¡Aprendiendo de los primates! ¿Cuál es el poder de la paz que surge del contacto?

¡Aprendiendo de los primates! ¿Cuál es el poder de la paz que surge del contacto?

¿Era el abrazo una "técnica de paz"? Los simios enseñan la evasión de conflictos desde hace 6 millones de años

Cuando parece que vas a chocar con alguien en una discusión, a veces es más efectivo cambiar el ambiente colocando suavemente una mano en el hombro o estrechando la mano de un amigo cercano, en lugar de agotar las palabras.

¿Es este tipo de contacto corporal una forma avanzada de comunicación que solo los humanos, que manejan el lenguaje, han desarrollado? ¿O es una "técnica social" más antigua que hemos heredado desde mucho antes de tener lenguaje?

Un equipo internacional de investigación, liderado por la Universidad de Durham en el Reino Unido, realizó un estudio con bonobos y chimpancés que sugiere la posibilidad de lo último.

Según el estudio, los individuos que realizaban más contactos corporales afines, como abrazos, toques o besos, justo antes de que aumentara la tensión por la comida, tendían a pasar más tiempo comiendo pacíficamente cerca de otros compañeros.

El contacto corporal no solo repara las relaciones dañadas después de un conflicto. También puede usarse para aliviar la tensión antes de que comience un conflicto, ayudando a superar la competencia de manera pacífica.


Los "cinco minutos de tensión" antes de que aparezca la comida

Para los animales salvajes, la comida es un recurso valioso directamente relacionado con la supervivencia. Especialmente en situaciones donde muchos individuos se congregan en un espacio limitado, surge tensión sobre quién comerá primero o al lado de quién comerán.

El equipo de investigación observó bonobos y chimpancés en estado semi-salvaje en el Santuario Lola ya Bonobo en la República Democrática del Congo y en el Orfanato de Vida Silvestre Chimfunshi en Zambia.

Se estudiaron cinco grupos, con un total de 116 individuos. Los investigadores filmaron los cinco minutos antes de que se proporcionara comida en un espacio compartido limitado, registrando detalladamente quién tocaba a quién y qué tipo de contacto se realizaba.

Luego investigaron cuánto tiempo los individuos podían comer cerca unos de otros y si ocurrieron comportamientos agresivos antes o después de la alimentación. Se analizaron 60 sesiones de alimentación, con un tiempo de observación total de más de 10 horas.

El resultado mostró que tanto en bonobos como en chimpancés, los individuos que realizaban más contactos tranquilizadores antes de la alimentación tendían a pasar más tiempo comiendo juntos después.

Aunque queda la posibilidad de que "se tocaran porque se llevaban bien y comieran juntos porque se llevaban bien", el momento en que ocurría el contacto era al menos importante. Justo antes de que la tensión por la comida alcanzara su punto máximo, mostraban comportamientos que parecían confirmar sus relaciones.


Reparar la relación antes de que ocurra el conflicto

Hasta ahora, el contacto corporal en simios ha sido estudiado principalmente en el contexto de consolar a individuos afectados después de una pelea o reconciliar a las partes en conflicto.

El enfoque de este estudio fue en la etapa antes de que comenzara el conflicto.

Incluso entre compañeros cercanos, la comida limitada puede convertirlos en competidores. Por lo tanto, intercambiar abrazos o contactos antes de que comience la competencia real puede ser un mensaje de "competiremos, pero no pretendemos romper nuestra relación".

En la sociedad humana, también se dan apretones de manos antes de negociaciones importantes o los jugadores se abrazan antes y después de los partidos deportivos. No solo es una cuestión de cortesía, sino que también ayuda a separar la competencia de la relación.

Aunque sea necesario competir con el otro, no es necesario convertirlo en enemigo. El contacto corporal puede funcionar como una señal no verbal para confirmar esa línea divisoria.


En bonobos entre hembras, en chimpancés entre machos

Lo interesante es que la combinación en la que el efecto del contacto era más fuerte difería entre las dos especies.

En los bonobos, la tendencia más fuerte se observó entre parejas de hembras. Se sabe que en la sociedad de los bonobos, las hembras no emparentadas construyen relaciones de cooperación que sostienen el orden del grupo. Cuanto más fuerte es el vínculo entre hembras, más pacíficamente se puede manejar la competencia por la comida.

Por otro lado, en los chimpancés, la relación entre contacto y alimentación conjunta fue más fuerte entre parejas de machos. Los machos chimpancés permanecen en el grupo en el que nacieron y forman alianzas con otros machos. Mientras compiten por el estatus, también necesitan unos a otros como socios de cooperación, lo que crea una relación compleja.

Es decir, aunque la forma del contacto corporal es similar, el individuo para quien es especialmente importante varía según la estructura social de cada especie.

No se puede simplificar diciendo que los bonobos son pacíficos y los chimpancés agresivos. Ambas especies han desarrollado redes de contacto que se adaptan a su sociedad para equilibrar competencia y cooperación.


Meter la mano en la boca del otro: "confianza peligrosa"

Lo que sorprendió especialmente al equipo de investigación fue un contacto extremadamente arriesgado mostrado por algunos chimpancés, especialmente machos.

En situaciones tensas antes de comer, metían los dedos o las manos en la boca del otro.

Meter la mano en la boca de un chimpancé, que tiene colmillos afilados y mandíbulas fuertes, puede resultar en una lesión grave si se comete un error. Es una acción que no se puede realizar fácilmente a menos que uno confíe en que el otro no lo lastimará.

Los investigadores sugieren que este comportamiento podría ser una señal fuerte de "confío en ti".

La confianza no se establece solo observando la seguridad del otro. A veces, se confirma mostrando debilidad y dando al otro la oportunidad de herir.

Extender la mano que sostiene un arma para un apretón de manos, dar la espalda al otro, revelar secretos. En las relaciones de confianza humanas, hay muchas acciones con la misma estructura.

El acto de meter la mano en la boca de un chimpancé parece enseñar que la confianza no es eliminar completamente el peligro, sino confiar en el otro en medio del peligro.


El "tren de la tranquilidad" de abrazos sucesivos

Una de las inspiraciones para el estudio fue un comportamiento impresionante observado en un grupo de chimpancés con alta tolerancia social.

Primero, un macho abraza a otro macho por detrás. Luego, otro macho se une detrás de él, seguido por otro. Eventualmente, varios chimpancés se alinean, abrazándose mutuamente y calmándose.

Los investigadores llamaron a esta escena el "tren de la tranquilidad".

A primera vista, puede parecer un juego infantil. Sin embargo, considerando que se realizaba en situaciones donde la tensión por la comida aumentaba, podría haber sido un comportamiento para ajustar el estado de ánimo del grupo entero.

El contacto de un individuo desencadena el contacto del siguiente, transmitiendo tranquilidad a través del grupo. Al tocar a otro individuo, el efecto de reducir la tensión podría haberse propagado en cadena.

La atmósfera social no se determina solo por sistemas o reglas. Las pequeñas interacciones entre individuos se acumulan, formando la expectativa de que "en este grupo, los recursos se pueden compartir sin pelear intensamente".

El tren de la tranquilidad podría ser una manifestación visible de esa expectativa.


¿El contacto corporal ha continuado desde hace 6 millones de años?

Los bonobos y los chimpancés son los simios vivos más cercanos a los humanos. Dado que ambas especies utilizan contactos corporales similares en situaciones similares para aliviar la tensión, el equipo de investigación sugiere que este comportamiento fundamental podría haber existido en el ancestro común con los humanos.

Se cree que las líneas evolutivas que conectan a los humanos con los chimpancés y bonobos se separaron hace más de 6 millones de años.

Sin embargo, no se puede confirmar directamente una escena de abrazos de los ancestros de hace 6 millones de años. El comportamiento no se conserva como fósil.

La investigación comparativa estima las posibles características del ancestro común a partir de las características compartidas por las especies actuales. Por lo tanto, es más apropiado entender que "es probable que sea una capacidad antigua derivada del ancestro común" en lugar de afirmar que "el ancestro de hace 6 millones de años hacía lo mismo".

Esta precaución también es necesaria al aplicar los resultados de la investigación a la sociedad humana.

El hecho de que se haya encontrado una relación entre el contacto y la tolerancia social en simios no significa que todos los conflictos entre humanos se resuelvan abrazándose. El contacto no deseado puede causar miedo o incomodidad en lugar de tranquilidad. La cultura, las relaciones, las posiciones y las experiencias pasadas cambian significativamente el significado de ser tocado.

Lo importante no es convertir el contacto en una panacea. Es mirar la posibilidad de que la comunicación anterior al lenguaje se haya utilizado durante mucho tiempo como un medio para confirmar la relación con el otro y ajustar la tensión.


En las redes sociales: "También es necesario para los humanos" y "Cautela al afirmar sobre la evolución"

Este estudio se publicó el 21 de julio de 2026, y al día siguiente de su publicación, aún no se han acumulado muchos comentarios o debates extensos sobre el estudio en sí.

Por otro lado, al observar investigaciones relacionadas sobre el comportamiento social de los simios compartidas en redes sociales, las reacciones se dividen principalmente en dos.

Una es la reacción que lo toma como una lección para la sociedad moderna, diciendo: "Los humanos también necesitan confirmar la relación antes de un conflicto" o "En una sociedad centrada en lo online, las señales de tranquilidad que no son verbales son importantes".

Las fotos de chimpancés o bonobos abrazándose tienen un fuerte poder emocional, y se prestan bien a interpretaciones humorísticas como "parecen más pacíficos que los humanos" o "necesitamos un tren de la tranquilidad antes de las reuniones".

La otra es la cautela hacia las expresiones sobre la evolución.

Cuando la Universidad de Durham presentó en redes sociales investigaciones relacionadas que muestran que los bonobos y chimpancés utilizan el comportamiento sexual para aliviar la tensión social, también se recibieron comentarios cuestionando "¿hasta qué punto se puede inferir el comportamiento del ancestro de hace 6 millones de años a partir del comportamiento de los simios actuales?".

Esta crítica es importante al leer el estudio actual. Aunque se puede examinar científicamente la posibilidad de que se haya heredado del ancestro común, no se ha observado directamente el comportamiento pasado. Lo que el estudio muestra es la posibilidad de que el contacto corporal tenga una base evolutiva antigua, no que haya probado un comportamiento específico en la historia.

En las redes sociales, es fácil que se difunda la conclusión simplista de "los abrazos traen paz". Sin embargo, lo realmente interesante no es solo la presencia o ausencia de contacto, sino quién tocó a quién, en qué momento y con qué nivel de riesgo asumido.


Aún no se puede afirmar que "el contacto trajo la paz"

Los resultados actuales muestran que los individuos que tenían más contacto antes de la alimentación tendían a pasar más tiempo comiendo juntos después.

Sin embargo, en la etapa actual, no se puede afirmar completamente que el contacto corporal generó directamente la tolerancia.

Es posible que los individuos que ya tenían buenas relaciones tuvieran más contacto y pudieran comer juntos. Además, es posible que el contacto riesgoso fuera permitido precisamente porque el grupo era tolerante.

De hecho, la relación entre contacto y alimentación conjunta fue especialmente clara en grupos que ya tenían alta tolerancia social. Esto sugiere una relación bidireccional, donde el contacto podría crear un ambiente tolerante y un ambiente tolerante podría permitir el contacto.

El equipo de investigación desea investigar más detalladamente si un par específico que tuvo contacto antes de la alimentación puede comer pacíficamente después y si el riesgo de conflicto disminuye.

Además, será un tema de investigación importante determinar si el contacto corporal realmente reduce las hormonas del estrés tanto en el que toca como en el que es tocado.

Si se pueden vincular las observaciones de comportamiento con cambios fisiológicos, se podrá explicar más claramente si el contacto corporal es simplemente una expresión de intimidad o un mecanismo que ajusta directamente la tensión.


La evolución no es solo una "historia de competencia"

La evolución humana a menudo se narra como una historia de competencia donde los individuos fuertes ganan y luchan por recursos limitados.

Por supuesto, la competencia y la agresividad son elementos importantes de la evolución. Sin embargo, para los animales que viven en grupos, resolver cada conflicto con violencia es una gran carga.

Si se lesionan, se vuelven desfavorecidos para la supervivencia, y si pierden socios de cooperación, se dificulta asegurar alimentos, criar a sus crías y enfrentar a los depredadores. Al igual que la capacidad de ganar en competencia, es necesario tener la capacidad de ajustar la competencia para que no destruya el grupo.

Los abrazos, el contacto de manos, los besos, el contacto peligroso en la boca y el tren de la tranquilidad que muestran los bonobos y chimpancés sugieren que la evolución ha continuado eligiendo no solo el "poder de competir", sino también el "poder de proteger las relaciones mientras se compite".

El contacto puede ser una expresión de amabilidad y, al mismo tiempo, una acción práctica para mantener una sociedad compleja.

Antes de que naciera el lenguaje, antes de que existieran leyes o contratos, es posible que nuestros ancestros transmitieran la intención de "no te haré daño" y "aunque compitamos, la relación continuará" a través de la temperatura corporal, la presión y la proximidad.

En la sociedad humana moderna, el contacto corporal requiere consentimiento y consideración cultural. Sin embargo, el principio de que las acciones que tranquilizan al otro pueden aliviar la tensión social sigue siendo el mismo.

Mirar a los ojos, hablar con una voz calmada, confirmar la intención del otro, mantener una distancia segura. Si es un amigo cercano, tomar la mano con su consentimiento.

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