¿Sin necesidad de pesticidas? Nueva tecnología con "UV-C intermitente" para prolongar la vida útil de la guayaba

¿Sin necesidad de pesticidas? Nueva tecnología con "UV-C intermitente" para prolongar la vida útil de la guayaba

La fruta comprada en el supermercado, llena de manchas negras antes de que te des cuenta. Se suponía que iba a ser deliciosa, pero debido a su apariencia o deterioro, terminas desechándola. Un ejemplo clásico de este tipo de desperdicio es la fruta tropical con un fuerte aroma, la "guayaba". La guayaba es susceptible a daños debido a los golpes durante la distribución y la dificultad en su manejo, lo que permite la entrada de patógenos y facilita la propagación de la antracnosis después de la cosecha. Se estima que, como resultado, entre el 20% y el 40% de la producción total se pierde en los países en desarrollo.


La causa de las manchas negras: la antracnosis es problemática porque aparece "después de la cosecha"

La dificultad de la antracnosis radica en que, aunque no sea evidente en el campo, los síntomas pueden avanzar rápidamente después de la cosecha. La causa es un grupo de microorganismos pertenecientes al complejo Colletotrichum gloeosporioides. Estos crean manchas oscuras en la piel de la fruta, reduciendo drásticamente su valor comercial. Aunque las manchas generalmente aparecen en la superficie, también pueden llegar a la pulpa a través de pequeñas heridas causadas por plagas, manejo inadecuado o daños mecánicos durante el transporte.


Hasta ahora, el enfoque principal ha sido el "uso de productos químicos después de la cosecha"

La estrategia principal ha sido sumergir o rociar la fruta con pesticidas post-cosecha (principalmente fungicidas) inmediatamente después de la cosecha. Luego, se seca y se almacena en frío. Sin embargo, los productos químicos conllevan preocupaciones sobre residuos y el impacto ambiental. Investigadores de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (EMBRAPA) han señalado que las sustancias químicas utilizadas en el tratamiento post-cosecha pueden tener efectos adversos en la salud humana (especialmente en los niños) y en el medio ambiente, y han expresado su objetivo de desarrollar una tecnología limpia y sostenible que mantenga la integridad de los alimentos sin dejar residuos.


La nueva solución: usar UV-C en "pulsos" en lugar de "continuamente"

El núcleo de la investigación actual es usar UV-C (luz ultravioleta de onda corta utilizada para la desinfección) no en una "exposición continua", sino en "pulsos (periódicos)". En otras palabras, en lugar de exponer la luz de manera continua, se enciende y apaga a intervalos regulares. Esto pretende inactivar los patógenos mientras se minimiza el estrés excesivo en la piel de la fruta y se reduce la pérdida de energía, según el diseño del estudio.


Innovación en el dispositivo: reducir la "desigualdad de exposición" con espejos y tres lámparas

El dispositivo de tratamiento utilizado por el equipo de investigación tiene una estructura cilíndrica con espejos y tres lámparas germicidas UV-C en su interior.

  • Una lámpara emite luz perpendicularmente a la superficie de la estructura, creando un "cilindro de luz".

  • Otra lámpara está orientada hacia el espejo, iluminando la guayaba con luz reflejada.

  • La tercera lámpara irradia directamente sobre la fruta.


Esta combinación asegura que la superficie de la fruta reciba la mayor cantidad posible de UV-C, reduciendo la falta de exposición. La radiación absorbida se convierte en calor en la superficie, lo que lleva a la inactivación de los microorganismos, según se explica.


No solo "desinfección": la idea de "activar" la resistencia de la fruta

Lo interesante es que no se trata solo de "matar el hongo", sino de activar las respuestas defensivas de la fruta. Los investigadores afirman que el UV-C modulado permite controlar con precisión la interacción entre la luz y la fruta, reduciendo la pérdida de energía lumínica y minimizando el daño a la piel. Como resultado, no solo se suprimen los patógenos, sino que los mecanismos de resistencia natural de la fruta se "activan", extendiendo su vida útil sin comprometer la calidad.


La eficacia varía según las condiciones: la "frecuencia" de modulación es clave

Según información resumida de bases de datos externas, el control de la antracnosis depende de las condiciones de modulación, y se ha demostrado que una configuración específica (por ejemplo, 0.99 kJ m−2/30 Hz) es particularmente efectiva. Esto significa que no cualquier UV-C funcionará, y que la forma en que se modula la luz podría afectar significativamente el equilibrio entre la eficacia y la conservación de la calidad. Para su implementación en el campo, será crucial optimizar el proceso según la madurez de la fruta, la variedad, el estado de la superficie y el rendimiento del tratamiento (cantidad procesada por hora).


Sin embargo, por ahora es "prometedor en el laboratorio": el siguiente paso es la demostración en línea

No obstante, los resultados se han obtenido en un entorno de laboratorio. El siguiente paso es verificar si el método es efectivo bajo "condiciones reales" en instalaciones de productores reales y adaptar el dispositivo a las líneas de procesamiento de frutas. En el laboratorio y en el campo, hay muchos factores que pueden afectar la eficacia, como la temperatura y humedad, la suciedad adherida, las diferencias individuales de las frutas y la posición durante el transporte. Solo superando estos desafíos la tecnología podrá evolucionar hacia una "solución utilizable".


Impacto esperado: reducción de pérdidas y "cero residuos"

Si se implementa en el campo, las expectativas son altas.

  • Reducción del desperdicio de alimentos: menos frutas no vendidas, no consumidas y desechadas debido a manchas negras.

  • Reducción de la dependencia de pesticidas: menos tratamientos químicos post-cosecha, reduciendo preocupaciones sobre residuos e impacto ambiental.

  • Fortalecimiento del transporte y exportación: una mayor vida útil facilita la distribución a larga distancia y la exportación.

  • Aplicación a otras frutas: se espera que pueda aplicarse a otras frutas con problemas similares de hongos.


El uso de UV-C como un "tratamiento físico limpio" es conocido desde hace tiempo, pero el punto clave en esta ocasión es que, mediante la "modulación (pulsos)" y el "diseño de la eficiencia de irradiación", se busca simultáneamente la calidad y el efecto de supresión.



Reacciones en redes sociales

  • "Sería genial si se puede extender la vida útil sin pesticidas. Me preocupa especialmente el residuo en las frutas que comen los niños."

  • "Me preocupa el UV, pero si no deja residuos en el tratamiento superficial, podría ser más seguro."

  • "Es interesante cómo cambia el efecto solo con hacer parpadear la luz. La optimización de la frecuencia suena a ingeniería."

  • "¿Se puede implementar en el campo? La clave es si puede seguir el ritmo de las líneas de procesamiento."

  • "Depende del costo. Si el dispositivo es caro, podría ser una tecnología solo para grandes agricultores."

  • "Sería genial si se puede aplicar a otras frutas como el mango o la fresa."

  • "La idea de no solo 'desinfectar' sino también aumentar la resistencia de la fruta suena futurista."



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