La originalidad humana en la era de la IA: ¿Cuál es el valor que las máquinas no pueden imitar?

La originalidad humana en la era de la IA: ¿Cuál es el valor que las máquinas no pueden imitar?

¿Es la IA algo "como humano"?

Con la amplia difusión de la IA generativa, hemos comenzado a usar expresiones como "la IA pensó", "la IA respondió" o "la IA se equivocó" en nuestra vida diaria. Aunque sentimos la conveniencia, es cierto que estas expresiones dan la impresión de que la IA tiene una voluntad o emociones humanas.

El artículo de Daria Delgacheva en Global Voices, "There is no connection but human: Why it is vital to value human creativity in the age of AI" (No hay conexión más que humana: Por qué es vital valorar la creatividad humana en la era de la IA), plantea serias dudas sobre este hábito de hablar de la IA como si fuera humana. El artículo señala que las empresas de IA y los medios de comunicación están difundiendo la impresión de que "la IA reemplazará el trabajo humano, asumirá la creatividad e incluso apoyará la conexión entre humanos". Sin embargo, en realidad, la IA generativa solo está produciendo de manera probabilística frases o imágenes plausibles basadas en una enorme cantidad de datos aprendidos, y no comprende el mundo como un humano, ni construye relaciones con otros, ni siente la alegría o el sufrimiento de la creación.

Lo especialmente importante en el artículo es la advertencia sobre el "lenguaje que hace ver a la IA como humana". Por ejemplo, al llamar "entrenamiento" al aprendizaje de la IA, "alucinaciones" a las salidas erróneas, y describir las conversaciones como "lenguaje natural", se da la impresión de que la IA piensa, falla y conversa como un humano. Sin embargo, esto no es más que una representación humanizada de un procesamiento estadístico y computacional. Esta personificación puede ser ventajosa para la publicidad de las empresas de IA, pero también conlleva el gran riesgo de confundir a los usuarios.


La advertencia de que "la IA no es tu amiga"

Las afirmaciones de las lingüistas Emily Bender y Nana Inie, presentadas en el artículo, ilustran claramente este problema. Ellas afirman que "la IA no es tu amiga, ni un tutor inteligente, ni un oído empático, ni un asistente útil", y advierten sobre el peligro de atribuir personalidad o intención a la IA. La IA no "inventa hechos" ni "comete errores", y ni siquiera entiende las preguntas humanas para responderlas. La sensación de que estamos "conversando" se debe simplemente a que la IA imita hábilmente un estilo humano.

Esta advertencia se vuelve más relevante en la actualidad, donde interactuamos cotidianamente con chatbots de IA. No son pocos los usuarios que los utilizan como confidentes casuales, recibiendo palabras de aliento e incluso confesando problemas que no pueden contar a otros. Sin embargo, la IA carece de empatía y responsabilidad humanas, y no comprende a los usuarios. Cuanto más amigables son las respuestas, más tendemos a ver "algo humano" en ellas, pero detrás de esto solo hay un sistema de predicción probabilística.


¿Por qué la creatividad reside solo en los humanos?

La IA generativa puede dibujar, escribir y crear música. Sin embargo, debemos considerar cuidadosamente si esto puede llamarse "creación". La creación humana no es simplemente el acto de producir algo nuevo. Implica experiencias vividas, sensaciones corporales, relaciones con otros, dudas y fracasos, fluctuaciones emocionales y la memoria social. Cuando las personas dibujan o escriben, no solo combinan lo existente, sino que expresan a través de su interioridad y relaciones con otros.

El artículo enfatiza que el valor de la creación no reside solo en la "obra terminada". El núcleo de la creación está en el proceso de discutir con otros, recibir estímulos, luchar, experimentar y a veces fallar. En este proceso hay conexiones humanas, y en la colaboración y el diálogo, los pensamientos y emociones de las personas fluctúan. Este rico proceso no puede ser replicado por la IA.

Además, las obras que produce la IA se basan en una vasta cantidad de creaciones humanas ya existentes. Es decir, lo que parece ser "creación" de la IA depende completamente de la creatividad humana. Sin las artes y expresiones creadas por humanos, la IA generativa no podría existir. Por eso, no debemos pasar por alto la estructura en la que la IA no roba la creatividad, sino que, al basarse en la creatividad humana, hace que su valor sea menos visible.


La incomodidad y la precaución que se extienden en las redes sociales

 

Esta conciencia del problema se está compartiendo lentamente en las redes sociales. Por ejemplo, la jurista Luiza Jarovsky citó en LinkedIn la frase "La IA no es tu amiga", advirtiendo sobre el peligro de tratar a la IA como una entidad con personalidad. Allí se señala que la IA no es un "oído empático" ni un "compañero útil", y que las expresiones personificadas nublan el debate. En las redes sociales, se pueden ver voces que comparten esta opinión, y se está tomando conciencia de la importancia de mantener una distancia adecuada con la IA.

Además, la serie conjunta "Don’t ask AI, ask a peer" (No le preguntes a la IA, pregunta a un compañero) de Global Voices, Association for Progressive Communications (APC) y GenderIT, también se está difundiendo a través de Instagram y otros medios. Esta serie llama a no buscar respuestas en la IA, sino a reafirmar el valor del intercambio de conocimientos y el diálogo entre personas. Las publicaciones de presentación en las redes sociales contienen mensajes que enfatizan la importancia de compartir experiencias y sabiduría entre humanos.

Por otro lado, las reacciones en las redes sociales no son completamente negativas hacia la IA. Muchas personas encuentran útil la IA para redactar textos, traducir, organizar información y apoyar la programación, y hay muchas opiniones realistas que dicen que "es útil si se usa correctamente". Sin embargo, incluso en esos casos, se está extendiendo la conciencia de que es importante mantener el supuesto de que "en última instancia, quienes piensan, juzgan y asumen la responsabilidad son los humanos".


La precariedad de una sociedad dependiente de la IA

Hay una gran diferencia entre usar la IA como una "herramienta conveniente" y tratarla como un "sustituto humano". En los últimos años, se han reportado casos de jóvenes que desarrollan apego o dependencia hacia los chatbots de IA, y los investigadores están preocupados por su impacto. Según un artículo de Tech Xplore de 2026, algunos adolescentes dependen fuertemente de las relaciones con los chatbots de IA, lo que podría afectar su vida diaria y sus relaciones interpersonales.

Este fenómeno implica más que simplemente la popularidad de una nueva tecnología. Las relaciones humanas conllevan la dificultad de leer el estado de ánimo del otro, llegar a acuerdos, enfrentarse y ajustarse mutuamente para construir relaciones. En esta complejidad, las personas aprenden sobre sociabilidad, empatía y paciencia. Sin embargo, la IA a menudo responde de inmediato adaptándose al usuario, minimizando la negación y el conflicto. Como resultado, si la tendencia a evitar la complejidad de las relaciones humanas y recurrir a la IA se fortalece, existe el riesgo de que se debilite la capacidad de construir relaciones con otros en la realidad.


El "vacío de conexión" más allá de la conveniencia

Nos estamos acostumbrando a la conveniencia de obtener respuestas de inmediato. La IA, que puede conversar más naturalmente que un motor de búsqueda, resumir largos textos e incluso generar ideas para proyectos, es ciertamente atractiva. Sin embargo, si en medio de esta conveniencia se omiten actividades como "preguntar a alguien", "pensar juntos" o "intentar por uno mismo", ¿qué estamos perdiendo?

Cuando consultamos a un amigo o colega, la otra persona no es simplemente un dispositivo que devuelve la respuesta correcta. La otra persona expresa su opinión desde su posición y experiencia, empatiza o refuta, y piensa junto a nosotros en la relación. En ese intercambio, obtenemos nuevas perspectivas y nuestras propias ideas cambian. Lo mismo ocurre con la creación, donde colaborar con alguien, recibir comentarios y dar forma a través de fracasos tiene un gran significado.

El artículo dice que "no hay conexión más que humana", no para subestimar las capacidades de la IA, sino para recordarnos que, por muy avanzada que esté la tecnología, el diálogo, la colaboración y el proceso creativo entre humanos tienen un valor insustituible.


Para proteger la creatividad humana

No es malo usar la IA en sí misma. Hay muchas situaciones en las que es útil para organizar textos, buscar información o ayudar en la generación de ideas. Sin embargo, si tratamos a la IA como una "entidad similar a un humano" y encontramos empatía o creatividad en ella, los roles que los humanos han desempeñado se vuelven menos visibles. Los medios de comunicación no deben repetir simplemente la publicidad de las empresas, sino transmitir adecuadamente las limitaciones y riesgos de la IA. En los entornos educativos y laborales, también se requiere una postura que distinga entre lo que se puede delegar a la IA y lo que deben asumir los humanos.

Y cada uno de nosotros también necesita recuperar el tiempo para preguntar a alguien, discutir y pensar por nosotros mismos antes de buscar respuestas en la IA. Incluso si no podemos expresarlo bien, hablar desde nuestra experiencia. Incluso si no podemos dibujar bien, intentarlo por nosotros mismos. Incluso si chocamos con las opiniones de otros, cultivar relaciones en ese proceso. Estas actividades son el núcleo de lo que significa ser humano.

Lo que se necesita en la era de la IA no es creer que "la IA también tiene un corazón humano". Es volver a valorar la creatividad y las conexiones que solo los humanos pueden generar. Proteger las relaciones humanas, el trabajo en equipo y la alegría de la expresión más allá de la eficiencia y la conveniencia es la postura necesaria para la sociedad futura.



URL de referencia

- Artículo original publicado en Global Voices. Fuente central de referencia para este artículo, que critica las narrativas que hablan de la IA como si fuera humana, el argumento de que "la IA no es tu amiga", y el valor de la creatividad y conexión humanas.
https://globalvoices.org/2026/04/16/there-is-no-connection-but-human-why-it-is-vital-to-value-human-creativity-in-the-age-of-ai/

- Publicación de Luiza Jarovsky en LinkedIn. Ejemplo de reacción en redes sociales que comparte la advertencia de que "la IA no es tu amiga" y muestra precaución ante la personificación de la IA.
https://www.linkedin.com/posts/luizajarovsky_ai-is-not-your-friend-nor-is-it-an-intelligent-activity-7415114332742676480-BCtZ

- Publicación de presentación de la serie "Don’t ask AI, ask a peer" en Instagram. Difusión en redes sociales que aboga por la importancia del intercambio de conocimientos y el diálogo entre humanos en lugar de depender de la IA.
https://www.instagram.com/p/DW9HPRDkQ6t/

- Publicación en Instagram "What happens when we stop asking AI, and start asking each other?". Ejemplo de difusión en redes sociales que transmite el propósito de la serie "Don’t ask AI, ask a peer".
https://www.instagram.com/p/DXHuo30kSsA/

- Artículo de Tech Xplore. Introducción de investigaciones sobre la tendencia de los adolescentes a desarrollar apego o dependencia hacia los chatbots de IA y sus riesgos. Material complementario al abordar la precariedad de la dependencia de la IA en este artículo.
https://techxplore.com/news/2026-04-teens-ai-chatbots.html