El "ataque desde la izquierda/derecha" ― Cuando la sección cultural de un periódico se desmorona

El "ataque desde la izquierda/derecha" ― Cuando la sección cultural de un periódico se desmorona

La "cultura" es, en esencia, un "respiro" y también un "refugio". Un lugar donde los lectores cansados de las noticias políticas pueden sumergirse en películas, libros, teatro o música, y actualizar un poco su perspectiva del mundo. Sin embargo, hoy en día, esa misma "cultura" se ha convertido en una chispa que revela los conflictos internos en los medios de comunicación, un fenómeno que se ha reportado intensamente en un importante periódico australiano.


Según los informes, el periódico lanzó hace unos meses una campaña llamativa para promover una nueva sección cultural. Sin embargo, el crítico y editor que se convirtió en la "cara" de esta sección fue rápidamente removido, generando ondas de choque tanto dentro como fuera de la organización. La renovación de la sección cultural es un gran proyecto destinado a expandir la base de lectores, cambiar la sensación del periódico y redefinir la marca. Por eso, un cambio tan rápido en un nombramiento simbólico no es solo un problema de personal. Detrás de esto, hay un conflicto de valores sobre "cómo tratar la cultura", "desde qué perspectiva hablar" y "si es posible mantener distancia de la política".


¿Puede la sección cultural ser "neutral"?

La sección cultural parece menos partidista que los artículos políticos. Sin embargo, en realidad, la selección de obras, el vocabulario de la crítica, las características de los creadores destacados, y la percepción de la historia y los problemas sociales, reflejan la política editorial. Además, en los últimos años, las redes sociales han hecho que estas inclinaciones sean visibles de inmediato y etiquetadas al instante. "Eso es demasiado progresista", "eso es demasiado conservador", "falta de consideración", "censura" — la sección cultural puede convertirse fácilmente en un campo de batalla de guerras políticas.


El hecho de que este caso se describa como una "guerra cultural" es precisamente por eso. La expansión de la sección cultural no solo busca hacer el periódico más interesante. Es una declaración de "cómo este medio percibe la cultura contemporánea". Como es una declaración, provoca reacciones tanto internas como externas. Y si la declaración se tambalea, se le critica diciendo "al final, no se decidieron por nada" o "solo era un letrero".


Reacciones en redes sociales: Tres patrones típicos

Las reacciones en las redes sociales tienden a dividirse en tres categorías.


① El grupo que dice "La diversidad y el progreso provocaron un 'conflicto interno'"
Este grupo ve que la renovación de la sección cultural se inclinó demasiado hacia una "dirección consciente", chocando con la cultura editorial tradicional interna. En las redes sociales, se destacan expresiones como "la sección cultural se está convirtiendo en un tablón de anuncios de movimientos políticos" o "cuando se prioriza la corrección sobre las obras, el campo no puede sostenerse". La "preocupación" aquí no es tanto la ideología en sí, sino que el campo editorial priorice evitar controversias, transformando la crítica en recomendaciones seguras.


② El grupo que dice "La autocontradicción de un medio conservador estalló"
Por otro lado, algunos interpretan el caos actual como "un medio conocido por su tono conservador intentó modernizar solo su sección cultural y terminó autointoxicándose". En las redes sociales, se lanzan ironías como "mientras incitan guerras culturales hacia afuera, lo mismo está sucediendo internamente" o "están siendo apuñalados por sus propios seguidores". Aquí, la renovación de la sección cultural se ve como un "cambio de postura", y se organiza como "inevitable", incluyendo la reacción de los lectores existentes.


③ El grupo que dice "Más que quién tiene razón, la gestión es deficiente"
Además, hay voces que consideran que el problema es "la forma de hacerlo" más que el valor de las opiniones. Si se lanza un nombramiento simbólico de manera grandiosa y luego se retira en poco tiempo, tanto la moral interna como la confianza externa se ven afectadas. En las redes sociales, se destacan reacciones como "fracaso de branding", "falta de explicación" y "solo desgasta al campo". La sección cultural es un área delicada, y un cambio en la política editorial, si no va acompañado de una "narrativa cuidadosa", se percibe como una traición.


¿Es mala la "politización de la sección cultural"?

Lo complicado aquí es que no se puede simplificar como "politización de la sección cultural = malo". El cine, la literatura y el teatro son, de por sí, espejos de la sociedad que reflejan el poder y la discriminación. Es natural que la crítica toque temas sociales. El problema no es tratar temas políticos, sino hasta qué punto el equipo editorial permite la "diversidad de voces" y si puede diseñar críticas que no se reduzcan a "victorias y derrotas de bandos".


Para que la sección cultural sea saludable, se necesitan al menos dos condiciones.
Una es que el equipo editorial no reúna solo a personas que lleguen a la "misma conclusión". La diversidad no es solo de atributos, sino también de perspectivas.
Otra es que, cuando surja una controversia, no se "retiren en silencio", sino que verbalicen los principios de las decisiones editoriales. El silencio se percibe como "huida" por cualquier bando.


La sección cultural carga con el "futuro del medio"

¿Por qué la sección cultural carga con un peso tan grande? La razón es simple: los medios han entrado en la era de las suscripciones y las redes sociales, y ya no pueden diferenciarse solo con noticias políticas. La cultura y el estilo de vida aumentan el tiempo de permanencia de los lectores y crean la "atmósfera" de la marca. Por otro lado, la cultura está directamente relacionada con los valores, por lo que un cambio en la política editorial se traduce directamente en "de qué lado estás". En otras palabras, la sección cultural se encuentra en la intersección de la estrategia de ingresos y la lucha de valores.


Este caso puede considerarse un ejemplo de cómo estas contradicciones estallaron de una vez. La renovación era necesaria. Sin embargo, la forma en que se llevó a cabo fue desgarrada en tres direcciones: los lectores existentes, la cultura interna y las expectativas de las redes sociales. Como resultado, la sección cultural parece haberse desgastado más como una herramienta para "ajustar la posición de la organización" que "por el bien de la cultura".


Entonces, ¿qué se podría haber hecho?

Los observadores externos pueden decir lo que quieran, pero se pueden extraer lecciones.

  • No hacer que los nombramientos simbólicos sean demasiado simbólicos: Si se convierte a una persona en "bandera", cuando la bandera cae, todo se desmorona.

  • Presentar primero los principios editoriales: En cualquier discusión de valores, si no se declara primero "qué valoramos", las explicaciones llegarán tarde y provocarán controversia.

  • Diseñar la sección cultural como un "espacio de diálogo": Cuanto más divisivo sea el tema, más se necesita una estructura que lo aborde de manera multifacética en varias ocasiones, en lugar de un juicio único.


La cultura, en esencia, no existe para decidir una sola respuesta correcta, sino para aumentar la resolución del mundo. Si la sección cultural puede recuperar ese papel, también es la capacidad de los medios para sobrevivir en una era de divisiones. Este alboroto puede no ser solo un desorden interno, sino una señal de que la "dificultad de mantener un lugar para hablar de cultura" se está acercando a un punto crítico.



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