El envejecimiento no es solo una "cuesta abajo": la sorprendentemente simple condición común en las personas que crecen con la edad

El envejecimiento no es solo una "cuesta abajo": la sorprendentemente simple condición común en las personas que crecen con la edad

El envejecimiento no es una pendiente descendente tan lineal como se piensa

Durante mucho tiempo, hemos hablado del envejecimiento bajo la premisa de que es un declive. Nos volvemos más lentos, nuestra memoria falla y perdemos el ánimo para enfrentar desafíos. Estas imágenes son reales para muchas personas. Sin embargo, esta perspectiva podría haber estado demasiado centrada en el "promedio". Investigaciones recientes muestran que el envejecimiento no es monolítico y que hay personas que mejoran sus funciones con la edad.

El tema en cuestión fue un artículo presentado por IBTimes Australia, basado en un estudio de investigadores afiliados a la Universidad de Yale. Aunque el artículo original destaca que "algunas personas se vuelven más fuertes y agudas con la edad", lo más importante es la necesidad de "revisar la percepción del envejecimiento". El envejecimiento no solo implica declive, sino también estancamiento y mejora, siendo un fenómeno mucho más variado.


El 45% mejora: una realidad inesperada descubierta por el estudio

Este estudio utilizó datos del "Health and Retirement Study", una encuesta longitudinal a gran escala en Estados Unidos. Incluyó a 11,314 personas para el análisis de funciones cognitivas y a 4,638 para la velocidad de marcha, con un seguimiento promedio de 8 años, llegando hasta 12 años en algunos casos. Los investigadores examinaron la relación entre la percepción del envejecimiento y los cambios posteriores en las funciones cognitivas y físicas.

Los resultados son bastante impresionantes. Del total de participantes con ambos indicadores, el 45.15% mejoró en funciones cognitivas, velocidad de marcha o ambas. Desglosando, el 31.88% mejoró en funciones cognitivas y el 28.00% en velocidad de marcha. Incluso bajo criterios más estrictos, el 22.50% mejoró en funciones cognitivas y el 26.71% en velocidad de marcha. Esto no es solo sobre "superancianos" excepcionales.

Lo más interesante es que también hubo mejoras entre aquellos que no tenían grandes problemas cognitivos o de marcha. Se observó un aumento desde un nivel normal. Los investigadores enfatizan que "no solo mejoraron aquellos que se recuperaron de enfermedades o malestares". Es necesario reconsiderar la mejora en la vejez como una "trayectoria posible" en lugar de una "recuperación especial".


Sin embargo, el significado de "fortalecerse" debe leerse con cautela

Aquí hay un punto importante a tener en cuenta. Aunque se suele expresar como "fortalecerse", las funciones físicas medidas en este estudio no fueron la fuerza muscular en sí, sino la velocidad de marcha. En el aspecto cognitivo, no se evaluó la inteligencia en general, sino mediante el TICS, una prueba cognitiva estandarizada. Es decir, el estudio no afirma que "los músculos aumentan necesariamente con la edad", sino que "un número considerable de personas mejora en funciones físicas y cognitivas cercanas a la vida diaria".

Aun así, tiene un gran valor, ya que la velocidad de marcha es un indicador muy importante para la salud en la vejez. El estudio posiciona la velocidad de marcha como el "sexto signo vital", relacionado con la hospitalización, discapacidad y mortalidad. Aumentar la velocidad de marcha tiene un significado suficiente, incluso sin registros llamativos de entrenamiento muscular. Las funciones cognitivas también incluyen elementos profundamente relacionados con la independencia diaria, como la memoria a corto plazo, la reproducción diferida y el cálculo.


El punto común fue una "visión positiva del envejecimiento"

Entonces, ¿qué tenían en común las personas que mejoraron? El estudio se centró en sus creencias sobre el envejecimiento. Aquellos que creían que aún quedaban habilidades y posibilidades a medida que envejecían, tenían una mayor probabilidad de mejorar en funciones cognitivas y velocidad de marcha, en comparación con aquellos que pensaban que se volvían impotentes con la edad. Esta relación se mantuvo incluso después de ajustes.

Los investigadores explican esto en el contexto de la "teoría de la encarnación de estereotipos" de Becca Levy. La idea es que los mensajes sociales como "el envejecimiento es un declive" o "los ancianos son lentos", reducen las expectativas personales y afectan el comportamiento y la salud a medida que uno envejece. Este estudio muestra la dirección opuesta: una visión más positiva del envejecimiento se asocia con la posibilidad de mejora.


El optimismo no es magia. Puede ser un "punto de partida" para cambiar el comportamiento

Sin embargo, no debemos malinterpretar esto. El estudio no dice que "todo se cura con una mentalidad positiva". Según comentarios de expertos presentados en Health.com, una visión positiva del envejecimiento puede estar relacionada con comportamientos que apoyan la salud, como la disposición a enfrentar nuevos desafíos, la actividad física, la sociabilidad y el uso de atención médica y dispositivos de asistencia. En otras palabras, lo que funciona no es la mentalidad en sí, sino que las creencias impulsan acciones, y estas acciones se acumulan en resultados.

Por el contrario, una visión pesimista del envejecimiento puede generar resignación, como "de todos modos no mejorará". Dejar de bailar, aprender, conocer gente, probar audífonos o continuar con la rehabilitación reduce los estímulos, lo que facilita el declive físico y cognitivo. Así, la "visión del envejecimiento" no es solo un estado de ánimo, sino un lente que influye silenciosamente en las elecciones diarias.


Las limitaciones del estudio también son igualmente importantes

Por otro lado, este tema, al ser esperanzador, es fácil de simplificar. El estudio mismo reconoce sus limitaciones. En primer lugar, es un estudio observacional, por lo que no puede establecer causalidad. Es necesario ser cauteloso sobre si la mejora se debió al optimismo o si las personas en mejor estado eran más optimistas, o si ambos factores se mezclan.

En segundo lugar, los indicadores de funciones físicas se limitaron a la velocidad de marcha, sin medir directamente la fuerza muscular, la masa muscular o la plasticidad neuronal. En tercer lugar, muchos participantes tenían un nivel educativo de secundaria o superior, por lo que no representan completamente a toda la población de personas mayores. Por lo tanto, este estudio no garantiza que "el envejecimiento siempre puede mejorar", sino que enseña que "tratar el envejecimiento como un declive uniforme es inexacto".


En las redes sociales se difundieron simultáneamente "esperanza" y "precaución"

 

La razón por la que este estudio se difundió ampliamente en las redes sociales es por su mensaje fuerte. Frente a la idea común de que "todo empeora con la edad", un estudio que responde "no siempre es así" mueve emociones. En hilos relacionados con el envejecimiento y la ciencia en Reddit, se destacaron reacciones que vinculaban la experiencia personal con los resultados del estudio, como "creo que realmente es cierto que si no lo usas, lo pierdes" y "siento que es más importante seguir activo que la edad".

Sin embargo, no todo fue bien recibido. Especialmente en r/science, se hicieron fuertes observaciones sobre factores estructurales, como "la estabilidad económica y la falta de estrés crónico son más importantes que el optimismo". La duda es si las personas que no tienen que preocuparse por las facturas en la vejez, tienen tiempo para descansar y hacer ejercicio, son más propensas a ver el envejecimiento de manera positiva. Este es un punto de discusión bastante importante, que también indica el peligro de que las historias que elogian el optimismo oculten problemas de desigualdad social.

En otro hilo, se destacó un "freno a la causalidad", como "es un estudio observacional, por lo que no se puede afirmar que la actitud generó el resultado" y "tal vez las personas saludables son más propensas a ser optimistas". Además, en la comunidad de biohackers, surgieron objeciones de que los hábitos de vida, las hormonas, el ejercicio y las medidas contra el envejecimiento biológico son más importantes, y que no se debe sobrevalorar el efecto de la mentalidad.

La división de estas reacciones en sí misma es interesante. Las personas que buscan esperanza ven este estudio como evidencia de que "todavía se puede mejorar en la vejez", mientras que las personas cautelosas lo leen como una "advertencia contra el optimismo universal". En otras palabras, las redes sociales no solo difundieron los resultados del estudio, sino que reflejaron las ansiedades y deseos de las personas modernas. El miedo a envejecer, la esperanza de que el esfuerzo sea recompensado y la precaución contra la teoría de la responsabilidad personal se reunieron simultáneamente alrededor del mismo tema.


Lo que realmente se cuestiona es cómo narramos el "envejecimiento"

El valor de este estudio no radica en predicar que se debe ser positivo. Más bien, es lo contrario. Nos desafía a considerar que la forma en que hablamos sobre el envejecimiento podría ser parte de nuestro comportamiento y salud. No solo afecta a las personas mayores, sino también a los mensajes emitidos por la familia, los profesionales de la salud, el lugar de trabajo, los medios de comunicación y la publicidad, que moldean la percepción de la edad. Si el entorno constantemente dice "ya no se puede" o "es inevitable por la edad", limita las posibilidades que la persona podría haber intentado.

En la realidad, hay cosas que se pierden con la edad. Hay enfermedades, dolores y más cosas que no se pueden hacer como cuando éramos jóvenes. Sin embargo, no es necesario concluir que "todo empeora". Hay personas que recuperan la capacidad de caminar. Otras mantienen su agudeza mental a través de la conversación y el aprendizaje. Algunas llegan a conocer mejor su cuerpo y pueden ajustarse sin esfuerzo. El envejecimiento no es solo un proceso de desgaste, sino también un proceso de renovación a medida que cambiamos de enfoque.

En última instancia, la mayor sugerencia que este estudio nos ofrece es simple: no usar la edad como excusa para el futuro. Aunque enfrentemos la posibilidad de declive, no debemos descartar la posibilidad de mejora. En las redes sociales, este mensaje fue recibido tanto como esperanza como con incomodidad. Pero a través de ambos, se hace evidente la necesidad de actualizar la narrativa del envejecimiento. Envejecer no es solo un tiempo hacia el final. Dependiendo de cómo lo veamos, también puede ser un tiempo de crecimiento.



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