evidentes en ellos.

Además, también hubo diferencias según el contenido de las pruebas cognitivas. En particular, las tareas que utilizaban estímulos relacionados con la comida mostraron más fácilmente los efectos del ayuno. Esto es intuitivamente comprensible. Si ves fotos o palabras de comida cuando tienes hambre, es probable que tu atención se desvíe hacia ellas. Es decir, es más probable que te distraigas con información relacionada con la comida, en lugar de que todo el cerebro se embote.

Esto también puede ocurrir en la vida diaria. Por ejemplo, si ves un anuncio de un restaurante cuando tienes hambre o hablas de comida antes del almuerzo, tu concentración puede verse afectada. Sin embargo, esto podría estar más relacionado con que tus recursos de atención están siendo consumidos por el apetito, en lugar de una disminución en la capacidad de cálculo matemático o comprensión de textos.


En las redes sociales también hubo reacciones sobre "titulares engañosos"

 

El artículo de ScienceAlert también ha generado reacciones en redes sociales como Reddit. Las reacciones al titular son particularmente notables.

El titular "We Were Wrong About Fasting" es fuerte para captar el interés de los lectores. Sin embargo, en las redes sociales, hubo comentarios como "deberían aclarar sobre qué estábamos equivocados" y "parece un poco clickbait".

En realidad, el contenido del artículo no es una simple afirmación de que "el ayuno no era peligroso" o "el ayuno era una panacea". Más bien, es una conclusión bastante limitada que afirma que "en el ayuno a corto plazo en adultos sanos, las funciones cognitivas generales no necesariamente se ven significativamente afectadas".

Si se pasan por alto estas condiciones limitadas, pueden surgir malentendidos.

En las redes sociales, también hubo comentarios cautelosos como "los efectos se observaron principalmente en ayunos de hasta 12 horas" y "deberíamos enfatizar que hay una disminución en niños y adolescentes". Estas reacciones muestran una actitud importante al leer artículos científicos. No se debe juzgar solo por el título; es necesario confirmar quiénes son los sujetos, las condiciones, los métodos de investigación y las excepciones.

Por otro lado, algunas personas compartieron experiencias personales como "puedo concentrarme incluso mientras ayuno" o "mi mente está más clara". Algunas personas que han experimentado ayunos prolongados sienten que entran en cetosis y se sienten mentalmente más claros. Sin embargo, esto es solo una experiencia personal y debe considerarse por separado de las conclusiones científicas aplicables a todos.


"Función cognitiva" y "estado de ánimo" no son lo mismo

Lo que fue particularmente interesante en las redes sociales fue la observación de que "aunque la función cognitiva no disminuya, el aspecto emocional podría ser diferente".

Ciertamente, aunque la memoria o la velocidad de reacción en las pruebas no disminuyan, algunas personas se irritan cuando tienen hambre. En el trabajo, pueden volverse malhumorados, tomar decisiones apresuradas, tener conversaciones tensas, o sentirse malhumorados antes del almuerzo aunque puedan concentrarse. No son pocas las personas que han tenido estas experiencias.

Lo importante aquí es que "el rendimiento cognitivo" y "el estado de ánimo subjetivo" son cosas diferentes.

Aunque las pruebas cognitivas no muestren problemas, la persona puede sentir intensamente el hambre. Aunque la puntuación de concentración no cambie, el estrés, la fatiga, la somnolencia y la irritabilidad pueden aumentar. Por el contrario, aunque la persona sienta que "hoy no estoy pensando claramente", las pruebas objetivas pueden no mostrar una caída en el rendimiento.

Si vas a incorporar el ayuno en tu vida, es importante entender esta diferencia. Un resultado de "las pruebas están bien" no significa que "la persona pueda pasar el día cómodamente". No solo se debe juzgar el rendimiento en el trabajo o el estudio, sino también el estado de ánimo, las relaciones personales, el sueño, la calidad de la comida y el impacto en el ejercicio.


El ayuno no es una "cura milagrosa" sino una "herramienta con gran variabilidad individual"

En los últimos años, el ayuno y la alimentación con restricción de tiempo han sido objeto de atención en el contexto de la dieta, el control de la glucosa, la inflamación, el riesgo cardiovascular y la longevidad. La idea de que no solo la cantidad de comida, sino también "cuándo se come" afecta la salud ha atraído a muchos investigadores y practicantes.

Sin embargo, hay mucha información extrema sobre el ayuno.

"Solo omitir el desayuno te hará perder peso"
"El ayuno despierta el cerebro"
"Cuanto más prolongues el tiempo sin comer, más saludable serás"
"Todo el mundo debería ayunar porque las personas modernas comen demasiado"

Estas afirmaciones categóricas son peligrosas. Algunas personas pueden beneficiarse del ayuno, mientras que otras no. Algunas personas pueden experimentar un desajuste en su ritmo alimenticio, comer en exceso como reacción, o tener un sueño deficiente al omitir comidas. Las personas en tratamiento para la diabetes, las mujeres embarazadas o lactantes, los niños en crecimiento, las personas con antecedentes de trastornos alimentarios y los ancianos deben consultar a un especialista.

El estudio actual tampoco recomienda el ayuno para todos. Más bien, alivia la preocupación de que "el ayuno a corto plazo siempre embotará la mente", mientras señala que se debe tener cuidado con los ayunos prolongados y en los jóvenes.

Es decir, el ayuno no es algo que se deba creer como una religión ni rechazar como una peligrosa moda. Es razonable verlo como una "herramienta" que se debe manejar con cuidado según el tipo de cuerpo y el propósito.


Una lectura práctica para los adultos que trabajan

Entonces, ¿cómo se puede aplicar este estudio a la vida diaria?

Primero, si eres un adulto sano, omitir el desayuno no significa necesariamente que tu capacidad de pensamiento se derrumbará por la mañana. Algunas personas pueden sentirse mejor y concentrarse más si no desayunan. En ese caso, no es necesario preocuparse en exceso pensando "soy poco saludable por no desayunar".

Por otro lado, hay personas que claramente se sienten más estables y pueden comenzar a trabajar o estudiar más fácilmente si desayunan. Para esas personas, el desayuno probablemente sea un hábito importante.

Lo importante es entender que "no hay diferencia en promedio en el estudio" y "no hay diferencia para mí" no son lo mismo. Los estudios muestran tendencias en grupos, pero no proporcionan una solución óptima directa para el individuo.

Si decides practicarlo, es bueno observar tu propio estado. Compara los días en que desayunas con los que no, en términos de concentración, estado de ánimo, sensación de hambre, cantidad de almuerzo, somnolencia, facilidad para hacer ejercicio, apetito nocturno, etc. Idealmente, observa no solo durante unos días, sino durante varias semanas. Es importante ver la calidad de vida en general, no solo si el peso ha cambiado.


"Condiciones limitadas" necesarias al leer artículos científicos

Este tema también es un buen ejemplo de cómo leer noticias científicas.

"El ayuno no embota la mente"
"El mito del desayuno se ha derrumbado"
"El cerebro está bien incluso con hambre"

Estas expresiones son atractivas, pero estrictamente hablando, vienen con muchas condiciones.

Los sujetos son principalmente adultos sanos. La mediana del tiempo de ayuno es de 12 horas. Hay una tendencia diferente en ayunos prolongados. Se debe tener cuidado con los niños y jóvenes. Dentro de las funciones cognitivas, las tareas relacionadas con la comida son más propensas a mostrar efectos. No se niega completamente el estado de ánimo o la irritabilidad.

Leer cuidadosamente estas condiciones limitadas aumenta el valor del estudio. La ciencia no proporciona "una respuesta que explique todo de una vez", sino