Los polluelos recuerdan "las manos amables": la calidez humana puede generar una sensación de felicidad.

Los polluelos recuerdan "las manos amables": la calidez humana puede generar una sensación de felicidad.

Un equipo de investigación de la Universidad de Bristol, entre otros, ha demostrado que los polluelos no solo no consideran el contacto humano suave como algo "desagradable", sino que podrían recordarlo como una experiencia positivamente favorable. En el experimento, los polluelos permanecieron repetidamente durante largos periodos en un espacio donde fueron acariciados suavemente y se les habló con voz tranquila. Además, es importante destacar que no evitaron un espacio con personas indiferentes, sino que eligieron deliberadamente el "lugar donde fueron tratados con amabilidad". En redes sociales públicas y foros, se observan reacciones que coinciden con esta percepción, como "las gallinas recuerdan a las personas" y "la forma en que se les trata de pequeñas hace la diferencia". Sin embargo, también hay voces que cuestionan si esto realmente puede aplicarse al bienestar de los animales de producción.